Consenso
Numero 1 de 2007 Numero 2 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Entrevista a Rafael Alcides
Reinaldo Escobar
02. Morúa y la matanza de 1912
Dimas Castellanos
03. Perfeccionarse o quedar en el intento
Ana López
04. Lo dice una mariposa
Miriam Celaya
05. Celebrar la vida
Yoani Sánchez
06. Breve análisis sobre la historia del espiritismo Kardeciano en Cuba
Diasmel Gil Rimada
07. Refugiados 2007
José Prats Sariol
08. Textos imborrables
Ignacio Agramonte
09. Reflexiones y comentarios sobre la licencia extrapenal
Revaza
10. Mi calle
Reinier Valdés
11. Humor
Carlitos
Editorial no. 78 de la Revista Vitral (3)
Revista Vitral


Puede ser la hora en que las relaciones internacionales de Cuba tengan la oportunidad de normalizarse, es decir, en que nuestro país asuma, en la práctica cotidiana y perseverante, el concepto de relaciones internacionales que coloca a la persona de los ciudadanos, su dignidad y sus derechos todos, civiles y políticos, culturales, económicos y sociales, por encima de razones de políticas, ideologías, ideas religiosas o estrategias económicas. No solo entre Cuba y los Estados Unidos, si no también en América Latina y la Unión Europea, en Asia y África, en todas las regiones de este planeta se necesita dar una oportunidad a la diplomacia de un humanismo integral y solidario que abandone los anacronismos de los bloques ideológicos, de los intereses económicos y comerciales por encima de los derechos humanos y de las hegemonías internas y externas; por encima de culturas y soberanías.

Esta puede ser la hora en que los que tienen las más altas responsabilidades de gobierno abran cada vez más, de forma gradual y pacífica, las oportunidades de participación para todos los cubanos y cubanas, de modo que se adecue el marco legal a mayores espacios de responsabilidad democrática. Y todos sabemos que muchas de las oportunidades mencionadas anteriormente dependen de esta apertura legal y de su amplitud plural e incluyente.

Tenemos la impresión de que una cantidad muy significativa de cubanos intuye o ve claro este momento histórico y que, además, desearían que todo fluyera de la forma más ordenada, más participativa y más ágil que se pueda. El futuro próspero, feliz y democrático de Cuba dependerá de las actitudes y decisiones que tomemos cada uno de los ciudadanos y cada uno de los que prestan su servicio al País desde las posiciones de la más alta responsabilidad.

Si dejamos todos pasar esta hora decisiva y sosegada, incierta pero esperanzadora, quizá lo tengamos que lamentar durante mucho tiempo por venir.

Una vez más lo decimos, con toda confianza y esperanza, creemos que el pueblo cubano, por sí mismo, puede y «debe ser el protagonista de su propia historia», y que nuestra mayor fortaleza para esta hora histórica, que pudiera ser de grandes oportunidades para todos, es el capital humano, el potencial emprendedor, la capacidad de recuperación y el carácter solidario y fraterno de la Nación cubana, toda ella, siendo ella misma mestiza y plural, unida en la propia diversidad y con los demás pueblos y Estados en relación respetuosa de sus respectivas soberanías y culturas. Tenemos también la impresión de que a esta altura de la historia, ningún pueblo de la tierra, ninguno, desearía violar o lesionar siquiera, nuestra soberanía y la integridad nacional. Nadie con responsabilidad lo desea y no lo toleraríamos nosotros, ni ninguno de esos pueblos, incluido, por supuesto el hermano pueblo de Estados Unidos.

Entonces bastaría con la voluntad política y con la participación y responsabilidad cívica de los cubanos para abrir la puerta y responder al reto histórico de esta hora de oportunidades para Cuba.

No la defraudemos.

Pinar del Río, 25 de febrero de 2007
Aniversario de la muerte del Padre Félix Varela.

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