Consenso
Numero 6 de 2007 Numero 8 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
Portada | Nosotros | Números Anteriores | Portafolios | Contacto
indice

01. Historia de una obsesión
Entrevista con un balsero cubano
por Yoani Sánchez
02. Despenalizar la discrepancia
Reinaldo Escobar
03. Cuba es una sola, y una sola su cultura
Miriam Celaya
04. Nuevas regulaciones aduanales
Ana López
05. El papel de la información en la sociedad cubana
Dagoberto Valdés
06. Polémica
Un juguete viejo y otros nuevos

Juan Lázaro Besada
07. Polémica
La juventud cubana y la crisis de valores

Lucía Morera
08. Vitral: La Misión de la Iglesia
Dimas Castellanos
09. De la espectral mediocridad a la excelencia
Eugenio Leal
10. Textos imborrables
El caballo de Naipe

Manuel Márquez Sterling
11. Figuras y hechos cardinales:
Arango y Parreño

Gerardo Martí
12. Inéditos de "Conversaciones con Dios"
Rafael Alcides
13. Humor
Carlitos
Ilustración de portada
Orlando Herández
Descargar
Versión sólo texto

Revista Digital Consenso
Número 7 de 2007
Descargar
Versión PDF con imágenes

Revista Digital Consenso
Número 7 de 2007
Arango y Parreño: la importancia de su gran aporte (3)


Gerardo Martí


Como resultado, la trata, que en los primeros siglos había sido relativamente escasa –desde 1521 a 1763 solamente fueron importados 60 000 esclavos– sufrió un brusco giro. Los esfuerzos de Arango para aumentar la población esclava desde 1789 hasta la Real Cédula de abril de 1804, permitió que durante ese período de tiempo se compraran y vendieran más esclavos que en los dos siglos y medio anteriores. De tal forma, la esclavitud en África, surgida de su propia evolución, fue multiplicada con la trata hasta convertirla en punto de arranque del sistema moderno de explotación y base de la acumulación capitalista originaria. Entre la producción azucarera y la trata se estableció una estrecha relación; todo lo que influía en el aumento o la disminución de uno, se reflejaba en el otro; porque los negros eran la palanca principal de los ingenios.5 En conjunto, entre el 28 de enero de 1789 y el 30 de abril de 1804 se dictaron catorce reales cédulas, órdenes y decretos que liberaron las antiguas trabas e impulsaron el gran negocio hispano-cubano de importación de esclavos que, unido a los horrores del sistema, generó un crecimiento de la población negra al punto de superar en número a la población blanca. Resultados que incidieron de forma decisiva en nuestra cultura, identidad, forma de ser y en el proceso de conformación de la nación.

En la plantación, incomunicados del mundo exterior, los negros quedaban sometidos a la esclavitud por vida. En ella conformaron agrupaciones humanas prácticamente sin mujeres, un desequilibrio que rompió el concepto de familia de los cautivos, a la vez que impidió, al carecer de derechos y responsabilidad económica, la conformación de la familia nuclear típica de la sociedad blanca dominante. En la plantación-cárcel, la familia del negro desapareció: uno de los grandes crímenes cometidos por la esclavitud en Cuba. No fue hasta mucho después que los hacendados cubanos realizaron gestiones para incluir las féminas de piel tostada. Arango, previendo la futura interrupción del tráfico negrero se ocupó y preocupó por el aumento de la población esclava mediante la reproducción natural in situ. El ilustre estadista no sólo logró la libertad para introducir mujeres con fines reproductivos, sino que en su ingenio –el mayor del mundo en su época– durante la década de 1820, toda la caña fue cortada y alzada exclusivamente por negras.6 La cría de esclavos a imagen y semejanza de la cría animal tuvo algunos resultados en el ámbito productivo, pero generó efectos tan horribles como las madres infanticidas7que en un acto de “amor” optaban por eliminar a sus descendientes para que escaparan a tiempo de los horrores de la esclavitud, algo que pudiera calificarse como eutanasia de plantación.

Para dominar la desobediencia en la plantación, se empleaba un abanico de castigos que generalmente se ejecutaban a la entrada del barracón para que sirviera de muro de contención al espíritu de rebeldía: el azote, el boca abajo, el novenario, la escalera y el bayona, eran parte del repertorio. De tan infernales condiciones de vida –más bien de muerte– brotaron el cimarrón, el palenque y las conspiraciones. Una violencia que se manifestó con total desnudez desde fines del siglo XVIII durante las sublevaciones esclavas. Dentro de ellas un lugar especial corresponde a la insurrección liderada por el negro libre José Antonio Aponte y Ulabarra, en el Central Peñas Altas (Guanabo) que quería conseguir en Cuba lo que Toussaint Louverture en Haití, mediante una conspiración que abarcara toda la Isla con el objetivo de abolir la esclavitud y derrocar al gobierno colonial. Esa escalada de violencia llegó a su cima con el sanguinario Leopoldo O' Donnell, quien, en 1844 dirigió la horrible represión conocida como “Conspiración de la Escalera”, en la que fueron involucradas más de cuatro mil personas negras y blancas, “57 fusilamientos, 817 encarcelados y 334 desterrados, más de 300 muertos durante los procesos de investigación, además de los muchos negros y mulatos cubanos que tuvieron que abandonar sus hogares en Cuba y partir hacia el exilio en México.8

El pragmatismo de las cajas de azúcar, que criticaba el padre Félix Varela, constituyó un intento de desarrollo económico basado en la subordinación de una población que constituía la mitad de la Isla. En el desconocimiento del diferente que atraviesa nuestra historia hasta el presente están los gérmenes del resultado obtenido. Cierto es que Arango fue quizás el primero que hablara de “patria” a los cubanos, pero de una patria excluyente.

La influencia de nuestro ilustre estadista es de tal magnitud que el desconocimiento de su obra impide hablar y entender la historia precedente de Cuba. Quizás, aunque no fue su propósito, su mayor aporte radica en habernos demostrado fehacientemente que nuestra formación como pueblo impide el progreso de un grupo social en detrimento de otro. Se puede sí, crecer en la economía o en cualquier otro ámbito durante algún tiempo, pero no se puede progresar; mucho menos conformar una nación, desconociendo los derechos de una parte tan sensible de los nacionales, pues tarde o temprano ese proyecto, sueño o utopía de crear las bases de una nación en ausencia de una conciencia de destino común tenía que sucumbir. Y así fue: Cuba devino primera exportadora de azúcar pero terminó sumida en el horror, la sangre, el odio y los prejuicios raciales que aún subsisten. Desgraciadamente ese no fue el último intento de lograr el progreso y la igualdad desde la desigualdad. Se trata de un hecho repetitivo a lo largo de nuestra historia. (volver a la primera página) <<



Versión imprimibleVersión imprimible
__________________________________________________
5M. Moreno Fraginals. Cuba/España, España/Cuba, p. 510
6M. Moreno Fraginals. El ingenio. Tomo II, p. 43
7Ibídem: p. 54
8S.Larrúa Guedes. La Orden de Predicadores en la isla de Cuba, p. 313
REVISTA DIGITAL
1 | 2 | 3