| 01. | Entrevista a su Ilustrísima Obispo de la Iglesia Episcopal Nerva Cot Aguilera Eugenio Leal |
| 02. | A la caza de un espacio Yoani Sánchez |
| 03. | ¿Revolucionario, contrarrevolucionario? Reinaldo Escobar |
| 04. | Jesús: ¿humanista o revolucionario? Dimas Castellanos |
| 05. | Petróleo, etanol o biomasa Ana López |
| 06. | Trabajadores sociales: entre la prevención social y el control político Irene Hernández |
| 07. | Cuba: catástrofe agraria
Oscar Espinosa Chepe |
| 08. | ¿Una nueva oportunidad para la unidad?
Antonio Martínez |
| 09. | Textos imborrables Poemas de Heberto Padilla |
| 10. | Humor Carlitos |
Es necesario encaminar la labor pastoral hacia esa generación formada dentro de unos compromisos cognoscitivos materialistas. ¿Cómo actúa la Iglesia Episcopal en este sentido?
Nosotros estamos capacitando a nuestros líderes dándole conocimiento en parte teológico y bíblico para que ellos puedan ser capaces de dirigir sus comunidades y también desempeñarse con los jóvenes. Es que sin duda alguna para poder dar respuesta a esa juventud que está en búsqueda hay que tener una capacitación que responda a los momentos actuales. Eso nosotros lo estamos haciendo pero conocemos que realmente la crisis de la juventud incide aun en la iglesia también. En la juventud nuestra dentro de la Iglesia actualmente se ha suscitado una crisis de liderazgo. No tenemos una persona joven que asuma el liderazgo de los jóvenes. Eso hace que las cosas no funcionen como debían de ser. Considero que una de las cosas que tenemos que hacer es volver a retomar los valores históricos Esa juventud llena de ideales, de convicciones que hicieron tanto por nuestra nación, por Cuba y por la Iglesia. Tratar de conjugar eso con los principios de la fe. Esos ideales que están enunciados en la nueva humanidad que Cristo quiere que seamos: laboriosas personas, portadoras de paz, que integren lo más hermoso y bello de la vida para ayudar y contribuir a que en el mundo se viva bien.
La acción de las iglesias ha estado confinada en el interior del templo. Para poder realizar cabalmente su misión necesitan ganar un espacio que le permita trabajar más con las personas. ¿No se facilitaría la labor si contaran con acceso a los medios masivos de difusión, imprenta, radio y televisión?
Lamentablemente ha sido así, estamos limitados al templo. Considero que sí, que hace falta, por lo menos las facilidades. Por lo menos acudir a una imprenta sin tener que valerse de otros medios que son cuestionables. Acceso por derecho propio de la Iglesia a los medios. Pero al mismo tiempo tengo temor, por ejemplo, la programación radial. Las emisoras afuera de Cuba lo que transmiten es opio religioso, no una fe que responda de verdad a las necesidades del mundo actual. Tengo miedo porque muchas veces un medio de difusión puesto en manos de personas que no saben qué es lo que quieren ni hacia dónde quieren llevar a la feligresía puede ser contradictorio. Para eso tendríamos que tener una teología de la liberación contextualizada a nuestra realidad como pueblo cubano. Que ya no está en un proceso de liberación en la forma que en América Latina se concibe. Pero sí en un proceso de liberación de ciertos atavíos. Ciertas ideas hacen sentir como que estamos programando ideas para un mundo extraterrestre, no para vivir aquí en este espacio que Dios nos ha dado y que tiene sus dificultades pero que tiene también sus cosas buenas. Entonces, cómo adentrarnos en esa realidad, asumiendo ese compromiso consciente de quiénes somos y hasta dónde vamos y qué queremos.
La Iglesia cuando hace su misión tiene que ser sal y luz. La sal encerrada se convierte en una salación. Muchas veces veo Iglesias que están muy encerradas en sí mismas, muy preocupadas por su crecimiento masivo, por la grandeza de la institución. Creo que la Iglesia no tiene que preocuparse por la grandeza institucional sino por la forma que de verdad pueda darle sabor a la vida. Involucrarse en la vida, involucrarse en la vida social y llenarse de todas las experiencias que en el mundo se dan, pero desde nuestra perspectiva de nuestra fe. Igual que la luz encerrada no ilumina a nadie, la Iglesia encerrada no ilumina, como la luz tiene que salir afuera.
En muchas Iglesias no permiten que las persona comprendan el bien que se produce en la historia por la acción de Dios, no reconocen el bien. Siempre están hablando del Diablo, de Satanás, del pecado, de las cosas condenables pero no hablan de las grandezas que también se descubren en la historia, que son la acción de Dios en la historia. Dios no sólo actúa entre las cuatro paredes de la iglesia, Dios actúa en toda la historia. Redime a toda la historia y al ser humano, independientemente de ese lugar específico que se llama iglesia. Pobrecito Dios si dependiera sólo de la Iglesia.
¿Usted tiene la responsabilidad administrativa y sacramental en toda Cuba?
No. La diócesis está estructurada en la forma siguiente: el obispo Miguel Tamayo, es un obispo interino porque no reside plenamente en Cuba, está parte del tiempo en Uruguay y parte del tiempo en Cuba. Después estamos los obispos sufráganos que lo auxiliamos, nuestra labor es apoyar el trabajo del interino, asumir las tareas que nos designe. En este caso, como nuestra isla es tan larga, él ha decidido que un obispo sufráganos resida en la parte oriental de Cuba y administre pastoral y sacramentalmente desde Santiago de Cuba hasta Ciego de Ávila. A mí me han dado la tarea de asistir a las iglesias pastoral y sacramentalmente desde Sancti Spíritus hasta La Habana. O sea, que se ha dividido el trabajo. Pienso que es con visión del futuro, llegado el momento cuando se fortalezcan ambas regiones la iglesia tendrá la posibilidad de organizar dos diócesis. Entonces Cuba alcanzará una plenitud episcopal más significativa de la que ahora tiene.
¿Y la provincia occidental de Pinar del Río quién la atiende?
Bueno, eso es parte de mi responsabilidad también, pero no tenemos actualmente en ella trabajo. Lamentablemente en el siglo XIX había pero se perdió y en la Isla de la Juventud también. Toda esa región cae dentro de mi territorio. Hemos sabido que algunas personas de Pinar del Río tienen interés en conocer nuestra iglesia, de acuerdo a la forma en que nuestra iglesia se proyecta, desean tener allí atención pastoral. No hemos tenido la posibilidad de preparar un misionero. Está en perspectivas incorporar esos territorios a la labor de la Iglesia. >>