Consenso
Numero 1 de 2007 Numero 2 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Entrevista a Rafael Alcides
Reinaldo Escobar
02. Morúa y la matanza de 1912
Dimas Castellanos
03. Perfeccionarse o quedar en el intento
Ana López
04. Lo dice una mariposa
Miriam Celaya
05. Celebrar la vida
Yoani Sánchez
06. Breve análisis sobre la historia del espiritismo Kardeciano en Cuba
Diasmel Gil Rimada
07. Refugiados 2007
José Prats Sariol
08. Textos imborrables
Ignacio Agramonte
09. Reflexiones y comentarios sobre la licencia extrapenal
Revaza
10. Mi calle
Reinier Valdés
11. Humor
Carlitos
Textos imborrables (4)
Ignacio Agramonte Loynaz


Demostrado que sólo una administración concentrada convenientemente puede dejar expedito el desarrollo de la acción individual, quédalo también que sólo a la sombra de aquélla puede realizarse esa alianza del orden con la libertad, que es el objeto que debe proponerse todo gobierno y el sueño dorado del publicista, porque aquélla es la representación del orden; de la armonía de los intereses y acciones de los individuos entre sí, y de los de éstos con el gobierno en su más perfecta concurrencia de libertad representada por ese franco desarrollo de la acción individual.

El Estado que llegue a realizar esa alianza será modelo de las sociedades y dará por resultado la felicidad suya, y en particular, de cada uno de sus miembros; la luz de la civilización brillará en él con todo esplendor, la ley providencial del progreso lo caracterizará y perpetua será su marcha hacia el destino que le marcó la benéfica mano del Altísimo.

Por el contrario, el Gobierno que con una centralización absoluta destruya ese franco desarrollo de la acción individual y detenga la sociedad en su desenvolvimiento progresivo, no se funda en la justicia y en la razón, sino tan sólo en la fuerza; y el Estado que tal fundamento tenga, podrá en un momento de energía anunciarse al mundo como estable e imperecedero, pero tarde o temprano cuando los hombres, conociendo sus derechos violados, se propongan reivindicarlos, irá el estruendo del cañón a anunciarle que cesó su letal dominación.

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*Este texto ha sido tomado del libro "Patria y mujer" una recopilación de textos de Ignacio Agramonte, publicado en la Serie "Cuadernos de Cultura" 5ta serie de las Publicaciones del Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, en las páginas de la 28 a la 50.


Ignacio Agramonte y Loynaz, nació el 23 de diciembre de 1841 en Puerto Príncipe, actual provincia de Camagüey. Cursó sus primeros estudios en su ciudad natal y posteriormente estudió Latinidad y Humanidades en la universidad de Barcelona. En 1855 comienza sus estudios elementales de Filosofía, en opción al título de Bachiller en Artes, en el colegio de José Figueras, también en Barcelona. Un año después regresa a Cuba y en la Universidad de La Habana estudia Derecho Civil y Canónigo, para recibir su título de licenciado el 11 de junio de 1865. El 1ro de agosto de 1866 contrae matrimonio con Amalia Simoni con quien tiene dos hijos: Ernesto, nacido en la manigua, y Herminia, a la que no llegó a conocer. Es muy conocida la literatura epistolar que dirigió a su amada.

Es designado por el presidente Céspedes para asumir la jefatura militar de Camagüey en enero de 1871, lo que le permite a Agramonte convertirse en uno de los más brillantes jefes militares cubanos. Entre sus muchas acciones está el legendario Rescate de Sanguily, acción que fue llevada a cabo con solo 35 hombres, los cuales se enfrentaron a más de 100 españoles armados del batallón de Pizarro. Muere el 11 de mayo de 1873, en Jimaguayú al sorprendido en una emboscada.
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