| 01. | Conversación con Diego
Vicente Tejera Gerardo Martí |
| 02. | Los márgenes del silencio Amir Valle |
| 03. | Querella innecesaria entre Letras del Añ
o Víctor Betancourt |
| 04. | Una familia cubana concluye el año 2006 Reinaldo Escobar |
| 05. | Reflexiones sobre el subdesarrollo Bruno Sovilla |
| 06. | Cuba, realidades y perspectivas Oscar Espinosa Chepe |
| 07. | Triunfa Venezuela Yndamiro Restano |
| 08. | Venezuela ¿Triunfo o reto? Dimas Castellanos |
| 09. | Los muchos costos del voluntarismo
paternalista Leonardo Calvo |
| 10. | Baladas y Herejías Josevelio Rodríguez |
| 11. | La maldita economía Osvaldo Rodríguez |
| 12. | AL CIERRE Consenso en la polémica intelectual Consejo de Redacción |
| 13. | Humor Carlitos |
Triunfa Venezuela y al mismo tiempo, triunfa la América toda y triunfa la Humanidad. Porque lo que se está debatiendo en Venezuela no es el triunfo de un libro ni de una doctrina sino el derecho a vivir y a vivir con dignidad que tiene cada ser humano. La Revolución Bolivariana no es solamente una revolución económica sino que es simultáneamente y quizás este aspecto sea el más importante, además, una revolución sicológica. Por supuesto yo estoy separando estas dos pulsiones fundamentales del proceso bolivariano para facilitar la comprensión de mi tesis. Pero toda esta dinámica revolucionaria se desarrolla sincrónicamente; no existen compartimentos estancos entre la tendencia subjetiva y la objetiva. El proyecto es uno solo con su dialéctica interna; por supuesto. Como también es uno, el ser humano que lo construye. Y como es una la Declaración Universal de los Derechos Humanos; que el proceso venezolano va institucionalizando; dándole un valor real en el derecho positivo. A partir, por supuesto del Derecho Constitucional.
En la antigua mentalidad sectaria y excluyente, representada en los sistemas de dominación capitalista y estalinista; que se niegan a desaparecer; los dominadores trataban de dividir el binomio inseparable de los derechos individuales y los sociales y culturales para justificar sus formas represivas e intolerantes. Para la oligarquía capitalista la persona es el consumidor analfabeto funcional que no le interesan los temas que cuentan sino que le interesa contar, parafraseando a Einstein, las cosas que en realidad no cuentan. En el caso de los estalinistas, el pueblo es una masa que hay que guiar por el camino de la obediencia ciega a la burocracia salvadora. En el proceso bolivariano, el pueblo es el soberano, es una colectividad consciente que es capaz de elegir con ética y racionalidad.
Ha triunfado Venezuela; ha triunfado América toda y ha triunfado la Humanidad. La nueva mentalidad que representa el pensamiento complejo y el advenimiento de un vitalismo afectivo como esencia de las relaciones entre los hombres, le ha propinado una derrota contundente a la ignorancia, al fanatismo y al egoísmo insaciable.
La Nueva Era no es para el disfrute de ciertos hombres ni para los miembros de una clase social determinada. La Nueva Era es un ciclo muy importante en el proceso de humanización de la especie; en el cual los ricos y los pobres no se clasificarán por la cantidad de dinero ni por la astucia sino por el grado de conciencia que demuestren en su praxis cotidiana. Liberemos a los morbosos seguidores del Dios del Dinero de su falsa riqueza; al mismo tiempo que nos liberamos los pobres de la ignorancia y la pobreza. Los revolucionarios no podemos realizar la revolución ontológica; esa posibilidad es privativa de la providencia; pero sí podemos ayudar al desarrollo de la revolución económica-sicológica con nuestro ejemplo y nuestro propio crecimiento personal. Especialmente, porque hemos aprendido a revolucionar la circunstancia constructivamente por vía pacífica. No destruir groseramente ni excluir a nadie; construir e incluir; dialogar y amar en vez de matar, es el paso del Reino de la Ignorancia al Reino del Amor. Cuando lo amemos todo, entonces, descubriremos la maravillosa y secreta presencia de la providencia en cada uno de nosotros; o lo que es lo mismo, la vida real.