| 01. | Entrevista al Gran Maestro de
la Gran Logia de Cuba de Antiguos Libres y Aceptados Masones Eugenio Leal |
| 02. | Empezar por la ética: una necesidad
insoslayable Dimas Castellanos |
| 03. | Crisis demográfica Oscar Espinosa Chepe |
| 04. | La vida no es un derecho Reinaldo Escobar Casas |
| 05. | Acerca de una inexplicable ausencia
Miriam Celaya |
| 06. | La perentoriedad de las dos tareas Orlando Freire Santana |
| 07. | Textos imborrables: Cartas a Eloísa José Lezama Lima |
| 08. | Premios del Concurso de Poesía del
ISEBIT Beatriz Casal Armando Longueira Loyola Jesús Radillo Olivia Ávila Milián |
| 09. | Poesía Juan Lázaro Besada |
| 10. | Humor Carlitos |
| 11. | Nota al cierre Consejo de Redacci ón |
Es conocido que la revista digital Consenso nació en diciembre de 2004, animada por la labor conjunta de algunos partidos de oposición de la Isla (Proyecto Demócrata Cubano, Cambio Cubano y Corriente Socialista Democrática Cubana) y de un grupo de profesionales independientes interesados en la creación de un espacio de reflexión y debate del pensamiento progresista cubano de carácter amplio, dirigido fundamentalmente a fomentar un sitio de encuentro y de intercambio de ideas, libre de censuras, aunque signado por la moderación y el respeto a las diferencias. Justamente, el editorial de su número cero define ese carácter, así como que se trata de un proyecto autónomo.
Desde sus inicios se hizo evidente la ambigüedad producida por el hecho de que la revista tuviera un alto grado de autonomía y que siguiera siendo animada por estas entidades, especialmente por la concertación Arco Progresista, donde se insertaba la Corriente Socialista Democrática Cubana. La mayoría de los miembros del Consejo de Redacción militaban en esta organización, pero cuando nos reuníamos, para ejercer nuestras funciones de dirección colegiada de la revista, intentábamos dejar fuera esta condición.
Desde mediados del 2006 la Corriente Socialista Democrática Cubana empezó a sufrir una lamentable fractura interna, por motivos que no nos corresponde analizar en este espacio. Ya a comienzos del 2007 la crisis se hizo insalvable. En medio de la confusión, justamente cuando correspondía colocar en Internet el primer número del 2007, el Secretario General de la CSDC y también vocero del Arco Progresista, recogió la computadora que nos prestaba con la intención de impedir su salida, y posteriormente convertir a Consenso en órgano de un partido político. Los miembros del Consejo de Redacción que viven en Cuba se vieron en la obligación de rescatar la revista de este trágico naufragio. Quedaba pendiente el hecho de que el servidor que acogía nuestra publicación en Internet y que había sido contratado por miembros del Arco Progresista en el exterior ya no era un sitio seguro pues el vocero del Arco Progresista se había quedado también con todas las claves y contraseñas de acceso. Fue eso lo que nos llevó a la precaución de buscar otro, pagado por nosotros. Para nuestra sorpresa el rescate ha sido malinterpretado como un secuestro.
Algunos compatriotas que ahora continúan en lo que queda de la CSDC, ninguno de los cuales fue nunca miembro de nuestro Consejo de Redacción, se quejan de que la revista ha sido robada o secuestrada por nosotros para hacerla independiente, pero es obvio que el resultado de un robo o un secuestro no puede ser nunca la autonomía de lo robado ni la independencia de lo secuestrado. Está claro que estamos en presencia de una acción de salvamento realizada en legítima defensa, que se hace evidente en la continuidad de la publicación.
Quisiéramos creer que en esta situación podría haber más celo paternalista que malas intenciones y confiar en que a la larga se comprenderá que quienes animan un proyecto, lo levantan, lo alientan, lo fortalecen; no lo dirigen ni lo gobiernan, mucho menos lo poseen. Lo mismo ocurre con los hijos que engendramos y alimentamos, de quienes debemos sentirnos orgullosos al verlos tomar su propio camino.
No es ocioso insistir en que Consenso no recibe, ni ha recibido nunca, financiamiento de ningún partido político, organización ni persona. Todos los miembros de su Consejo de Redacción trabajan –como lo han hecho desde el momento mismo de la fundación de la revista- con recursos propios. Asumimos que la propiedad intelectual de una publicación, que no tiene propietario administrativo, pertenece a quienes realizan el trabajo intelectual de editarla, cuyos nombres aparecen desde el comienzo y con variantes en la lista de miembros del Consejo de Redacción, pero reconocemos que esta revista no es patrimonio exclusivo de los miembros de ese Consejo, sino de todos los progresistas que han colaborado y colaboran con ella, y de todos los que voluntaria y desinteresadamente se unan al empeño de tender puentes en nuestra nación fragmentada.
La revista digital Consenso entra así en una nueva etapa. En ella creamos nuevos espacios para dar cabida a quienes deseen colocar en la red portafolios temáticos; el primero de esos portafolios ha convertido a Consenso en sede alternativa y permanente de la polémica intelectual, lo que constituye motivo de satisfacción para nosotros y consideramos debería serlo para todos cuantos animan proyectos democráticos y plurales para los cubanos. Próximamente nos aproximaremos a una frecuencia mensual e introduciremos modificaciones en nuestro diseño. En fin, que estamos creciendo. Como resultado de este crecimiento, o paralelamente a él, también hemos ganado en independencia.
Consejo de Redacción
Miriam CelayaRevista Digital Consenso