| 01. | Historia de una obsesión Entrevista con un balsero cubano por Yoani Sánchez |
| 02. | Despenalizar la discrepancia Reinaldo Escobar |
| 03. | Cuba es una sola, y una sola su cultura Miriam Celaya |
| 04. | Nuevas regulaciones aduanales Ana López |
| 05. | El papel de la información en la sociedad cubana Dagoberto Valdés |
| 06. | Polémica Un juguete viejo y otros nuevos Juan Lázaro Besada |
| 07. | Polémica La juventud cubana y la crisis de valores Lucía Morera |
| 08. | Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos |
| 09. | De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal |
| 10. | Textos imborrables El caballo de Naipe Manuel Márquez Sterling |
| 11. | Figuras y hechos cardinales: Arango y Parreño Gerardo Martí |
| 12. | Inéditos de "Conversaciones con Dios" Rafael Alcides |
| 13. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Orlando Herández |
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Eres joven y ya has empleado más de diez años de tu vida en un sueño que no has podido cumplir. No querrá decir esto que es mejor reconformar los planes y abandonar la idea de emigrar.
No pienso desistir de esa idea. Ya he empleado mucho tiempo en ese plan y estoy completamente “quemado”, quiero decir, que todo el mundo lo sabe. Es como cuando te pasas media hora esperando en una parada y sabes que si sales caminando lo vas a lamentar cuando veas que la guagua te pasa por el lado. Además ¿Cómo puedo “reconformar los planes”? ¿Tratando de trepar dentro del sistema, o metiéndome en la oposición?
¿Qué crees que te espera al otro lado?
Yo no soy de los que se hacen castillos en el aire y piensan que nada más que llegue voy a tener carro y casa. Lo que yo quiero para mi es trabajo, y que lo que gane con mi trabajo me sirva para tener una vida normal sin tener que robar o fingir. La verdad es que yo no pienso tanto en las cosas materiales que hay allá, sino en todo lo que voy a poder hacer. Por ejemplo sueño con poder navegar en Internet, pues creo que en total en todos estos años no he podido estar ni una hora conectado leyendo toda la información que me interesa.
Quiero viajar también y dedicarme a lo que yo quiera, ya sea pintarme el pelo de verde o meterme en un partido ecologista. Cualquier cosa, siempre que pueda decidirlo yo. Eso es lo que más me atrae de vivir fuera de Cuba, la posibilidad de salirme de todos esos controles que tenemos los cubanos encima, de todas esas discriminaciones en nuestro propio país, de toda esa burocracia absurda que cualquier pequeña cosa que uno va a hacer cada día se convierte en un calvario de trámites y limitaciones.
Tengo un amigo que se casó con una alemana y ahora vive en Berlín, me dice que si en un hotel de esa ciudad no dejaran hospedarse a alguien por su nacionalidad, ya sea alemana, turca o iraní, eso sería un escándalo que saldría en la prensa y generaría hasta protestas populares. Sin embargo aquí cada día nosotros los cubanos no podemos acceder en nuestro propio país a servicios y lugares que sí pueden usar los turistas. Por eso, si logro irme, quiero probar si en otro país me permiten hacer lo que en el mío propio no puedo: comprar lo que necesito con la misma moneda que gano trabajando, expresar mis ideas políticas sin temor y poderme asociar según esas ideas, en fin, ser yo mismo, que es al final lo que estoy buscando.
Me gustaría convencerte de que desistas de tus planes, de que te quedes e intentes cambiar aquí lo que no te gusta, de hacer tu propio espacio; sin embargo, quisiera oír los argumentos que usarías para convencerme a mí de lo contrario.
Aquí no voy a poder cambiar las cosas tal y como yo quiero, porque los ciudadanos no tienen en sus manos ni los recursos ni el tiempo para hacerlo. Me duele dejar mi país, pero lamentablemente mi vida está pasando y no puedo esperar más por el “futuro luminoso” que me prometieron de niño. Este es el mejor momento de mi vida, cuando más energía tengo para trabajar y llevar proyectos adelante y no quiero que todas esas ganas de hacer algo se pierdan en la espera.
Si tú quieres quedarte yo respeto tú decisión, pero no veo porque hay que lanzarme insultos a mí de “apátrida”, “gusano” o “vende patria” sólo porque he decidido hacer mi vida en otra parte. Tampoco entiendo todas esas limitaciones para entrar y salir del país, ese concepto de la “salida definitiva” o de la confiscación de bienes al que se va. Yo recuerdo haber oído de chiquito que la construcción de este sistema era una cosa voluntaria, así que tengo todo el derecho a no querer participar.
Al menos yo soy sincero con lo que quiero y no he fingido durante años para después venir a quedarme durante un viaje oficial, como hacen tantos artistas, funcionarios y deportistas, que hasta ayer mismo estaban jurando fidelidad a la Revolución en la televisión. Yo sólo cuento con mi balsa, con mis energías para echarme a la mar, con mi capacidad para orientarme, con mi juventud, no quiero nada más que lo que pueda ganarme con mi esfuerzo.
Yo regresaré y me gustaría saber entonces que has hecho tú con tu vida que yo no haya podido hacer con la mía.
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