| 01. | Conversación con Diego
Vicente Tejera Gerardo Martí |
| 02. | Los márgenes del silencio Amir Valle |
| 03. | Querella innecesaria entre Letras del Añ
o Víctor Betancourt |
| 04. | Una familia cubana concluye el año 2006 Reinaldo Escobar |
| 05. | Reflexiones sobre el subdesarrollo Bruno Sovilla |
| 06. | Cuba, realidades y perspectivas Oscar Espinosa Chepe |
| 07. | Triunfa Venezuela Yndamiro Restano |
| 08. | Venezuela ¿Triunfo o reto? Dimas Castellanos |
| 09. | Los muchos costos del voluntarismo
paternalista Leonardo Calvo |
| 10. | Baladas y Herejías Josevelio Rodríguez |
| 11. | La maldita economía Osvaldo Rodríguez |
| 12. | AL CIERRE Consenso en la polémica intelectual Consejo de Redacción |
| 13. | Humor Carlitos |
La familia García-Martínez está compuesta por cinco personas: El viejo Adalberto García, viudo y jubilado de 76 años, que convive con su hijo Abel, un ingeniero de sonido de 41 años; la esposa de éste, Olivia Martínez, mayor de treinta, técnica en protección e higiene del trabajo en el sector de la construcción y los dos hijos del matrimonio: Julito, de doce años, que empezó este curso la enseñanza secundaria y Yunia, de nueve, que cursa el cuarto grado. Como muchas otras familias cubanas, ellos tienen parientes en el exterior: Camilo, el hijo mayor del viejo García, que vive en La Florida desde 1980, y Yuslemi, la hermana menor de Olivia, que se casó con un italiano el año pasado.
Adalberto trabajó casi 30 años como contador en una dependencia del Ministerio de Comercio Interior, y fue quien recopiló la mayoría de los datos aquí expuestos; recibe una pensión mensual relativamente alta de 275 pesos. Abel tiene un salario de 500 pesos y Olivia gana mensualmente 325 pesos. En total 1100 pesos en Moneda Nacional (MN), más los dólares que cada tres meses envía Camilo desde hace unos diez años, que promedian en Moneda Convertible unos 16 CUC mensuales. Yuslemi le manda algo de vez en cuando a su mamá (que integra otra familia) y para Navidad le regaló a su hermana Olivia 100 euros.
Si convirtiéramos todo este dinero, cobrado o recibido por ellos, en Moneda Nacional podría decirse que ingresaron 1 745 pesos cubanos, y si lo convirtiéramos todo en Moneda Convertible (CUC, a un cambio de 1 X 25), pudiéramos afirmar que en esta casa se recibieron cada mes, como promedio, 69.80 pesos convertibles. (ver Tabla I)

En la tarde que preparaban la celebración de fin de año en su casa del barrio Luyanó, en La Habana, le pregunté a la familia: “¿Cómo administraron ustedes los 20 940 pesos de moneda nacional o los 837. 60 pesos convertibles que recibieron a lo largo del año 2006?” Empezaron por detallar los gastos que genera el mercado racionado (ver Tabla II) que, como es conocido, también es subvencionado, pues sus precios no responden a las leyes del mercado. Esta familia de 5 personas gastó en ese renglón un total de 2 290 pesos en todo el año. Desde luego que ellos compraron todo lo que este mercado ofrece. Como en la casa ya ninguna persona tiene menos de 7 años no se recibe leche, pero sí yogurt de soya para los niños menores de 12. Los cigarros del racionamiento a un precio de 2 pesos la cajetilla, solo “le tocan” a Adalberto, pues es la única persona que tiene la edad requerida para recibir ese beneficio (nacido antes del 1 de enero de 1956). Él compra también cigarros en el mercado libre a 7 pesos la cajetilla, pero ese dinero lo obtiene de la venta de periódicos que compra cada mañana en el kiosco, al precio de 20 centavos, y que luego vende a un peso a quienes no pueden hacer la cola tan temprano. Estas operaciones no están reflejadas en ninguna tabla, pues Adalberto es muy discreto para sus cuentas privadas.
Desde hace unos años, la casa es propiedad del señor Adalberto, por eso la familia no paga ninguna mensualidad por alquiler ni por concepto de hipoteca con el banco. En los gastos fijos (ver Tabla III), como electricidad, agua y gas licuado, la familia gastó a lo largo del año 748 pesos con 50 centavos. (Hace años han solicitado el servicio telefónico pero aún no se lo han instalado).
Entre los otros gastos fijos (ver tabla IV) hay que explicar, en el tema del transporte, que los niños van caminando a sus respectivas escuelas y que Abel y Olivia, las dos personas que trabajan 5 días a la semana, se trasladan a sus respectivos centros de trabajo unas veces en “el camello”, que cuesta 20 centavos o en un ómnibus con tarifa de 1 peso o, cuando no queda más remedio, pagan 10 pesos a un auto particular para no llegar tarde. Eso explica por qué unos meses gastan 80 y otros 30. En abril, Olivia probó viajar en bicicleta, por eso el costo de ese mes en transportación se redujo a 15 pesos, pero ella me explicó que bajó mucho de peso y desistió. En agosto, Abel tuvo que hacer un viaje de fin de semana a Camagüey, por eso gastaron 180 pesos ese mes.
Abel es miembro del Partido Comunista y entrega cada mes 15 pesos de cotización. Él y su esposa pagan además el sindicato, los CDR, la FMC y el aporte a las MTT, todo eso que al año suma 444 pesos, aparece especificado dentro de los otros gastos fijos, como gastos sociales.
El matrimonio almuerza en el trabajo y la niña en el seminternado. Julito y el abuelo almuerzan en la casa. Los gastos de comedor y seminternado llegan a 656 en el año. Para completar los “otros gastos fijos” en Moneda Nacional, me confesaron que compran cada mes en el mercado negro 5 litros de leche a 10 pesos el litro, lo que representa 600 anuales. Estos otros gastos fijos suman 2 375 pesos en Moneda Nacional.
Pero quizás la principal fuente de gastos está en el mercado agropecuario (ver tabla V), donde la familia mejora la canasta alimenticia que no logra satisfacerse por la vía del mercado racionado. La variedad de precio es abrumadora, pues cambia con frecuencia y por esa razón, allí donde se desglosan estos egresos, los productos se han agrupado en variables globales, como arroz, vegetales, frutas, viandas, carnes y condimentos. En la tabla X se especifican en detalle los precios promedios de cada producto por separado, pero, para agilizar la información, es en la tabla V, usando las ya mencionadas variables globales, donde se reflejan los 6 876 pesos que la familia García-Martínez gastó en el mercado agropecuario durante el año 2006.
El concepto de gastos adicionales (ver Tabla VI), diferenciado de los fijos, incluye los imprevistos, como una imprescindible reparación de la plomería en el baño, la adquisición de ollas para cocinar y hasta algunas bebidas alcohólicas para los días festivos.>>