Revista Digital Consenso
Número 5 de 2007


A casi cien años de Bohemia
Dimas Castellanos


Con su aniversario 99 celebrado el pasado 9 de mayo, la Revista Bohemia, pionera de nuestras publicaciones republicanas, se encamina hacia su primer centenario. Por su historia y significación para la cultura, la política y la sociedad en general, el onomástico de la decana de la prensa cubana nos ofrece una excelente oportunidad para la reflexión acerca de las premisas, importancia y funciones de la prensa escrita.

El surgimiento de la prensa, cuya primera condición es la existencia de los medios técnicos combinados con las necesidades de un Estado, de un grupo social o de determinadas instituciones, cuajó en Cuba en la segunda mitad del siglo XVIII. En relación con otros adelantos técnicos, la imprenta llegó tarde a Cuba. La máquina de vapor, patentada en 1769; el telégrafo, que envió su primer mensaje en 1844; el teléfono, que inauguró su primer servicio a fines de 1877; el alumbrado eléctrico, que en 1879 era disfrutado con exclusividad por algunas ciudades importantes del mundo; el cine, patentado en 1895; la radio, en 1920 y la televisión en los años 50 del propio siglo. Todos fueron introducidos en Cuba entre 2 y 11 años después de las fechas señaladas, mientras la imprenta, redescubierta en Europa a fines del siglo XV, no tuvo su primer taller en Cuba hasta el año 1723.

Hasta que no se manifestaron las necesidades de la oligarquía azucarera-cafetalera, y de las instituciones docentes e investigativas fundadas a lo largo del siglo XVIII -Seminario San Basilio el Magno (1722), la Universidad de La Habana (1728), el Seminario San Carlos (1773), la Real Sociedad Económica de Amigos del País (1793) y el Real Consulado de Agricultura, Industria y Comercio (1795)- no fue posible la aparición de la prensa escrita en Cuba. Todavía el 20 de enero de 1764, una Real cédula ordenaba: Que ni ahora ni más adelante hubiera más imprenta que la de la Capitanía General. Es así que, a fines del siglo XVIII, durante la primera etapa del reformismo, surge la prensa cubana con periódicos rudimentarios.

Las experiencias y avances de esos primeros periódicos, sirvieron de cimientos a la prensa republicana. La Gazeta (1764); El Pensador y La Gazeta de La Habana (1782) constituyen los antecedentes del Papel Periódico de La Habana, pionero de las publicaciones periódicas de Cuba, cuyo primer número vio la luz el 24 de octubre de 1790. La importancia del mismo para la oligarquía criolla y para sus instituciones se evidencia en que, desde 1793, la Sociedad Económica de Amigos del país asumió su dirección. Posteriormente, en la primera mitad del siglo XIX, El Habanero (1824) publicado por Félix Varela; el Diario de La Marina (1844); La Verdad (1848) publicado en New York; La Voz del Pueblo Cubano (1852); El Siglo (1863); El Cubano Libre (1868), fundado por Carlos Manuel de Céspedes; Patria (1892) editado por José Martí en la emigración; El Triunfo (1878); y La Fraternidad (1879), dirigido por Juan Gualberto Gómez, son una muestra representativa de la generalización de la prensa y de los diversos sectores sociales y partidos políticos de la época. Una heterogeneidad resultante de las libertades alcanzadas ya en la época de la colonia y a la vez, causa de las nuevas condiciones que permitieron el surgimiento de la prensa en la República.

Otra premisa básica consiste en la libertad, sin lugar a dudas un elemento determinante para la formación de juicios independientes y una de las condiciones ineludibles del progreso personal y social. Realidad que la líder socialista alemana, Rosa Luxemburgo, fue capaz de captar en usa sola frase La libertad no puede nunca ser otra cosa que libertad para pensar de otra manera, con la cual destacaba lo indispensable que resulta en cualquier sociedad la diversidad de pensamientos, pues, al igual que los organismos vivos no pueden sobrevivir en ausencia de oxígeno, las sociedades no pueden sobrevivir en ausencia de libertad.

