Consenso
Numero 2 de 2007 Numero 3 de 2007
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Conversación con Diego Vicente Tejera
Gerardo Martí
02. Los márgenes del silencio
Amir Valle
03. Querella innecesaria entre Letras del Añ o
Víctor Betancourt
04. Una familia cubana concluye el año 2006
Reinaldo Escobar
05. Reflexiones sobre el subdesarrollo
Bruno Sovilla
06. Cuba, realidades y perspectivas
Oscar Espinosa Chepe
07. Triunfa Venezuela
Yndamiro Restano
08. Venezuela ¿Triunfo o reto?
Dimas Castellanos
09. Los muchos costos del voluntarismo paternalista
Leonardo Calvo
10. Baladas y Herejías
Josevelio Rodríguez
11. La maldita economía
Osvaldo Rodríguez
12. AL CIERRE
Consenso en la polémica intelectual

Consejo de Redacción
13. Humor
Carlitos
Reflexiones sobre el subdesarrollo
Bruno Sovilla


En este espacio empiezo una reflexión sobre el subdesarrollo, al fin de llegar a proponer medidas en el corto y largo plazo que puedan propiciar una mejoría en el plan económico y vislumbrar una posible evolución hacia un proceso virtuoso de crecimiento con equidad.

Estoy plenamente conciente que el subdesarrollo tiene varias facetas, la económica es una de ellas, tal vez ni siquiera la más importante. En muchos casos he podido comprobar que la simple introducción de recursos en una región subdesarrollada no es una condición suficiente para que esta economía empiece a crecer con equidad social –definición economicista de desarrollo–, en ausencia de un grado mínimo de participación conciente de la colectividad, al fin de asegurar un uso productivo y socialmente útil de esos recursos. Es decir, a menudo en las regiones subdesarrolladas hay limitaciones culturales, restricciones/distorsiones mentales, tradiciones, etc. que harían imposible un uso eficiente y socialmente conveniente de los recursos en el caso que los hubiera. Con eso no quiero decir que la posibilidad de disponer de recursos financieros no es un factor importante, lo es sin duda (ver más adelante), sin embargo no es esto un elemento suficiente, ni es tampoco el más importante.

En lo que sigue, me limito a un análisis económico del tema del subdesarrollo y sus posibles salidas, tomando como referencia la región en la cual vivo, el estado de Chiapas en el sureste de México. Es decir, empezaré una reflexión económica, para tratar de entender cuáles son las medidas necesarias en este contexto (Chiapas) para impulsar un proceso de crecimiento económico con reducción de la pobreza absoluta y moderada1.

Está claro que no hay una receta para este fin, cada economía subdesarrollada tiene características propias: por ejemplo la región a la cual yo estoy aplicando mis reflexiones no tiene nada que ver con Cuba. Lo que aquí se sugiere -por lo tanto- podría no ser aplicable o sencillamente no generar los resultados esperados en este país, aunque a veces en las economías subdesarrolladas se pueden generar problemas comunes que requieren soluciones parecidas.

¿Qué quiere decir salir del subdesarrollo? En un sentido economicista se trata de conseguir niveles de crecimiento del PIB per cápita positivos, es decir la producción de bienes y servicios tiene que crecer en una tasa superior al incremento poblacional. Esto permite aumentar el tamaño del pastel que luego puede ser repartido para satisfacer las necesidades materiales (y consecuentemente espirituales)2 de la población.

También se requiere que la repartición del pastel llegue a todos los ciudadanos aumentando su poder adquisitivo real, o sea su posibilidad de comprar los bienes y servicios producidos. Si una economía es subdesarrollada hay niveles de pobreza, es decir de imposibilidad de satisfacer necesidades básicas (compra de alimentos, ropa, acceso a la salud y a la educación, disponibilidad de una vivienda, etc.) de una parte relevante de la población. Cuando el país entra en un proceso de desarrollo económico, el nivel de vida absoluto de toda su población crece, lo cual significa una reducción de los niveles de pobreza, pero no necesariamente una menor desigualdad.

Es decir: los pobres mejoran su poder adquisitivo, pero puede ser que la distancia entre el 10% más rico de la población y el 10% más pobre aumente en términos de cuotas del ingreso nacional percibido (los economistas afirman que crece el coeficiente de Gini)3.

Empezamos el razonamiento a partir de la siguiente pregunta, pues hay numerosos ejemplos en el siglo pasado que nos dan elementos útiles para empezar esta reflexión: ¿Qué es lo que no se tiene que hacer en aras de propiciar un proceso de desarrollo económico en un país subdesarrollado?:

a) No se debe recurrir a políticas populistas, que actúen solo en el plan re-distributivo. Es decir: no es posible poner en marcha un proceso virtuoso de crecimiento económico reduciendo la pobreza a partir de la repartición de la riqueza nacional existente a favor de los pobres, sin involucrar a estos últimos en actividades productivas que generen mayor valor agregado. Los países subdesarrollados que han emprendido esta vía, o bien han fracasado en muy poco tiempo (comunismo de guerra en el primer período de la revolución bolchevique, Cuba entre 1966-1970), o han logrado mantenerse gracias a un financiamiento externo (Cuba hasta 1990) o a la disponibilidad de recursos naturales muy bien cotizados en el mercado internacional (el petróleo en el caso de Venezuela actualmente).>>

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1.Esta acepción del “desarrollo” puede no ser congruente con la que acabo de dar (desarrollo=crecimiento equitativo). La relación entre estos términos puede ser bastante complicada (véase M. Székeli, E. Rascón 2005), pues si el crecimiento con menor desigualdad necesariamente lleva consigo una reducción de la pobreza, también este último resultado se puede obtener en economías que crecen sin conseguir una mejor distribución del ingreso: en este caso ¿cómo valorar el proceso? Mi opinión es que cuando una economía crece reduciendo la pobreza está saliendo del subdesarrollo, es decir asocio la condición de subdesarrollo a la de pobreza (moderada o extrema) y no a la desigualdad social, que sin embargo reconozco ser un obstáculo en sí para el desarrollo.
2.Este punto puede también parecer controvertido: no quiero decir que solucionar los problemas materiales signifique de por sí mejorar espiritualmente. Como muestran las sociedades que más progresaron en el plan material, a veces eso se da en detrimento de lo espiritual. Sin embargo no comparto las visiones ascéticas que ven el bienestar de las personas en un plan exclusivamente espiritual, pues sigo pensando que con “barriga llena (aunque no excesivamente) se piensa mejor”.
3.Por ejemplo China ha reducido netamente la pobreza en los últimos 25 años, sin embargo las diferencias sociales han crecido también de forma relevante. Según mi razonamiento China ha logrado emprender un proceso virtuoso de desarrollo económico.

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