| 01. | Historia de una obsesión Entrevista con un balsero cubano por Yoani Sánchez |
| 02. | Despenalizar la discrepancia Reinaldo Escobar |
| 03. | Cuba es una sola, y una sola su cultura Miriam Celaya |
| 04. | Nuevas regulaciones aduanales Ana López |
| 05. | El papel de la información en la sociedad cubana Dagoberto Valdés |
| 06. | Polémica Un juguete viejo y otros nuevos Juan Lázaro Besada |
| 07. | Polémica La juventud cubana y la crisis de valores Lucía Morera |
| 08. | Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos |
| 09. | De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal |
| 10. | Textos imborrables El caballo de Naipe Manuel Márquez Sterling |
| 11. | Figuras y hechos cardinales: Arango y Parreño Gerardo Martí |
| 12. | Inéditos de "Conversaciones con Dios" Rafael Alcides |
| 13. | Humor Carlitos |
| Ilustración de portada Orlando Herández |
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Conoces, aunque eras muy joven, de la crisis de los balseros del año 1994. Cómo crees tú que ha cambiado la forma de “lanzarse al mar”.

Creo que cuando la crisis de los balseros la gente improvisó más las embarcaciones en las que se iban, pero ahora es común que las familias allá afuera le paguen a personas que entran en una lancha rápida y se llevan a los parientes. También están los que como yo construyen su propia embarcación, con calma y con sus propios recursos.
La cosa ha cambiado mucho, porque ahora hay algunos detalles tecnológicos que facilitan el viaje. Por ejemplo están los teléfonos celulares que sirven para avisar si hay algún percance en alta mar o para hacerle saber a la familia en qué situación está uno. Lo mejor son los GPS, esos aparatitos se programan y ya timonear es mucho más fácil si te guías por la ruta que te muestra la pantalla.
También ahora no es obligatorio llegar a tierras norteamericanas, pues en algunos países del Caribe también te aceptan si llegas a sus costas. Es más complicado y no hay Ley de Ajuste cubano, pero al final terminan entendiendo la situación de uno y permitiéndote que te quedes.
¿En medio del mar, con la noche encima, lejos ya de las aguas jurisdiccionales cubanas no sentiste miedo o arrepentimiento?
La verdad es que el mar de noche impresiona. Uno no está seguro si va en la dirección correcta y cualquier pez que pasa cerca de la superficie piensas que es un tiburón. Muchas veces me dije “¿Pá qué me habré metido en esto?” pero enseguida me sobrepuse porque sabía que ya en ese punto no había marcha atrás. Creo que la juventud es la etapa de la vida donde uno se arrepiente de muy pocas cosas, pues todavía hay tiempo para volverlas a hacer si salen mal. Estoy seguro que si ya tuviera cuarenta no me metería en esto.
Sé que tus bisabuelos escogieron este país para escapar de los rigores de la España de los años veinte ¿Por qué ahora tú haces el camino en la otra dirección? ¿Por qué crees que Cuba dejó de ser un país de inmigrantes para convertirse en uno de emigrantes?
Bueno, yo no sé mucho de eso, lo que sé es que mis bisabuelos maternos son asturianos y llegaron aquí buscando mejores oportunidades, pero ahora mi familia de aquí depende de la ayuda económica que mandan los parientes –que se fueron- para poder vivir.
Yo no soy ningún apátrida, como se dice, me gusta mi país y he leído mucho de historia de Cuba y me emociona todo lo que este país ha vivido. Cuando veo cualquier competencia deportiva siempre le juego al equipo cubano, pero no estoy ciego, el patriotismo no puede ser sólo eso. Se supone que la patria también tiene que darte, tiene que sentirse orgullosa de ti. A veces, cuando voy a una cafetería o me paseo por la Habana Vieja, las personas piensan que soy extranjero pues tengo los ojos claros y la piel muy blanca. En un primer momento me tratan con mucha amabilidad e inmediatamente que me oyen hablar como cubano cambian totalmente su actitud. Eso me hiere, me siento que por ser cubano estoy en el escalón más bajo y eso no puede seguir siendo así. Sin embargo veo a mis amigos, también cubanos, que se fueron hace un par de años y que ahora regresan y pueden hospedarse en un hotel, rentar un auto, hablar con más libertad sobre lo que piensan y hasta abrir una línea para un teléfono celular, y la verdad que me siento humillado.
Mis propios bisabuelos me enseñaron desde chiquitico a amar este país, me hablaban de él como si hubieran nacido aquí. Yo quisiera poder tener aquí una vida como la que ellos se labraron siendo inmigrantes.
Una vez interceptado en alta mar recibiste un sobre amarillo de mano de los guardacostas norteamericanos. ¿Qué contenía? y ¿Cómo empleaste su contenido?
En ese sobre las autoridades norteamericanas me invitaban a solicitar legalmente una visa de emigrante. El formulario incluía un número de expediente y me pedía una serie de datos. Lo llené por rutina, porque sé que la cola para obtener una visa de ese tipo ya tiene varios años de espera, y he escuchado que este año no van cumplir con la cuota que habían prometido, así que yo prefiero hacerlo por mi cuenta de una manera más rápida.
¿Has recibido algún tipo de presión por parte de las autoridades cubanas después de ser regresado?
Después de mi segundo fracaso, cuando las autoridades norteamericanas me entregaron en manos de la parte cubana, he sido presionado por el Jefe de Sector para que me ponga a trabajar. Cada vez que pasa algo, ya sea la Cumbre de los No Alineados o la operación Caguairán me citan a la estación de policía y me advierten que no puedo salir de La Habana. Aunque nunca han sido violentos conmigo, me siento controlado y vigilado por ellos. Incluso han visitado los centros de trabajo donde he estado contratado y han advertido a mis jefes de mis intenciones de emigrar. La última vez que me citaron fueron más intimidatorios y hasta me advirtieron que no podía seguir relacionándome con algunos amigos. (continúa...) >>
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