Consenso
Numero 1 de 2007 Numero 2 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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Polémica
Intelectual
2007

 

Los niños de Carmen y Rey
Un programa de ayuda a enfermos de cáncer

Generación Y
por Yoani Sánchez
Desde aquí
por el periodista
Reinaldo Escobar

Osvaldo Castillo
Pintor
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01. Entrevista a Rafael Alcides
Reinaldo Escobar
02. Morúa y la matanza de 1912
Dimas Castellanos
03. Perfeccionarse o quedar en el intento
Ana López
04. Lo dice una mariposa
Miriam Celaya
05. Celebrar la vida
Yoani Sánchez
06. Breve análisis sobre la historia del espiritismo Kardeciano en Cuba
Diasmel Gil Rimada
07. Refugiados 2007
José Prats Sariol
08. Textos imborrables
Ignacio Agramonte
09. Reflexiones y comentarios sobre la licencia extrapenal
Revaza
10. Mi calle
Reinier Valdés
11. Humor
Carlitos


La censura está de fiesta. La luz que dejaba pasar la revista Vitral ha dejado de alumbrarnos. Lamentablemente nos resulta difícil pronunciarnos porque tras el breve anuncio publicado, sólo ha llegado una explicación contradictoria. Estamos a oscuras.

Sabemos, eso sí, que no ha sido el gobierno el que, usando la fuerza, ha clausurado la publicación. Sabemos también que ni Dagoberto Valdés, quien ha dirigido la revista a lo largo de los 78 números salidos en más de 13 años, ni los integrantes de su equipo, se han arrepentido de este proyecto. Sabemos que no fue la mano de Dios.

Fue una soberana decisión de la Iglesia, específicamente del recientemente nombrado Obispo de la diócesis de Pinar del Río, Monseñor Jorge Enrique Serpa. La razón empleada en el escueto comunicado: no se podrá garantizar más la salida de la revista “por falta de recursos", nos hace pensar muy seriamente que la iglesia cubana ha sido abandonada a un estado lastimoso por quienes tienen la obligación de sostenerla.

Creemos que nadie está mintiendo en la diócesis pinareña cuando se expone la falta de recursos como razón del cierre de la revista Vitral. Aunque no se especifica, suponemos que se refieren a “recursos materiales”, porque en la cola del caimán son abundantes los recursos espirituales y de otra índole, para llevar adelante cualquier proyecto.

Lo único que se nos ocurre ante tan colosal catástrofe es proponer a la Iglesia Católica cubana, en particular a la diócesis de Pinar del Río, la realización de una colecta pública entre todos los que voluntaria y desinteresadamente quieran participar, en Cuba y fuera de Cuba, con el propósito de proveer los recursos que ahora faltan para continuar publicando Vitral. Colectar dinero y otros recursos materiales para ayudar a los desvalidos es una práctica tradicional de la iglesia católica.

Nadie podrá poner en duda el carácter de desvalidos de información y de orientación en que quedarían los habituales y potenciales lectores de Vitral, si no se acude a la caridad de los que tienen algo que ofrecer para impedir la desaparición de la revista. Desvalidos es la palabra con la que se debe calificar a quienes pierden el oasis en medio del desierto. ¿O acaso no resulta evidente que Vitral ha sido la publicación impresa que con más claridad, con más frecuencia y con más valentía ha puesto, en medio del generalizado silencio cómplice, el dedo sanador sobre todas nuestras llagas?

Faltaría por definir si el gobierno prohibiría la realización de la colecta; entonces sería del gobierno y no de la Iglesia, la responsabilidad del cierre definitivo de la revista.

Al hacer esta propuesta, la revista digital Consenso renuncia a cualquier protagonismo ante la misma. La hacemos con humildad, para que quienes puedan realizarla la acojan y la lleven a la práctica. Hacemos esta propuesta además, imbuidos de las enseñanzas que Vitral nos ha aportado y que se refieren a dedicarle pocos minutos a las quejas y más horas a la búsqueda de soluciones.

Aunque respetamos la soberanía de la Iglesia para tomar decisiones de carácter interno, entendemos que las palabras de monseñor Serpa en su toma de posesión de la diócesis, cuando dijo: “La tarea es de todos, porque todos somos iglesia” nos hace partícipes de esta tragedia que sería la desaparición de Vitral; tragedia que no es necesario explicar a quienes a lo largo de todos estos años hemos sido beneficiados de esa fuente de luz a la que no queremos ni debemos renunciar y por la cual tendríamos que hacer el cristiano sacrificio de despojarnos de todo lo que parezca superfluo frente a ella, especialmente en este momento al que se refiere el último editorial de la revista, proféticamente definido como hora de oportunidades:

Puede ser la hora, y lo estamos viendo, en que los intelectuales y artistas cubanos den paso, por ellos mismos y con su estilo y códigos, a una cultura del debate abierto, de la discrepancia fecundante y purificadora de la memoria histórica y del quehacer intelectual. Y que nada ni nadie dé por zanjado el espacio de debate, ni por cerrada la oportunidad al protagonismo de las conciencias críticas y plurales.

Es posible que el nuevo obispo de Pinar del Río tenga sobre la revista Vitral una evaluación diferente, que la coloque en un sitio no preferencial entre las prioridades que merecen emplear los recursos materiales disponibles. Y que encuentra difícil satisfacer con el actual equipo su recientemente confesada petición de “mantener en la revista Vitral la verdad basada en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia, sin caer en expresiones agresivas y contestatarias''.

De ser así, con ojos muy atentos tendremos que observar cualquier papel utilizado, cualquier gota de tinta gastada, cualquier otro recurso que se consuma a partir de ahora en otra cosa y que pudiera haberse usado para darle continuidad a la revista Vitral.

REVISTA DIGITAL