Consenso
Numero 4 de 2007 Numero 5 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Tengo muchas pruebas, muchas comprobaciones
Entrevista al Director del Centro de Estudios Espiritistas “Más Luz”
por Dimas Castellanos
02. Las víctimas (habaneras) del Arte
Orlando Hernández
03. Cuando tenga la tierra
Ana López
04. Inversiones españolas en Cuba: la explotación encubierta
Miriam Celaya
05. Despertar de ese sueño llamado “Habana”
Yoani Sánchez
06. Primavera de Praga, 1968
Raúl Capote
07. Negocios sí, pero con ética
Oscar Espinosa Chepe
08. Figuras y hechos cardinales:
La toma de La Habana por los ingleses

Gerardo Martí
9. Poemas
Ernesto Santana
10. Humor
Carlitos
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Revista Digital Consenso
Número 6 de 2007
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Revista Digital Consenso
Número 6 de 2007
Primavera de Praga, 1968
Raúl Capote Fernández


A modo de introducción

Tras la derrota del fascismo, al término de la Segunda Guerra Mundial, en un grupo de países de Europa Oriental se produjeron procesos revolucionarios de contenido socialista. Tal fue el caso de la República Popular Socialista de Albania (1946), la República Popular de Bulgaria (1946), la República Democrática Alemana (1949), la República Socialista de Checoslovaquia (1948), la República Popular de Hungría (1949), la República Popular de Polonia (1948), la República Socialista de Rumania (1947) y la República Socialista Federativa de Yugoslavia (1945).

Estos países a pesar de diferenciarse en su nivel económico, tradiciones culturales y otros aspectos, se caracterizaban por un desarrollo capitalista medio, sus economías eran eminentemente agrarias o agroindustriales y, con excepción de Checoslovaquia, presentaban un escaso desarrollo. La agricultura en esos países era atrasada, de bajo nivel técnico y prevalecían rezagos feudales, pues en todos, salvo en Bulgaria, predominaba la gran propiedad terrateniente. Un rasgo común positivo en estos países era la creciente inversión del capital extranjero que comenzaba a dinamizar una buena parte de la producción industrial.

La composición de la población de todos estos países era muy heterogénea, pues coexistían en ellos pueblos de diferentes nacionalidades que anhelaban liberarse de la opresión que se derivaba de las relaciones de dominio.

Al término de la Segunda Guerra Mundial la situación de esos países era desesperada. Saqueados, destruidos, arrasados, diezmada su población, excepto Bulgaria y Checoslovaquia. Polonia, por ejemplo, vio disminuida su población en un 20%. Para enfrentar este caos se formaron gobiernos de coalición, integrados por fuerzas surgidas a la luz de la lucha de resistencia. Estos gobiernos agrupaban a todos los elementos de la sociedad, diferían por sus bases sociales, su ideología y sus objetivos a largo plazo, pero estaban de acuerdo en las tareas inmediatas.

Un ejemplo de este amplio espectro político, es el siguiente, los gobiernos de Bulgaria y Yugoslavia, estaban integrados por cinco partidos, el de Checoslovaquia por seis, etc. En todos, los comunistas tenían representación. En Albania, Checoslovaquia, Bulgaria y Yugoslavia, donde la lucha antifascista fue intensa, los comunistas se habían prestigiado en la lucha de resistencia. En Hungría y Rumania tenían influencia los partidos Socialdemócratas. Pero hay que tener en cuenta que esos partidos comunistas habían sido muy debilitados por las cuantiosas pérdidas de sus más experimentados militantes a causa de la guerra y de las represalias estalinistas, por su larga permanencia en el exilio; en ocasiones, su estrategia política se había desvinculado de la realidad nacional y no tenían un pensamiento político independiente.

En Polonia, después de la liberación, se acometió la liquidación de las organizaciones no comunistas que habían participado en la resistencia y fueron prácticamente barridas fuerzas nacionales enteras.

En otros países se produjo la fusión de la socialdemocracia con los comunistas para formar partidos únicos, muchas veces esta forma fue asumida por los primeros como un medio de acceder al poder. Ejemplo, Checoslovaquia y Alemania Oriental.

Stalin se propuso convertir a Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Rumania, Bulgaria, Albania, Yugoslavia y Alemania Oriental en copias al papel carbón de Rusia a través del COMINFORM y el COMECON, que implicaban : igual sistema político y educativo, los mismos planes quinquenales, la colectivización de la agricultura y la realización del grueso del comercio con la URSS.

Para la construcción del socialismo en esos países se importó el modelo totalitario soviético. Sólo Yugoslavia crea un sistema más descentralizado, en el que las comunas desempeñan un papel importante, los Consejos y Asambleas administran las fábricas, y la participación popular es superior que en los sistemas estalinistas adoptados en el resto de los países de Europa del Este; sin dejar de ser por eso un sistema totalitario. Desde un inicio la resistencia de las fuerzas democráticas se hizo sentir. Algunos ejemplos de la resistencia existente en esos países sojuzgados por el estalinismo fueron el amotinamiento de los obreros de la RDA en junio de 1953, las sangrientas huelgas en Poznan (Polonia) en 1956 y la violentísima lucha callejera que se desató en Hungría en ese propio año 1956.

La implantación del modelo soviético había traído, entre otros, los siguientes resultados:

En Checoslovaquia los comunistas toman el poder en 1948, (pertenecían a un gobierno de coalición desde 1946), miles de obreros armados desfilan por Praga. Es eliminado Clements Slansky, que no era del gusto de Stalin y es instaurado Novotny en el poder hasta 1968. Ya desde comienzos de los 60 la oposición había comenzado a levantar cabeza. Checoslovaquia era el país más adelantado cultural y económicamente y la política económica del gobierno de Novotny, subordinada completamente a la soviética y excesivamente centralizada, provocaba descontento.(continúa...) >>


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