| 01. | Las espinas del dinero Reinaldo Escobar |
| 02. | Cosme de la Torriente: la oportunidad de una fecha Dimas Castellanos |
| 03. | Constitución: apuntes para su historia Wilfredo Vallín |
| 04. | Revolución, llena eres de gracia
Leonardo Calvo Cárdenas |
| 05. | ¿Hacia dónde va la ética en la sociedad cubana actual?
Juan Lázaro Besada |
| 06. | Socialismo real: síntesis dialéctica de lo trágico-social y lo socio-cómico Andrés Barrios |
| 07. | Martí, el fin de un mito
Jorge Camacho |
| 08. | Acerca del José Martí de hoy
Rogelio Fabio Hurtado |
| 09. | Sacerdotisas y Brujas Maybell Padilla Pérez |
| 10. | "Soy" y "Plegaria a la Virgen de la Caridad" (poemas) Tomás Burgos |
| 11. | Nota al cierre
Fallecimiento del Dr. Rafael Cepeda Clemente |
La historia de las Gëlèdé que llegaron a Cuba está por investigar, descubrir y escribir. Ciertamente, las macabras leyendas sobre las brujas europeas marcaron y estigmatizaron a las mujeres pertenecientes a esta sociedad, pero aún quedan historias que guardan como tesoro esta parte poco recurrida de la historia del legado de la esclavitud en Cuba.
Víctor Ọmọlófaoró fundó la sociedad secrete cubana Egbe Gëlèdé el 14 de agosto de 1998, cuando una africana miembro de ella en su territorio de origen juramentó en la Òrìşà Ìyámi a las primeras cubanas, miembro del templo Ifá Iranlówo, rescatando una Òrìşà femenina para el panteón Yorùbá para el templo Ifá Iranlówo, por el momento. Las juramentadas son 14 y entre sus objetivos se encuentran: ser buena madre y esposa, atender adecuadamente la crianza de sus hijos e hijas, de la familia y estudiar la vida de mujeres relevantes (religiosas o no) poco conocidas o no divulgadas, cuyos trabajos se debaten en el seno de la sociedad 
Son Gëlèdé cubanas: María Cuesta Conde (año 1998 ), Nidia Águila de León (1998), Regla del Castillo Estrada (año), Mercedes Mendiola Favelo (año), Odalys Regla Flores Armentero (año), María Eugenia (mexicana), Alba Marina Portal Elías (año), Emi (norteamericana) (año), dos ahijadas de Emi (año), Marituleydis Sánchez Moreno (año).
Luego de concluir la mínima muestra sobre el culto a la Òrìşà Ìyámi, enfrento el segundo tema (tan escabroso como el primero, aunque con diferentes aristas): las Iyáonifá, pero antes de abordar el asunto quiero dejar constancia de que en este tema el respeto es fundamental, por tratarse de interpretaciones. Comienzo mi incursión con la divinidad Òdú (potestativa de hombres), luego trataré someramente su conversación con la divinidad Òrúnmìlà, para finalmente abordar la actualidad cubana.
Òdú es una Òrìşà femenina cuya presencia en la Isla no trascendió, una de las causales para no integrar el panteón de la Òşà-Ifá afrocubana y ver a mujeres consultando con ikines, como hace un Bàbálawo. En Nigeria le rinden culto como a una Òrìşà más. Si tenemos en cuenta que la presencia de la mujer es fundamental en el ciclo de la vida comprenderemos por qué los Yorùbá veneran a Òdú, como complemento del hombre que se hace Ifá. En la creación participan el hombre y la mujer, de ahí la importancia de Òdú en el Ìtèfá. Una mujer iniciada en el Sacerdocio de Ifá al mismo tiempo lo es en Òdú Ìgbá Ìwá, que por ser mujer la lleva intrínseca en sus entrañas, esencia, existencia, acción y pasión.
Según el Odù Ifá Ìrètè Ogbè la divinidad Ódù le dice a Òrúnmìlà: tú aprenderás mi tabú: no quiero que tus esposas me miren la cara. Un análisis exegético interpreta que la divinidad femenina no quiere que las esposas de Òrúnmìlà miren su cara, quedando claro que el resto de las mujeres sí. En otra parte se prohíbe a las esposas de Òrúnmìlà ver su apariencia. También Òrúnmìlà le dice a Ódù: ninguna mujer podrá verte. Se aprecian contradicciones en dicho Odù, imprimiendo un tabú a las mujeres, imposibilitadas del sacerdocio de Ifá.
Durante la ceremonia de iniciación en algún lugar del templo se encuentra Odù, escuchando las alegorías, alabanzas, rezos, invocaciones, pero la mujer futura sacerdotisa no la puede ver, ni mirar su cara; el hombre sí, porque la necesita para complementarse.
La conversación entre ambas divinidades fue interpretada de manera diferente. Cada cual obró en consecuencia a como se lo trasmitieron sus antepasados. El dilema se presenta porque aquellos que interpretan exegéticamente la mencionada conversación consideran que las mujeres no pueden iniciarse como sacerdotisas de Ifá; por otra parte, los no tradicionalistas entienden que en el de cursar del tiempo la tradición oral pudo adulterar el Odù Ifá Ìrètè Ogbè, trayendo la confusión.
De modo que hay sacerdotes de Ifá que fundamentan el Ìtèfá en las mujeres y otros que no, basados en el mimo Odù Ifá, de ahí mi concepción sobre el respeto a unos y a otros, aunque me inclino por quienes rompen el tradicionalismos que nos consume y discrimina en la religion, como mujeres.
En África las Iyaonifá se agrupan en Asociaciones y son tratadas con respeto; participan en la religión y diferencian los Ilé Òrìşà-Ifá tradicionalistas de los conservadores. En la actualidad son muchas las instituciones internacionales que realizan Congeresos, las asocian y defienden su sacerdocio.
Consta un documento que reza que en el mes de febrero del 2003 el Araba Agbaiye Chief Awoyemi Aworeni Adisa Mokoranwale (Líder espiritual de la Religión Yorùbá) y su Consejo de Sacerdotes del Templo de Ifá de Oke Itase en una sesión de trabajo expresó no conocer la existencia de esta versión del Odù Ìrètè Ogbè.
En 1985 se inició en los Estados Unidos a la primera Ìyáonifá de América, despertando el interés de estudiosos de las tradiciones Yorùbá, entre éstos Víctor Ọmọlófaoró. En el 2003 en Ilé Ifé se inició la Ìyáonifá Ifaunke Maria Antonia Regojo Soto, cubana residente en España, cuyo certificado aparece firmado por el Araba Agbaiye de Ifé, Líder espiritual del Concilio Internacional de la Religión de Ifá; se dice que fue la primera cubana iniciada como Ìyáonifá, pero no fue así. >>