Revista Digital Consenso
Número 6 de 2007


Primavera de Praga, 1968
Raúl Capote


A modo de introducción

Tras la derrota del fascismo, al término de la Segunda Guerra Mundial, en un grupo de países de Europa Oriental se produjeron procesos revolucionarios de contenido socialista. Tal fue el caso de la República Popular Socialista de Albania (1946), la República Popular de Bulgaria (1946), la República Democrática Alemana (1949), la República Socialista de Checoslovaquia (1948), la República Popular de Hungría (1949), la República Popular de Polonia (1948), la República Socialista de Rumania (1947) y la República Socialista Federativa de Yugoslavia (1945).

Estos países a pesar de diferenciarse en su nivel económico, tradiciones culturales y otros aspectos, se caracterizaban por un desarrollo capitalista medio, sus economías eran eminentemente agrarias o agroindustriales y, con excepción de Checoslovaquia, presentaban un escaso desarrollo. La agricultura en esos países era atrasada, de bajo nivel técnico y prevalecían rezagos feudales, pues en todos, salvo en Bulgaria, predominaba la gran propiedad terrateniente. Un rasgo común positivo en estos países era la creciente inversión del capital extranjero que comenzaba a dinamizar una buena parte de la producción industrial.

La composición de la población de todos estos países era muy heterogénea, pues coexistían en ellos pueblos de diferentes nacionalidades que anhelaban liberarse de la opresión que se derivaba de las relaciones de dominio.

Al término de la Segunda Guerra Mundial la situación de esos países era desesperada. Saqueados, destruidos, arrasados, diezmada su población, excepto Bulgaria y Checoslovaquia. Polonia, por ejemplo, vio disminuida su población en un 20%. Para enfrentar este caos se formaron gobiernos de coalición, integrados por fuerzas surgidas a la luz de la lucha de resistencia. Estos gobiernos agrupaban a todos los elementos de la sociedad, diferían por sus bases sociales, su ideología y sus objetivos a largo plazo, pero estaban de acuerdo en las tareas inmediatas.

Un ejemplo de este amplio espectro político, es el siguiente, los gobiernos de Bulgaria y Yugoslavia, estaban integrados por cinco partidos, el de Checoslovaquia por seis, etc. En todos, los comunistas tenían representación. En Albania, Checoslovaquia, Bulgaria y Yugoslavia, donde la lucha antifascista fue intensa, los comunistas se habían prestigiado en la lucha de resistencia. En Hungría y Rumania tenían influencia los partidos Socialdemócratas. Pero hay que tener en cuenta que esos partidos comunistas habían sido muy debilitados por las cuantiosas pérdidas de sus más experimentados militantes a causa de la guerra y de las represalias estalinistas, por su larga permanencia en el exilio; en ocasiones, su estrategia política se había desvinculado de la realidad nacional y no tenían un pensamiento político independiente.

En Polonia, después de la liberación, se acometió la liquidación de las organizaciones no comunistas que habían participado en la resistencia y fueron prácticamente barridas fuerzas nacionales enteras.

En otros países se produjo la fusión de la socialdemocracia con los comunistas para formar partidos únicos, muchas veces esta forma fue asumida por los primeros como un medio de acceder al poder. Ejemplo, Checoslovaquia y Alemania Oriental.

Stalin se propuso convertir a Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Rumania, Bulgaria, Albania, Yugoslavia y Alemania Oriental en copias al papel carbón de Rusia a través del COMINFORM y el COMECON, que implicaban : igual sistema político y educativo, los mismos planes quinquenales, la colectivización de la agricultura y la realización del grueso del comercio con la URSS.

Para la construcción del socialismo en esos países se importó el modelo totalitario soviético. Sólo Yugoslavia crea un sistema más descentralizado, en el que las comunas desempeñan un papel importante, los Consejos y Asambleas administran las fábricas, y la participación popular es superior que en los sistemas estalinistas adoptados en el resto de los países de Europa del Este; sin dejar de ser por eso un sistema totalitario. Desde un inicio la resistencia de las fuerzas democráticas se hizo sentir. Algunos ejemplos de la resistencia existente en esos países sojuzgados por el estalinismo fueron el amotinamiento de los obreros de la RDA en junio de 1953, las sangrientas huelgas en Poznan (Polonia) en 1956 y la violentísima lucha callejera que se desató en Hungría en ese propio año 1956.

La implantación del modelo soviético había traído, entre otros, los siguientes resultados:

En Checoslovaquia los comunistas toman el poder en 1948, (pertenecían a un gobierno de coalición desde 1946), miles de obreros armados desfilan por Praga. Es eliminado Clements Slansky, que no era del gusto de Stalin y es instaurado Novotny en el poder hasta 1968. Ya desde comienzos de los 60 la oposición había comenzado a levantar cabeza. Checoslovaquia era el país más adelantado cultural y económicamente y la política económica del gobierno de Novotny, subordinada completamente a la soviética y excesivamente centralizada, provocaba descontento.

