| 01. | Entrevista a su Ilustrísima Obispo de la Iglesia Episcopal Nerva Cot Aguilera Eugenio Leal |
| 02. | A la caza de un espacio Yoani Sánchez |
| 03. | ¿Revolucionario, contrarrevolucionario? Reinaldo Escobar |
| 04. | Jesús: ¿humanista o revolucionario? Dimas Castellanos |
| 05. | Petróleo, etanol o biomasa Ana López |
| 06. | Trabajadores sociales: entre la prevención social y el control político Irene Hernández |
| 07. | Cuba: catástrofe agraria
Oscar Espinosa Chepe |
| 08. | ¿Una nueva oportunidad para la unidad?
Antonio Martínez |
| 09. | Textos imborrables Poemas de Heberto Padilla |
| 10. | Humor Carlitos |
La dificultad principal que enfrenta el uso de las energías renovables en Cuba es que no existe una voluntad política para desarrollarlas en todas sus potencialidades. La llamada Revolución Energética se basa fundamentalmente en apelar al ahorro de petróleo a partir de la distribución de equipos electrodomésticos de bajo consumo, la instalación de grupos electrógenos y la reparación de las deterioradas líneas de distribución energética. Sin embargo, la atención y los recursos brindados para sustituir gradualmente el uso de combustibles fósiles son aún insuficientes. A la par de esto, la actual alianza estratégica entre los gobiernos de Cuba y Venezuela, ha disminuido la urgencia por encontrar soluciones energéticas alternativas. El argumento medioambiental, para desechar el uso del crudo, ha pasado a un segundo plano, escondido entre cifras triunfalistas sobre el estado real de la naturaleza cubana.
Una buena parte de los proyectos que se ejecutan actualmente para obtener energía hidráulica, biogás, energía solar, biomasa, energía eólica, etcétera, están vinculados con programas de asesoría y subvención de organizaciones no gubernamentales extranjeras. La repercusión de estos en las comunidades donde se aplican es notable, pues redunda en calidad de vida, independencia del sistema energético nacional y conservación del medioambiente. No obstante estos proyectos chocan frecuentemente con la complicada burocracia cubana, la falta de seriedad y eficiencia en el proceso constructivo y el deficiente mantenimiento una vez instalado el sistema de extracción y conservación de la energía.
En una sociedad tan centralizada como la cubana, resulta casi imposible desarrollar un proyecto energético sin contar con la autorización y el control constante de los organismos del estado. Por esa razón frecuentemente las ideas y ayudas se concentran en áreas de producción estatal y se desestiman las iniciativas privadas. Apoyar este último sector es un reto para todos aquellos que quieran colaborar con la paulatina incorporación de las energías renovables en la vida cubana.
Mientras el tema energético esté indisolublemente ligado a los derroteros políticos, y se organice y proyecte verticalmente desde la más alta dirección del gobierno, no podrá llevarse a cabo una verdadera y efectiva sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables.
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