| 01. | Entrevista a su Ilustrísima Obispo de la Iglesia Episcopal Nerva Cot Aguilera Eugenio Leal |
| 02. | A la caza de un espacio Yoani Sánchez |
| 03. | ¿Revolucionario, contrarrevolucionario? Reinaldo Escobar |
| 04. | Jesús: ¿humanista o revolucionario? Dimas Castellanos |
| 05. | Petróleo, etanol o biomasa Ana López |
| 06. | Trabajadores sociales: entre la prevención social y el control político Irene Hernández |
| 07. | Cuba: catástrofe agraria
Oscar Espinosa Chepe |
| 08. | ¿Una nueva oportunidad para la unidad?
Antonio Martínez |
| 09. | Textos imborrables Poemas de Heberto Padilla |
| 10. | Humor Carlitos |
La violencia conduce a resultados contrapuestos a los que supuestamente se propone y es, por tanto, ajena a la ética humana que caracterizó precisamente la obra terrenal de Jesús: una obra definitivamente humanista. Desde ese punto de vista no se puede hablar de Jesús revolucionario, pero sí de un Jesús que se introduce en la dimensión política, que no era su única dimensión sino solo una de ellas, la cual constituye el eslabón mediador entre los objetivos divinos y su realización terrenal.
La enseñanza de Jesús tiene un valor actual para la búsqueda de soluciones, pues las falsamente anunciadas soluciones revolucionarias y definitivas, por la carga explosiva que contienen y por el carácter incontrolado de sus acciones, solo conducen a males peores que los que se proponen erradicar. El mejor ejemplo es que una buena parte de los regímenes dictatoriales han llegado al poder como revoluciones en nombre de las ideas del progreso.
Bibliografía