Consenso
Numero 1 de 2007 Numero 2 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Entrevista a Rafael Alcides
Reinaldo Escobar
02. Morúa y la matanza de 1912
Dimas Castellanos
03. Perfeccionarse o quedar en el intento
Ana López
04. Lo dice una mariposa
Miriam Celaya
05. Celebrar la vida
Yoani Sánchez
06. Breve análisis sobre la historia del espiritismo Kardeciano en Cuba
Diasmel Gil Rimada
07. Refugiados 2007
José Prats Sariol
08. Textos imborrables
Ignacio Agramonte
09. Reflexiones y comentarios sobre la licencia extrapenal
Revaza
10. Mi calle
Reinier Valdés
11. Humor
Carlitos
La Cuba que sueño (4)
Entrevista concedida por Dagoberto Valdés Hernández al periodista Alessandro Armato del diario Mondo e Missione, publicación mensual del Pontificio Instituto para las Misiones Exteriores


¿Puede decirme algo sobre la presencia de misioneros extranjeros en la isla? ¿cómo se encuentran, cómo son vistos por la gente, se tienen problemas con el régimen?

La presencia de numerosos misioneros católicos – no les llamaría extranjeros, porque en la Iglesia nadie es extranjero – en nuestro país, es una gracia y un don de Dios para este pueblo que sufre y espera, trabajando por salir de su situación actual. Hay italianos, españoles, alemanes, colombianos, mexicanos, y de otras muchas nacionalidades. Vienen con una gran generosidad y curiosidad, tratan de inculturarse y comprometerse con el pueblo dónde los envían sus respectivos obispos o congregaciones religiosas, el pueblo los recibe con las puertas de la casa y del corazón abiertas, aportan lo que nosotros no hemos conocido a causa de la cerrazón de la isla, reciben lo que ellos no conocen ni imaginan en cuanto a resistencia, control estatal y búsqueda de alternativas para sobrevivir y no desesperar, para anunciar el Evangelio y denunciar, cuando se puede, lo que ofende la dignidad y los derechos humanos. Muchas veces deben callar porque son considerados extranjeros por el gobierno y les pueden retirar su permiso de residencia y ser expulsados de forma callada y humillante. Algunos misioneros o misioneras se preguntan ¿qué significa perder un permiso comparado con perder la vida como ocurre en otras regiones y culturas? Otros disciernen entre denunciar y perder el permiso o callar y permanecer aquí sirviendo en el silencio. Otros, en fin, se preguntan si el silencio aquí y ahora es complicidad con la injusticia o prudencia sin límites.

Pero como ves ninguno queda indiferente en esta bella isla, sufriente y hospitalaria, desgarrada y cordial, pacífica y alegre… que sigue esperando después de casi cinco décadas la visita del Señor Jesús para alcanzar su liberación interior, su democratización política y su desarrollo humano integral, con su propio esfuerzo, como lo pidió Juan Pablo II desde la Plaza de la Revolución José Martí en La Habana, “Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional”. Así lo esperamos y así lo estamos haciendo ya.

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para la Revista Digital Consenso en el año 2005
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