| 01. | Historia de una obsesión Entrevista con un balsero cubano por Yoani Sánchez |
| 02. | Despenalizar la discrepancia Reinaldo Escobar |
| 03. | Cuba es una sola, y una sola su cultura Miriam Celaya |
| 04. | Nuevas regulaciones aduanales Ana López |
| 05. | El papel de la información en la sociedad cubana Dagoberto Valdés |
| 06. | Polémica Un juguete viejo y otros nuevos Juan Lázaro Besada |
| 07. | Polémica La juventud cubana y la crisis de valores Lucía Morera |
| 08. | Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos |
| 09. | De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal |
| 10. | Textos imborrables El caballo de Naipe Manuel Márquez Sterling |
| 11. | Figuras y hechos cardinales: Arango y Parreño Gerardo Martí |
| 12. | Inéditos de "Conversaciones con Dios" Rafael Alcides |
| 13. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Orlando Herández |
|
| Descargar Versión sólo texto Revista Digital Consenso Número 7 de 2007 |
|
| Descargar Versión PDF con imágenes Revista Digital Consenso Número 7 de 2007 |
Resulta claro que el contenido de este llamamiento constituye una violación del derecho a la libre expresión y a la participación de todos los cubanos en la vida cultural de la nación, de la cual diálogo y política forman parte. Ya la revista Consenso se anticipaba a exorcizar tales demonios cuando, a propósito de la polémica intelectual, sostenía que: Los problemas que han afectado y continúan afectando a los intelectuales, son los mismos que laceran, afectan y limitan de una u otra forma al resto de la sociedad. Por ello en los procesos de cambio corresponde un lugar a todos los cubanos, intelectuales o no, revolucionarios o no; porque revolución y cambio no son sinónimos: la revolución supone una transformación violenta y radical que trae inevitablemente consigo grandes perjuicios para una significativa parte de los que se sumergen –voluntaria o involuntariamente- en su espiral.
Ante la nueva arremetida que pretende perpetuar la parametración del pensamiento cubano, se reafirma la necesidad de sostener espacios de debate como foros públicos, abiertos e incluyentes para todos aquellos que, ateniéndose al principio de respeto a las diferencias, quieran incorporarse al análisis y discusión sobre política cultural en Cuba; para lo cual será preciso considerar el fundamento irrenunciable que también se enunciara por Consenso en ocasión de la mencionada polémica intelectual: La primera condición de la cultura radica en la libertad. Para los cubanos, los derechos a participar como sujetos en los procesos culturales, políticos y económicos del país; a pensar, expresar y difundir libremente las ideas; a asociarnos con nuestros semejantes de forma autónoma; a salir y entrar al país sin necesidad de permisos; a decidir y participar en el tipo de educación que deseamos para nuestros hijos; a vivir decorosamente de nuestros salarios; a acceder libremente a la información y a la comunicación con el resto del mundo, son, entre otras, importantes aspiraciones que esperan por su materialización.
En tanto se ignore la libertad como condición inherente a la cultura y a los derechos, ningún llamamiento al debate será sincero ni efectivo. Es de desear que el discurso de Eliades Acosta sirva al menos para mover la inconformidad de todos los intelectuales honestos, sean revolucionarios o no. (volver a la primera página...) <<
Versión imprimible