| 01. | Historia de una obsesión Entrevista con un balsero cubano por Yoani Sánchez |
| 02. | Despenalizar la discrepancia Reinaldo Escobar |
| 03. | Cuba es una sola, y una sola su cultura Miriam Celaya |
| 04. | Nuevas regulaciones aduanales Ana López |
| 05. | El papel de la información en la sociedad cubana Dagoberto Valdés |
| 06. | Polémica Un juguete viejo y otros nuevos Juan Lázaro Besada |
| 07. | Polémica La juventud cubana y la crisis de valores Lucía Morera |
| 08. | Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos |
| 09. | De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal |
| 10. | Textos imborrables El caballo de Naipe Manuel Márquez Sterling |
| 11. | Figuras y hechos cardinales: Arango y Parreño Gerardo Martí |
| 12. | Inéditos de "Conversaciones con Dios" Rafael Alcides |
| 13. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Orlando Herández |
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Agradezco, personalmente, la gentil invitación de la presidencia local de la UE para introducir con unas breves reflexiones el debate que tratará este primer Encuentro que tiene como “objetivo intercambiar puntos de vista sobre el tema del papel de la información en la sociedad cubana” tal como dice la carta con la que nos han convocado. Del mismo modo deseo expresar mi gratitud como cubano por estas iniciativas cívico-culturales con las que “la Unión Europea trata de intensificar las relaciones con pensadores independientes de todos los sectores para fortalecer y apoyar la libertad de pensamiento y expresión”. Creo que es una de las muy diversas formas de establecer el deseado diálogo constructivo con todos los miembros de la sociedad cubana.

Comenzaré diciendo que el tema escogido para este primer Encuentro me parece necesario, oportuno y además apasionante. Como lo que me han encargado es introducir el debate les propongo la siguiente dinámica de trabajo que utilizamos con mucho fruto en el Centro de Formación Cívica de Pinar del Río. En ese Centro tenemos una consigna muy sana: 15 minutos para quejarse, 45 minutos para buscar caminos de solución. Como en esta presentación sólo cuento con los primeros quince, les propongo que usemos ese tiempo más para mirar los caminos posibles que para constatar los muros que se interponen, sin obviarlos, claro está, pero alzando la vista hacia las experiencias y propuestas de nuestro tiempo en el proceso que nos pueda llevar de una sociedad opaca y cerrada a una sociedad de la transparencia y la información; de ella avanzar hacia la sociedad del conocimiento y de esta a la sociedad de la solidaridad y el Desarrollo Humano Integral. (cfr. Granma, 10 mayo 2005, p.8: "Hacia una sociedad del conocimiento").
¿En qué fase de este proceso se encuentra Cuba? ¿Qué habría que cambiar? ¿Hacia dónde habría que cambiar? ¿Cómo hacerlo de modo ético, gradual y ordenado?
Como estoy seguro que el clima de este Encuentro será sosegado, transparente, incluyente, plural, no concluyente y abierto, me atrevería a proponerles un método muy sencillo de participación. Mientras hago esta introducción, podrían ir señalando el texto con varios signos:
(¿) para aclarar.
(¡) para destacar algo importante.
(=)para discrepar
(c)para señalar algo aplicable a Cuba.
Esta dinámica quizá podría conducirnos a una mayor libertad para expresar, discrepar y consensuar; al debate respetuoso de la otra opinión e incluso a la búsqueda de una ética de mínimos o espacio común consensuado pero siempre perfectible. En búsqueda de una articulación de estos espacios y encuentros para darle una continuidad creciente.
Si nos parece, ahora les propongo entrar directamente en el tema.
2. Algunas preguntas y problemas sobre el papel de la información en la sociedad cubana.
Usando unos minutos para suscitar un primer acercamiento al estado actual de la información en la sociedad cubana, que todos conocemos bien. Me permito comenzar con varias preguntas aparecidas en un artículo de opinión publicado en el no. 59 de la revista Vitral, p.33. Quizá pudieran servir para nuestro debate posterior:
“¿Cuántas publicaciones diarias existen en nuestro país al alcance del público nacional o extranjero para mantenerlo informado del acontecer nacional o internacional? ¿Cómo es posible que ocurra esto en pleno siglo XXI, donde la información ha alcanzado tan alta estima? ¿Cómo es posible que la tremenda responsabilidad que tienen los medios de educar e informar de manera completa y veraz a la sociedad, esté tan deteriorada en nuestro país? ¿Por qué en Cuba solo puede existir un único propietario (el Estado) de los medios masivos de información, ya sean escritos, radiales o televisivos? ¿Por qué la inmensa mayoría de los cubanos no tienen acceso a Internet, una opción que integra al mundo y permite disponer del flujo de información global que existe? ¿Cuál es el alcance de la libertad de información que debe practicar el Estado y por qué no prioriza cumplir con la obligación de mantener bien informados a los ciudadanos a los cuales se debe? ¿Por qué no les reconoce y les facilita el derecho que tienen de acceder a mayores y distintas fuentes de información? Y, lo que considero más grave, ¿qué credibilidad tienen para los cubanos los medios de información de nuestra sociedad? o ¿qué nivel de cultura de la información existe en nuestro pueblo?” (continúa...) >>
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