Una segunda premisa, y aquí nos apoyamos en el filoso existencialista Karl Jasper, radica en que si la libertad es básica para la formación de juicios independientes, entonces la libertad de información es el nervio central. Decía Jasper: la libertad, exige toda la información, todos los datos asequibles al hombre, y los argumentos en que sustentan su opinión todas las partes. ¿Por qué?, porque la libertad de información es la matriz del resto de las libertades. Por tanto, es totalmente falso hablar de libertades en cualquier sociedad donde su matriz está ausente. Cualquier acción –proceda de un partido, ideología, Estado o figura política– contra la libertad de información, implica una acción contra un derecho humano inalienable y contra el progreso social. Una idea que Jasper sintetizó así: el individuo debe proteger la libertad de otros como la suya propia, porque es la misma cosa, libertad social, y agregaba: la persecución de la voluntad ajena no es una ofensa particular, sino un delito contra la humanidad en tanto viola la condición decisiva del desarrollo de la sociedad humana.

Junto a la libertad, la promoción, existencia y protección de espacios y debates abiertos sin limitaciones es otra premisa para la existencia de la prensa. A la estrecha relación entre libertad de prensa y sociedad se refirió el sociólogo ruso Pavel Miliukov con la siguiente expresión: la prensa es la más fina y perfecta de las formas de interacción psicológica que expresada en formas de opiniones y crítica mutua constituye el sistema nervioso y de circulación sanguínea del organismo social.

Desde Cuba, el prócer camagüeyano Ignacio Agramonte, al defender su tesis de Licenciado en Derecho en La Universidad de La Habana expresó: A las leyes del espíritu humano de pensar, hablar y obrar le corresponden otros tantos derechos indispensables para el desarrollo completo del hombre y de la sociedad. Constituye pues, una verdad indiscutible, que las acciones contra la libertad de prensa son acciones contra los derechos humanos más elementales y contra el progreso social; pues cualquier alteración en uno de los elementos de la sociedad –sistema de máxima complejidad– es suficiente para su detenimiento o retroceso.

Los que así proceden ignoran un dato de la mayor importancia, y es que la libertad de hablar y de obrar, factibles de prohibir en un momento determinado, no son más que expresiones externas de la libertad de pensamiento, que por su carácter interno es imposible de controlar, pues la libertad de pensamiento -fundamento de las libertades de expresión, de reunión y de asociación- no puede ser sometida a coacción directa. Se puede prohibir la libertad de expresión, pero no su sustento, la libertad de opinión. En ese sentido perseguir la prensa es un delito contra la humanidad, por cuanto viola una condición ética que resulta decisiva para el desarrollo social.

Los avances en la conciencia social, resultados en buena parte de la prensa que hemos narrado, tomaron forma legal en la Constitución de 1901, en la cual quedaron refrendados las libertades y derechos fundamentales, entre ellos la libertad de expresión, de asociación y de prensa. Esta última implica la inmunidad de los medios de comunicación respecto al control o la censura. En esas condiciones surge Bohemia en 1908, una publicación que, al decir de Ciro Bianchi, no es una revista, sino una institución nacional. Causa de la historia anterior la nueva publicación devino efecto de acontecimientos, de formación de conciencia cívica y de desarrollo cultural de la sociedad cubana.

De niño, en los debates suscitados en la tabaquería en que me crié, recuerdo la expresión: cultura de Bohemia, referida a los conocimientos que ella brindaba cada semana sobre los acontecimientos más disímiles ocurridos en Cuba y en el mundo. El aumento de su tirada de 125 000 a 259 821 ejemplares entre julio de 1948 y febrero de 1953, es una clara prueba de su popularidad; haber contado con su propia edificación sede a sólo seis años de su nacimiento prueba su progreso; mientras la variedad de los temas tratados habla por sí misma. En este sentido, basta mencionar sólo nueve de sus artículos publicados entre los años 1946 y 1951:

Atentado: el 46 y el 47, una fuerte denuncia del asesinato de Carlos Aponte y Antonio Guiteras (8 de septiembre de 1946); Hijo del Escándalo, acusación desde la propia oficialidad contra el Ministro de Comercio, Inocente Álvarez, por corrupción (30 de septiembre de 1945); Acueducto $15 000 000, un negocio oculto del Alcalde de La Habana, para reparar el acueducto de Albear mediante un jugoso empréstito (4 de julio de 1943); La policía protege a asesinos, una denuncia de la complicidad policial en el atentado realizado contra el estudiante “Wichy” Salazar en la Calzada de Ayestarán (24 de abril de 1949); Estaría dispuesto a llegar al siglo, una crónica acerca del deceso del sabio, profesor e investigador Carlos de la Torre (26 de febrero de 1950); Vida, pasión y muerte del tranvía habanero (19 de mayo de 1950); El Decreto-Mordaza, una crítica a favor de la libertad de la radio que estremeció el escenario nacional, (13 de agosto de 1950); Una batalla por la libertad de expresión (20 de agosto de 1950); y El pueblo ha sabido escuchar el último aldabonazo, acerca del sepelio de Eduardo R. Chibás (26 de agosto de 1951).

Por último, es bueno recordar a los enemigos de la libertad de prensa, que la misma no depende del lugar que se ocupe con relación al poder. Noticias de Hoy, aunque vocero de un partido comunista que propugnaba la lucha de clases para cambiar el sistema imperante, tenía derecho a existir legalmente; así lo establecía la constitución de 1940. Fue clausurado porque para cualquier dictadura la libertad de prensa constituye su principal enemigo. En 1947, el Ministerio del Trabajo decretó el cierre de Noticias de Hoy, pero tuvo que ser reabierto, luego en 1950 el Hoy, como se conocía popularmente, volvió a ser clausurado, y nuevamente los comunistas, en nombre y gracias a la libertad de prensa “burguesa” exigieron su reapertura con el apoyo de otros órganos de prensa anticomunistas, y en nombre de ella les fue devuelto una y otra vez. Sin embargo, aquellos que criticaron las sucesivas clausuras de Hoy, paradójicamente fueron clausurados después de 1959, mientras que Hoy volvió a circular a partir de esa fecha. Se olvida que la libertad de prensa es una sola, antes, durante y después de la toma del poder político.

Casi la mitad del tiempo que ocupa el primer siglo de Bohemia ha transcurrido bajo el período revolucionario. Aquellos primeros números del año 1959 constituyen documentos imprescindibles para conocer qué significó la dictadura de Batista y la repercusión que tuvo su derrocamiento. Con el paso del tiempo la publicación fue nacionalizada junto al resto de los medios informativos. El carácter partidista del periodismo impuesto desde las oficinas del Departamento de Orientación Revolucionaria del Partido Comunista de Cuba, le fue perfilando un rostro marcadamente oficialista a la revista que, además, redujo su número de páginas, el tamaño de su formato y la frecuencia de salida, aunque aumentó el precio y las dificultades para comprarla. Lo más lamentable de este último medio siglo ha sido que Bohemia ha perdido su valor como testimonio crítico y veraz de nuestra realidad a la par que dejaba de ser un referente obligado por sus cualidades periodísticas.

Reciban los fundadores del principal medio de prensa y el de mayor circulación e influencia en la opinión pública cubana el merecido homenaje: Miguelangel Quevedo Pérez (padre) por la iniciativa y realización del proyecto, Miguelangel Quevedo de la Lastra (hijo) por el nuevo aire insuflado a la revista en los años 20, a ambos por nuclear lo mejor del periodismo cubano, a todos los que de una u otra forma hicieron posible su existencia y calidad: a mi profesor ya desaparecido Raúl Gutiérrez, a Enrique de la Osa, a Carlos Lechuga, a Juan David Posada, y al escritor Angel Augier y al economista Jacinto Torras, que alternaban sus labores con Noticias de Hoy, y a tantos otros. Al punto que, como expresara Bianchi, ...sin Bohemia no se puede escribir sobre un buen trecho de la historia de Cuba.



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Dimas Cecilio Castellanos
Jiguaní, 1943. Licenciado en Ciencias Políticas
Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos
Miembro del Instituto de Estudios Cubanos
Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Digital Consenso


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