En la esfera cultural, se imitaba también el modelo soviético en detrimento de las culturas checa y eslovaca, se importaba el realismo socialista a la usanza estalinista. Las manifestaciones de la cultura eslovaca eran olvidadas, se priorizaba las manifestaciones artísticas soviéticas. Luego, en el año 1965, en un intento por aplacar el disgusto que esto causaba en amplios sectores de la intelectualidad eslovaca, se dedicaron grandes recursos a revivir danzas y cantos folklóricos eslovacos; esto, lejos de solucionar el problema, lo agravó, creando fricciones entre checos y eslovacos.

Novotny gobernaba con mano dura, su política era también copia de la estalinista; una burocracia llena de privilegios ejercía el poder a nombre de una clase obrera de la que se alejaba cada vez más. El método de ordeno y mando corrompió la sociedad. La necesidad de reformas era planteada ya desde inicios de la década del 60 por algunos miembros destacados del Partido Comunista. Sin embargo, los sectores más conservadores liderados por Novotny se impusieron, negando cualquier posibilidad de cambios.

La postura reformista se fue extendiendo por diversos sectores sociales, especialmente entre los grupos intelectuales, en los que se destacaba un joven dramaturgo, Vaclav Havel. En el IV Congreso de Escritores de Checoslovaquia, celebrado en 1967, diversas personalidades de la intelectualidad checoslovaca protestaron contra las prácticas dictatoriales de Novotny. La respuesta fue reprimir a los inconformes.

La Primavera de Dubcek

Alexander Dubcek, hijo de una familia eslovaca de profundas ideas comunistas, ingresó en 1938 en el Partido Comunista, luchó en la clandestinidad contra la ocupación nazi y tras el fin de la guerra inició su carrera en el aparato del Partido. Fue nombrado miembro del Comité Central en 1962. La desestalinización llevó a que la política del entonces Secretario del Partido, Novotny fuera crecientemente criticada dentro de las filas comunistas. En octubre de 1968 Dubcek y sus seguidores criticaron abiertamente la política de la dirección del Partido, desencadenando una crisis interna que culminó con el nombramiento de Dubcek como Secretario General, el 5 de enero de 1968. Dubcek fue el primer eslovaco que accedía al poder en Praga. Junto a una serie de medidas de reconocimiento de la nacionalidad eslovaca, el gobierno emprendió una serie de actuaciones liberalizadoras y se levantó la censura de prensa el 5 de marzo. El siguiente paso vino en abril del propio año, cuando el Comité Central aprobó el denominado Plan de Acción que sintetizaba las aspiraciones de la mayoría.

Desde su nueva posición Dubcek lanzó un programa de reformas que dio lugar a la llamada Primavera de Praga (marzo-agosto de 1968). Su política de liberalización buscaba lo que él denominó Socialismo con rostro humano. Sus reformas y la euforia popular que causaron estupor y profunda preocupación entre los dirigentes de las Democracias Populares y del Kremlin. En un primer momento la URSS, presidida por Brezhnev, no hizo nada, pero la presión ejercida por las direcciones de las naciones aliadas de Europa del Este y la preocupación de la Dirección Soviética por el curso de los acontecimientos provocaron un cambio de actitud.

Dubcek trató por todos los medios de dejar clara su fidelidad al Pacto de Varsovia y a la URSS, a la vez que defendía que las reformas eran un asunto interno de Checoslovaquia.

Las principales reformas planteadas por Dubcek y sus seguidores fueron:

El gobierno de Alemania Democrática apremió para que se actuara sin demora. El 21 de agosto de 1968, pusieron fin al proceso de reformas. Tropas del Pacto de Varsovia, invadieron Checoslovaquia. La apesadumbrada población apenas ofreció resistencia, teniendo en cuenta la experiencia de Budapest en 1956. El gobierno decidió no resistir. El pueblo checoslovaco, que en su gran mayoría, había apoyado el proceso de reformas, vio a Dubcek dar un discurso el 27 de agosto, en el que confesaba entre lágrimas que se había perdido la mayor parte de lo conquistado en la Primavera de Praga. Finalmente, en abril de 1969, Alexander Dubcek fue sustituido por Gustav Husak y enviado como agente forestal a un apartado lugar de su natal Eslovaquia.

Bibliografía:

  1. Meyer, Jean. Rusia y sus imperios 1894-1991. Centro de Investigación y Docencia Económica. Editorial Fondo de Cultura Económica de México. 1999.
  2. Lowe, Norman. Guía Ilustrada de la Historia Moderna. Colección Cultura Popular. Editorial Fondo de Cultura Económica de México. 1989.
  3. Ramos Cuza, Manuel Antonio, at all. Historia Contemporánea. Décimo grado. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 1990.
  4. Informe acerca de la política nacional del Partido en la época actual. Documentos y materiales del Pleno del Comité Central del PCUS (19 a 20 de sept. 1989). Editorial de la Agencia de Prensa Novosti, Moscú, 1989. Pag 16,17,18,19.



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Raúl Capote Fernández
La Habana, 1961
Licenciado en Educación Artística
Ha escrito El caballero ilustrado (1999) y El adversario (2004)
Colaborador asiduo de la revista Vitral
Actualmente reside en La Habana



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