| 01. | Entrevista a su Ilustrísima Obispo de la Iglesia Episcopal Nerva Cot Aguilera Eugenio Leal |
| 02. | A la caza de un espacio Yoani Sánchez |
| 03. | ¿Revolucionario, contrarrevolucionario? Reinaldo Escobar |
| 04. | Jesús: ¿humanista o revolucionario? Dimas Castellanos |
| 05. | Petróleo, etanol o biomasa Ana López |
| 06. | Trabajadores sociales: entre la prevención social y el control político Irene Hernández |
| 07. | Cuba: catástrofe agraria
Oscar Espinosa Chepe |
| 08. | ¿Una nueva oportunidad para la unidad?
Antonio Martínez |
| 09. | Textos imborrables Poemas de Heberto Padilla |
| 10. | Humor Carlitos |
Por otra parte en las informaciones que recogen de casa en casa aparecen datos tan inocentes como el tipo de bombillos que se usan, pero otros que despiertan la suspicacia, por ejemplo si la familia posee computadora o recibe remesas del extranjero, si ven la Mesa Redonda u otra programación y el número de efectos electrodomésticos que posee y cómo los usa. Muchas de sus investigaciones son tomadas como verdaderos ataques a la privacidad y como una fórmula del gobierno para obtener información sobre cada individuo.
Junto a los datos que los trabajadores sociales anuncian deben recoger para su trabajo, están otros que no se dicen públicamente, pero que forman parte de su lista. Entre ellos se encuentran si ven en las casas alguna instalación que pueda delatar que la familia recibe televisión satelital, si tienen un nivel de vida por encima de sus posibilidades salariales y si mantienen una actitud ideológicamente correcta.
A su vez los trabajadores sociales se quejan de que la población no confía en ellos y sólo les hablan de problemas muy generales, sin entrar a detallar los verdaderos conflictos que padecen. Ha ocurrido en barrios donde los trabajadores sociales han llegado sin avisar, que muchas familias se apresuran a evacuar de sus casas todo lo que evidencie que venden o trafican con mercancías del mercado negro. De esta manera la información que la población brinda a los trabajadores sociales está frecuentemente adulterada, falseada y edulcorada, por lo que no resulta confiable buena parte de los datos que ellos han procesado.
Desde comienzos del 2007 se percibe un decaimiento en la presencia e intensidad de la labor de los trabajadores sociales. Se les ve en los eventos públicos, en las congregaciones y tribunas políticas, pero su anterior “omnipresencia” en las calles y casas cubanas ha disminuido. Se especula que después de la proclama hecha pública el 31 de julio, donde Fidel Castro cedía temporalmente sus funciones, la alta dirección del gobierno ha dejado de otorgarles la misma importancia.
Estamos asistiendo al fenecer de otra de “las ideas del Comandante”. Una vez pasada la etapa del triunfalismo y comprobado que esta “fuerza de choque” no puede resolver, ni siquiera paliar, los profundos problemas y necesidades sociales; su efecto y presencia se desvanecen poco a poco. Correrá la misma suerte de los contingentes, las microbrigadas, el Plan Alimentario, la Revolución Energética y toda esa larga lista de prometedoras “soluciones salvadoras”.
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