| 01. | Entrevista a Rafael Alcides Reinaldo Escobar |
| 02. | Morúa y la matanza de 1912 Dimas Castellanos |
| 03. | Perfeccionarse o quedar en el intento Ana López |
| 04. | Lo dice una mariposa Miriam Celaya |
| 05. | Celebrar la vida Yoani Sánchez |
| 06. | Breve análisis sobre la historia del espiritismo Kardeciano en Cuba
Diasmel Gil Rimada |
| 07. | Refugiados 2007
José Prats Sariol |
| 08. | Textos imborrables Ignacio Agramonte |
| 09. | Reflexiones y comentarios sobre la licencia extrapenal Revaza |
| 10. | Mi calle Reinier Valdés |
| 11. | Humor Carlitos |
El espiritismo en la etapa colonial
El espiritismo kardeciano 1 fue introducido en Cuba en la segunda mitad del siglo XIX desde España por inmigrantes de ese país. Una vez en la isla, se identificó como una religión moderna con pretensiones científicas, lo que le permitió ganar adeptos entre la clase media y los sectores intelectuales partidarios del libre pensamiento.
A partir de 1856 comienzan a aparecer los primeros núcleos mediúnicos21 en las ciudades de La Habana, Sagua la Grande, Sancti Spíritus, Manzanillo, Caibarién y Santiago de Cuba. En 1861 entra la literatura kardeciana a la isla. En principio las obras de Kardec llegaron sin traducir.
En Cuba la doctrina kardeciana alcanzó un gran auge antes de la década de 1880. Esto obligó a que la iglesia católica publicara una Instrucción pastoral condenando al espiritismo como una peligrosa práctica supersticiosa del paganismo.
La difícil situación política y económica del país favorecía la búsqueda de soluciones ilusorias en la religión. El catolicismo tuvo un fuerte oponente en creencias “liberales” modernas, a los ojos de los cubanos no comprometidos con el régimen colonial. Además, la ausencia de un clero profesional, la sencillez de un ritual que no requiere de complicados objetos para el culto, ni de imágenes, ni de un ceremonial costoso y la posibilidad de cada persona de “comunicarse” con los espíritus directamente a través de intermediarios (médium) explica la facilidad con que se extiende el espiritismo al explotar el deseo del creyente de tener contacto directo con algún fallecido.
La oposición al espiritismo no sólo provenía de los campos católico y oficial. Muchos intelectuales cubanos progresistas, reconociendo el carácter seudocientífico de la propaganda kardeciana, se opusieron abiertamente a la misma. Enrique José Varona, quien dirigía la Sociedad Antropológica de Cuba, planteó en el año 1880: “…los estragos cada vez más patentes del espiritismo entre nosotros, exigen la atención de la sociedad para combatirlos”.
Durante la guerra de los 10 años (1868-1878), al hacerse más evidente la colaboración con el estado español por parte de la iglesia católica, personas con tendencias independentistas identificaron al espiritismo como una doctrina religiosa liberalista, portadora de ideas avanzadas y progresistas.
En el período comprendido entre 1874 y 1890 se fundaron varias publicaciones espiritistas (ver anexo I) en las principales provincias de Cuba –periódicos, revistas y otras– que coadyuvaron a la divulgación del kardecianismo en la isla. Paralelamente, los núcleos mediúnicos que fueron surgiendo a lo largo del país van creando instituciones espiritistas (ver anexo II) que se van diseminando también en otras ciudades y pueblos.
El 8 de septiembre de 1888 se celebró el Primer Congreso Internacional de Espiritistas en Barcelona, España, donde participaron tres cubanos que fueron los señores Elogio Prieto, Tomás de Oña y Juan J. Garay. El primero ocupó una de las secretarias del evento. En 1889, asistieron al Segundo Congreso Espiritista Internacional, celebrado en Paris, participaron nuevamente Tomás de Oña y Juan J. Garay.
El 14 de agosto de 1890 el espiritismo kardeciano asume una mayor organización en Cuba con la fundación de la Federación Espiritista Cubana3, primera institución nacional de este carácter, presidida por Doroteo del Valle, con lo que se logró agrupar a la mayoría de las instituciones espiritistas existentes hasta entonces.
El espiritismo en la etapa republicana
En pleno siglo XX, con la instauración de la República, al auge adquirido por el espiritismo durante el siglo anterior, se sumó un nuevo y considerable estímulo. A finales de la década de 1910 y principios de 1920, la doctrina espiritista en Cuba comienza a recibir directamente las influencias de la Escuela Magnética Espiritual de la Comuna Universal, radicada en Buenos Aires, Argentina, y de otras escuelas y organizaciones espiritas americanas.
Surgieron también en este período nuevas publicaciones nacionales, a la vez que se comenzaron a divulgar otras publicaciones editadas en el exterior (ver anexo III).
En esta etapa, el auge del kardecianismo en Cuba se manifiesta también en el surgimiento, entre 1915 y 1949, de nuevas organizaciones espiritistas kardecianas, fundamentalmente en la capital. (ver anexo IV)
En 1920 Cuba celebra su Primer Congreso Espiritista. Ha de destacarse que a este congreso asistieron 562 delegados, de los cuales 226 representaban 113 centros espiritas del país y 336 a título personal. En este evento se aprobó la fecha del 31 de marzo como día de los espiritistas y se ejecutó por primera vez el Himno Espirita. La letra fue del poeta puertorriqueño Negrón Flores y la música la compuso el maestro cubano Modesto Fraga.>>
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