| 01. | Entrevista a Rafael Alcides Reinaldo Escobar |
| 02. | Morúa y la matanza de 1912 Dimas Castellanos |
| 03. | Perfeccionarse o quedar en el intento Ana López |
| 04. | Lo dice una mariposa Miriam Celaya |
| 05. | Celebrar la vida Yoani Sánchez |
| 06. | Breve análisis sobre la historia del espiritismo Kardeciano en Cuba
Diasmel Gil Rimada |
| 07. | Refugiados 2007
José Prats Sariol |
| 08. | Textos imborrables Ignacio Agramonte |
| 09. | Reflexiones y comentarios sobre la licencia extrapenal Revaza |
| 10. | Mi calle Reinier Valdés |
| 11. | Humor Carlitos |
Por qué Morúa presentó la Enmienda Constitucional
En época tan temprana como septiembre de 1878, en el periódico capitalino El Ciudadano, Morúa expuso una tesis de la mayor profundidad: “La libertad –dijo– es la base y el progreso de los pueblos. De nada nos ha de valer la libertad del cuerpo si esclavo el espíritu se encuentra dominado por la ignorancia. De nada la palabra, si no sabemos decir más que la depravación y el vicio; de nada la de la imprenta, si no respetamos a la prensa. ¿Qué es la libertad en los pueblos cuyos ciudadanos se empeñan en permanecer esclavos?”6.
En el “Ensayo político o Cuba y la raza de color”, publicado en los años 80 del siglo señalado, Morúa realizó un interesante análisis de los sangrientos acontecimientos acaecidos en la vecina isla de Santo Domingo. Para demostrar que en Cuba eso no ocurriría, Morúa explicaba que “Los hombres de color piden uno y otro día y anhelan confundirse en estrecho abrazo con los blancos, de quienes desean ser tratados como hermanos”. Y agregaba que en Cuba “No existen posibilidades de que tan horrible campaña manche las páginas de la historia cubana”7. En ese mismo ensayo aprovechaba para introducir su tesis primera: “Ábranse para la raza negra las puertas de la enseñanza y del ejercicio de sus adelantos; crea el blanco en el amor del negro; crea el negro en la sinceridad del blanco, y la unión que resulte de esta franca exposición y práctica de ambos sentimientos, nos traerá la independencia de la isla, que no se hará esperar, no obteniendo otros resultados que el renacimiento de la riqueza pública, y la efectividad del progreso general”8 .
Su negativa a la conformación de organizaciones políticas de la raza negra está claramente expresada en los siguientes párrafos:
“Los negros reunidos jamás alcanzarán de los gobiernos otra cosa que beneficios para los negros. Y eso no es lo que debe buscarse. Mientras se hagan 'concesiones a las clases de color' permanecerán éstas en la inferioridad a que las condenará el rejimen pasado y las sujetan las rutinarias prácticas presentes. Todo hay que obtenerlo como miembros de la sociedad cubana y no como individuos de tal o cual raza”9.
“No, no; la raza negra, las clases de color no deben por ningún concepto constituirse aparte de la raza blanca porque así confirman su estado seccional para toda la vida, imposibilitando su noble aspiración a elevarse al goce de todas las garantías constitucionales. ¿Trabajar? Sí, trabajemos en buena hora, y trabajemos mucho; pero todos unidos. Sea como fuere, como pudiese ser, primero pocos, luego algunos, después muchos, más tarde, al fin, todos, pero siempre unidos. ¿Cuesta esto grandes esfuerzos? Perfectamente. Ahí radicará el mayor mérito de la empresa”10.
Convencido de que “la cultura es el común denominador social que hace que los hombres se consideren iguales entre sí con olvido de cualquier otra diferencia” decía: “Cuando el africano ha tenido espacio, su cerebro se ha ensanchado y ha dado el fruto que dan las demás inteligencias cuyo campo y oportunidades les ha proporcionado la condición de “privilegiados ingenios”. Y agrega: “Y una vez que ha dejado de pesar sobre su intelecto la aplanadora maza de su encadenamiento ¿Cómo se ha producido esa raza? Ha figurado en las artes y en la literatura; ha participado, aunque en modesta proporción, en la industria y el comercio; ha contribuido gloriosamente al enaltecimiento de las armas nacionales y antinacionales, y ha dado pruebas notables de no carecer de aptitudes para los ejercicios de la política y el financiamiento de la administración”11.
Debemos tener en cuenta que estas ideas que repetía y volvía una y otra vez sobre ellas, datan nada menos que de 31 años antes de presentar ante el Senado la controvertida Enmienda Constitucional.
Una valoración de los hechos
Precisamente la oposición de forma sistemática que Morúa ofreció a la formación de asociaciones políticas de origen racial constituyó el motivo principal de sus contradicciones con las ideas de aquel otro ilustre cubano que fue Juan Gualberto Gómez. Contradicción que expresaba así: “Entre las corporaciones fundadas en los últimos diez años por las clases de color en nuestra patria, ninguna tan completamente inútil ni tan ridículamente pretenciosa como la llamada Directorio Central de las Sociedades de la Raza de color de Cuba”12. Y añadía: “Lo justo, lo cuerdo, lo de sentido común, sería variar de rumbo, y, dejando a un lado toda esa cháchara y todo es procedimiento de tramoya teatral, adoptar un plan serio, científico, y sobre sólidas bases inaugurar un sistema en que no haya bastidores ni reyezuelos con corona de cartón dorado, ni dictadores sin fin práctico y sin tendencia de beneficio general... Creo sincera y firmemente que todo lo que sea agruparse en Cuba individuos de una clase cualquiera entre sí para mejorar su condición, constituye una parcialidad que ha de resultar altamente perjudicial al país en general; porque agruparse por fracciones no sería más que acentuar la barrera divisoria que nos degrada a todos y perpetuar la línea de razas que mata el progreso de la sociedad cubana”13.
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