Consenso
Numero 4 de 2007 Numero 5 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Tengo muchas pruebas, muchas comprobaciones
Entrevista al Director del Centro de Estudios Espiritistas “Más Luz”
por Dimas Castellanos
02. Las víctimas (habaneras) del Arte
Orlando Hernández
03. Cuando tenga la tierra
Ana López
04. Inversiones españolas en Cuba: la explotación encubierta
Miriam Celaya
05. Despertar de ese sueño llamado “Habana”
Yoani Sánchez
06. Primavera de Praga, 1968
Raúl Capote
07. Negocios sí, pero con ética
Oscar Espinosa Chepe
08. Figuras y hechos cardinales:
La toma de La Habana por los ingleses

Gerardo Martí
9. Poemas
Ernesto Santana
10. Humor
Carlitos
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Revista Digital Consenso
Número 6 de 2007
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Revista Digital Consenso
Número 6 de 2007
La Toma de La Habana por los ingleses:
sus repercusiones en el devenir nacional


Gerardo Martí


Entre los hechos históricos que encierran claves y merecen constantes evaluaciones para enfrentar los retos actuales, por su significación en nuestro devenir como pueblo, ocupa un lugar destacado la toma de La Habana por los ingleses en la segunda mitad del siglo XVIII.

Sin desestimar en lo más mínimo las reformas introducidas en la Isla por el monarca ilustrado Carlos III, ni los avances de la oligarquía criolla, lo que Cuba fue a partir de 1762 sería inexplicable sin considerar la influencia de ese acontecimiento que no se reduce a dividir nuestra historia en un antes y un después, ya que otros acontecimientos también podrían reclamar ese derecho. Se trata, sobre todo, de la ascendiente que tuvo sobre la lucha de intereses que se venía desarrollando en la Isla entre criollos y peninsulares por la igualdad de participación en la “desigualdad”; pues los derechos reclamados, a su vez eran negados a blancos pobres y negros libres o esclavos: una conducta negativa presente hasta hoy a lo largo de nuestra historia.

De la Guerra de Sucesión (1702-1714), que dio inicio a la dinastía Borbónica en España y que culminó con el conjunto de acuerdos firmados en Utrecht, emergieron las bases del primer imperio colonial británico. Una de las manifestaciones de ese imperio fueron las continuas guerras entre las potencias europeas por el control de las rutas marítimas, del comercio y de las fuentes de materias primas. De esos acuerdos Inglaterra obtuvo el privilegio del asiento de negros esclavos y la introducción de cientos de toneladas de productos ingleses en territorio americano. Utrecht fue además, el antecedente de la Guerra de los Siete Años (1756-1763) entre Inglaterra y Francia en la cual, la Corona española, ligada por lazos de sangre a los galos, participó como aliada suya. En respuesta, las velas de la Armada Británica hicieron acto de presencia en La Habana en junio de 1762 y dos meses después habían ocupado la ciudad, que era el centro marinero y militar de defensa y comunicaciones del imperio español: la posición más codiciada por los británicos, pues sin ella el dominio naval del Caribe era incompleto.

Los intentos de ocupar la Isla se remontan a 1586, cuando el navegante, explorador y corsario inglés Francis Drake atacó a La Habana, pero el antecedente más inmediato tuvo lugar en 1741, durante la Guerra de la Oreja de Jenkins, momento en que la armada británica fracasó en el intento por tomar la ciudad de Santiago de Cuba y crear un enclave en Guantánamo. Fracaso debido, entre otros factores, a la pericia militar del entonces gobernador de la región oriental Francisco Cajigal y de la Vega y a la labor desplegada por el entonces Provisor y Vicario General Pedro Agustín Morell de Santa Cruz.

Dos hechos previos a la ocupación se relacionan con los resultados. Uno, radica en que la presencia inglesa se produjo en un momento de tensiones entre la metrópoli y la oligarquía criolla, cuyos intereses se venían distanciando; un proceso de contradicciones que había sido reflejado, poco antes de la ocupación inglesa, por el ideólogo de.la oligarquía habanera, Don José Martín Félix de Arrate y Acosta en su obra Llave del Nuevo Mundo. Antemural de las Indias Occidentales, cuya dedicatoria data del 30 de noviembre de 1761. En ella se sustenta una historia de la ciudad basada en el enaltecimiento de los criollos habaneros con el fin de equipararse al peninsular en materia de derechos como fundamento de la participación. El otro hecho, consiste en que Francisco Cajigal y de la Vega, gobernador de la Isla desde la década del 50, que había autorizado la extracción de azúcar en barcos fletados por particulares, rompiendo el monopolio de la Compañía de Comercio de La Habana, y que además, contaba entre sus grandes méritos militares la victoria sobre los ingleses en el intento de ocupación de Santiago de Cuba, fue sustituido por Juan del Prado Portocarrero y Luna, desconocedor de la guerra irregular y de las características defensivas de La Habana. Del Prado, con órdenes expresas de poner coto al creciente poder de los oligarcas habaneros, liquidó la Compañía de Comercio y restableció las prácticas económicas que afectaban a los criollos, creando entre la oligarquía criolla un ambiente desfavorable a la Corona a sólo unos meses de presentarse la Armada Inglesa frente a La Habana.

La acción militar, desarrollada entre el 7 de junio y el 12 de agosto, que tuvo por escenario principal la toma del Castillo de los Tres Reyes del Morro, constituyó la mayor movilización militar y naval que conociera la historia americana hasta el siglo XIX. De un lado, el conde Albermarle con 53 buques de guerra, más de 200 transportes y miles de hombres que representaban más del 50% de las fuerzas navales inglesas en el Caribe y el apoyo proveniente de las Trece Colonias americanas. De otro lado, el mariscal Juan del Prado con 14 buques anclados en la Bahía, las fortalezas del sistema defensivo y unos 9 mil efectivos, incluyendo milicianos del vecindario.

El 7 de junio comenzó el ataque por los castillejos de Cojímar y Bacuranao para tomar Guanabacoa. Los defensores cerraron la boca del puerto hundiendo dos navíos; una acción que, al inutilizar la escuadra dejándola encerrada dentro de la Bahía, dejó a los británicos dueños del mar y retiraron la tropa de la zona de la Cabaña por considerarla indefendible. Ese día nombraron al capitán de navío don Luis de Velasco de Isla al frente del Morro. El día 11 los ingleses ocuparon la Cabaña, desde allí comenzaron a disparar hacia el Morro y el día 27 llegaron sus primeras fuerzas hasta el foso. A partir de ese momento se desarrolló un mes de tenaz resistencia en la cual el propio Luis de Velasco fue herido por la metralla. El 28 de julio, dos días antes de iniciar el asalto, llegaron los esperados refuerzos ingleses de Norteamérica, sin los cuales era impensable iniciar el ataque al Morro. El día 30 reventó la mina que previamente había sido colocada por los zapadores y por la brecha abierta, con cinco regimientos, comenzó el asalto. Después de una hora de combate cuerpo a cuerpo la fortaleza estaba dominada. En la contienda perecieron unos mil sitiados – entre ellos Luis de Velasco, quien murió al día siguiente a causa de sus heridas- y más de 3 mil sitiadores. El 31 de julio toda la artillería de la Plaza se disparó contra el Morro dejándolo arruinado por completo y Albemarle tuvo que trasladar su cuartel general a la Chorrera. El día 10 se conminó a la rendición de la ciudad y el 11 comenzó el ataque, ante el cual se pidió tregua por la parte española para preparar la capitulación, que finalmente fue firmada el 12 de agosto de 1762. (continúa...) >>


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