Consenso
Numero 3 de 2007 Numero 5 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Entrevista a su Ilustrísima Obispo de la Iglesia Episcopal Nerva Cot Aguilera
Eugenio Leal
02. A la caza de un espacio
Yoani Sánchez
03. ¿Revolucionario, contrarrevolucionario?
Reinaldo Escobar
04. Jesús: ¿humanista o revolucionario?
Dimas Castellanos
05. Petróleo, etanol o biomasa
Ana López
06. Trabajadores sociales: entre la prevención social y el control político
Irene Hernández
07. Cuba: catástrofe agraria
Oscar Espinosa Chepe
08. ¿Una nueva oportunidad para la unidad?
Antonio Martínez
09. Textos imborrables
Poemas de Heberto Padilla
10. Humor
Carlitos
Entrevista a su Ilustrísima Obispo de la Iglesia Episcopal Nerva Cot Aguilera (3)


Eugenio Leal


El año pasado cumplió usted veinte años de haber sido una de las tres primeras mujeres ordenadas en Cuba. Ahora este año se le ha otorgado la dignidad episcopal. ¿Cómo se ha comportado la ordenación de la mujer en Cuba?

Hace 20 años nos ordenaron a las primeras tres mujeres aquí en Cuba, en otros lugares no, aquí en Cuba. Después de veinte años yo he sentido la emoción tremenda de ver que mi hija Marianela fue ordenada presbítero. Al fin se había salido del la inercia esa que llevó a que ninguna otra mujer le fuera conferido el sacerdocio.

Creo que ha sido un camino que, aunque no es muy largo y ha tenido sus irregularidades, podemos decir que en Cuba se ha cubierto por mujeres, en un proceso relativamente corto, las tres órdenes: diaconado, presbiterado y el episcopado. Algo que quizás en otras diócesis que llevan más tiempo en el ministerio ordenado de la mujer no han logrado. Por ejemplo: Brasil, en América Latina.

¿Cuántas mujeres están ordenadas?

Tenemos una diácono que recientemente fue ordenada y está ejerciendo su misión en la iglesia de San Pablo en la localidad de Bolondrón. La reverenda Griselda Delgado del Carpio que está a cargo de la iglesia de Coliseo en Itabo, ambas en la provincia de Matanzas. Y la reverenda Marianela de la Paz Cot que en estos momentos está haciendo su doctorado en Brasil con vistas a su profesorado en el seminario de Matanzas. Cuando regrese se le asignará un trabajo pastoral.

Varias mujeres se quieren preparar como diáconos perpetuas, serían diáconos para toda la vida. Están participando dentro de lo que se llama el programa de superación de los nuevos ministerios. Tenemos un grupo de mujeres en cada región: la occidental, central y oriental. Esperamos que el ministerio se siga enriqueciendo con la presencia femenina. Además, creo que esto les va a servir de motivación. Una de las cosas que las mujeres ponían como quejas era, que a pesar de que se habían aceptado en el ministerio ordenado, las instancias de poder y decisión estaban en manos de los hombres, de varones. Ahora yo creo que ya tenemos que cambiar algunas cosas.

¿El diácono es un profesional de la iglesia o mantiene su vínculo laboral secular?

El diácono perpetuo es un trabajador voluntario, es diácono pero no recibe salario de la Iglesia, esa es una de las características, la otra es que puede quedarse en el lugar donde reside con su relación laboral. El diácono que va a procesarse para presbítero es un profesional de la Iglesia y va donde la Iglesia lo necesite. Después en una segunda etapa se ordena presbítero. La primera etapa mía fue así un diácono voluntario, voluntariamente yo atendía la iglesia los fines de semana y de lunes a viernes realizaba el trabajaba secular.

¿Tienen establecido una edad límite para las personas que van a entrar en el proceso?

No tenemos límite de edad. Nosotros teníamos a una señora en el seminario con cincuenta y cinco años, ahora salió por un problema familiar. Ordenamos diácono a un descendiente de los antillanos emigrados de Jamaica con sesenta años, ya él falleció. Tenemos otro en Baraguá que se ordenó muy mayor y tiene setenta y dos años. La iglesia local lo contrata cada año mientras mantenga sus capacidades. El retiro obispal es obligatorio a los setenta y dos años.

En Cuba las personas se han alejado de las doctrinas materialistas y ha ocurrido un renacer espiritual. ¿Cómo lo ha visto aquí en la Catedral Episcopal?

Sin duda alguna hay mucho renacer. Yo creo que el Instituto Superior de Estudios Bíblicos y Teológicos (ISEBIT) es una respuesta a ese deseo de saber la religión, de conocer qué cosa es la teología, las enseñanzas bíblicas y cómo es el pueblo que fundó la fe en Dios. Considero que todas las iglesias a lo largo y ancho de la isla se han nutrido. Cada vez que el obispo visita una iglesia siempre hay grandes grupos que se confirman, que es ya la admisión a la membresía de la iglesia, lo cual quiere decir que hay un crecimiento.

También estamos viendo que a las iglesias se incorporan personas con muy elevado nivel académico, porque claro, al estar en una sociedad que se preocupa por promover a los seres humanos y darles preparación, también el nivel académico dentro de la iglesia ha aumentado. Las personas demandan conocimiento y quieren saber. Vemos también que hay jóvenes, en todas las iglesias hay jóvenes que entran. Así mismo llegan personas que en un tiempo se apartaron de la fe y regresan interesados en retomar los valores que abandonaron. Hemos tenido manifestaciones de emoción en el reencuentro, hay personas que han llorado de emoción porque lo que aquello les hacía sentir era que tenían un vacío existencial, que les faltaba algo. Creo que la revolución ganó cuando dejó esa línea marxista-soviética de extremo ateismo. Porque hay valores espirituales que son necesarios. Muchas de las cosas que hoy se consideran pérdidas de valores se deben a esa etapa. Porque sin duda alguna, no haber podido la familia libremente practicar su fe y transmitirla a sus hijos, más bien guardarlas para ellos, porque por miedo no querían darles a los muchachos esa preparación, esa experiencia espiritual. A eso debemos que muchos jóvenes hoy estén como perdidos, sin orientación. Los valores éticos, morales y espirituales son necesarios a los seres humanos para ser mejores, nos hacen mejor persona.>>

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