Consenso
Numero 1 de 2007 Numero 2 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Entrevista a Rafael Alcides
Reinaldo Escobar
02. Morúa y la matanza de 1912
Dimas Castellanos
03. Perfeccionarse o quedar en el intento
Ana López
04. Lo dice una mariposa
Miriam Celaya
05. Celebrar la vida
Yoani Sánchez
06. Breve análisis sobre la historia del espiritismo Kardeciano en Cuba
Diasmel Gil Rimada
07. Refugiados 2007
José Prats Sariol
08. Textos imborrables
Ignacio Agramonte
09. Reflexiones y comentarios sobre la licencia extrapenal
Revaza
10. Mi calle
Reinier Valdés
11. Humor
Carlitos
Celebrar la vida (2)
Yoani Sánchez


Otros niños, pacientes de la sala de Oncopediatría esperan los diagnósticos. La institución hospitalaria y sus médicos -en medio de las infinitas limitaciones materiales- hacen un esfuerzo por salvarles la vida, o al menos por prolongárselas. Para eso están los citostáticos, las radiaciones, la quimioterapia. Pero nada alivia el dolor, nada calma la indescriptible angustia de los padres que preferirían padecer ellos mismos la enfermedad y los estragos de la curación.

Justo en ese punto entran Carmen y Rey para mostrar que del cáncer se puede salir, o al menos se puede llevar una vida feliz a la vez que se lucha contra él. Ellos ayudan a convencer a los niños de que la quimioterapia no es una enemiga sino una aliada, que por momentos es difícil de sobrellevar, pero que puede salvarlos de la enfermedad. Para apoyar esta tesis están los jóvenes y adolescentes que cariñosamente se llaman “el grupo de apoyo” entre los que sobresalen Dulce y Damara. Son los que ahora están en remisión, pero que alguna vez padecieron el cáncer. Algunos llevan prótesis y la mayoría todavía tiene que hacerse chequeos regularmente. Ellos son una de las fuerzas principales de aliento y apoyo a los que están enfermos.

En ese grupo está Yaneisi, que tiene la fuerza de quince y el entusiasmo de una docena. Ha estado ocho veces en un salón de operaciones y a finales del 2006 viajó a Estados Unidos para que le colocaran su nueva prótesis, gracias a una gestión hecha a través de Carmen y Rey. A ella se le debe una de las anécdotas que Rey narra con más orgullo, cuando cuenta que un desconocido le preguntó en tono de burla a Yaneisi, cuando ésta tenía 15 años y estaba recién amputada a causa de un cáncer en el tejido óseo: “Niña ¿dónde dejaste la pierna?” y ella con tono casi burlón le respondió: “La guardé en una maleta”. Esa historia la cuenta frente a otros niños, algunos no saben todavía que también serán amputados, pero ya comienzan a comprender que se puede vivir, ser feliz, mantener el humor y llevar adelante proyectos, incluso sin un miembro.

En la Biblioteca

Las tardes comienzan con la presentación de los que llegan por primera vez. Se sabe quiénes son pues apenas si hablan, un tanto tímidos y todavía no familiarizados con la dinámica del encuentro. Carmen lee un testimonio de alguien que logró vencer al cáncer gracias a su fuerza y a su fe, mientras Rey ayuda a los más pequeños a dibujar sobre la solemne mesa de caoba. En un momento el padre dominico Antonio Bendito entra y saluda personalmente a cada niño.

Los que han venido muchas veces parecen estar unidos por vínculos de familiaridad y hablan de temas que, para un visitante, pueden parecer sorprendentemente alegres y cotidianos, sin excesiva solemnidad ni gravedad. Se pueden ver algunos que han unido su vida sentimental y ahora constituyen una pareja.

Carmen afirma que los encuentros son alegres y tratan de aprovechar el tiempo juntos en actividades que los hagan sonreír y disfrutar. Los niños pueden así olvidar sus dolores y dedicarse a jugar, colorear, bañarse en alguna piscina o disfrazarse. Si se mira el álbum de fotos de los últimos meses, está lleno de risas y juegos. Celebran el día de los enamorados, las navidades, la noche de brujas, en fin, cualquier motivo es bueno para olvidar por un momento los pinchazos y el hospital. También se aprovecha el tiempo en repasar y estudiar -pues muchos de estos niños pierden numerosas clases durante el tratamiento y la quimioterapia- y vuelcan su entusiasmo en un taller de cerámica y en pequeñas representaciones teatrales.

Muchos de ellos tienen problemas para relacionarse con otros niños, sin embargo dentro de este grupo las amistades nacen rápidamente y las afinidades y simpatías encuentran buena respuesta. Cada uno sabe que el otro puede comprenderlo, pues comparten experiencias similares. Delante del nuevo amigo, no hay que taparse la cabeza con la gorra, para que no se burle de su cabeza calva, ni esconder el catete para que no sepa que está enfermo. Incluso pueden hablar de cómo va el tratamiento y hasta pavonearse de su valor por aceptar sin llorar las inyecciones.

En la sala hay niños de diferentes provincias. Vienen aquí, fundamentalmente con sus madres, aunque también algunos padres los acompañan. Las madres que ya conocen de estos encuentros sabatinos, se lo cuentan a otras que no lo saben y así se establece una cadena de información que ha logrado, a veces, repletar la sala de la Biblioteca y obligado a buscar más sillas en la parroquia. No cuentan con ningún otro medio para anunciarse, sin embargo, siempre acuden a la cita.>>

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