Consenso
Número 4 de 2006 Número 6 de 2006
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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indice

01. Las espinas del dinero
Reinaldo Escobar
02. Cosme de la Torriente: la oportunidad de una fecha
Dimas Castellanos
03. Constitución: apuntes para su historia
Wilfredo Vallín
04. Revolución, llena eres de gracia
Leonardo Calvo Cárdenas
05. ¿Hacia dónde va la ética en la sociedad cubana actual?
Juan Lázaro Besada
06. Socialismo real: síntesis dialéctica de lo trágico-social y lo socio-cómico
Andrés Barrios
07. Martí, el fin de un mito
Jorge Camacho
08. Acerca del José Martí de hoy
Rogelio Fabio Hurtado
09. Sacerdotisas y Brujas
Maybell Padilla Pérez
10. "Soy" y "Plegaria a la Virgen de la Caridad" (poemas)
Tomás Burgos
11. Nota al cierre
Fallecimiento del Dr. Rafael Cepeda Clemente
   
Acerca del José Martí de hoy
Rogelio fabio Hurtadoo
þÿ<p><span class="dropcap">L</span>as lecturas que cada generación ha hecho, hace y hará del prodigioso legado que hemos recibido del más genial de todos los nacidos en la Isla no pueden ser objeto de ninguna rígida canonización. Sin embargo, cada una de esas interpretaciones queda obligada a fundarse en el mayor rigor intelectual, por elemental respeto al de sobra justificado señorío de José Martí en disciplinas como la estética, la ética y la política.<img src="../imgs/marti.jpg" style="float:right; padding-right: 16px; padding-bottom: 25px"></p><p> Esta exigencia es precisamente la que con frecuencia incumplen los textos que hoy cuestionan este magisterio. En su reciente libro, de título por cierto envidiable, (Por los Caminos de la Mar) el poeta Guillermo Rodríguez Rivera aborda este asunto mediante referencias a ensayos debidos a los también poetas cubanos José Kozer y Antonio José Ponte. Aunque coincido con la nítida conclusión a la que arriba GRR: </p><blokquote> Lo que Cuba nunca podría hacer, a menos que quiera suicidarse como nación, es cancelar ese pensamiento. </blockquote><p> Discrepo del diverso tratamiento que le merecen los criterios de Kozer y de Ponte, acentuadamente tolerante con el primero e intolerante con el segundo, a quien despacha con graves acusaciones, sin concederle al lector derecho a juzgar por sí mismo. El referido ensayo de AJP, por demás bellamente escrito, reclama tanta réplica como el del judío viboreño radicado en Nueva York, quien afirma que es imposible vivir con el lenguaje y la pureza ética del Apóstol , concepto en el que no aprecio mucha diferencia objetiva respecto a los del más joven poeta matancero radicado en La Habana Vieja.</p><p> He leído y conozco personalmente a varios de los autores cubanos que se han incorporado a esta equívoca novedad. Argüir contra la excelsitud de Martí no es nuevo entre nosotros. Lo hizo hace muchos años el escritor, oficial mambí y ministro del gobierno del también mambí Gerardo Machado Orestes Ferrara cuando afirmó que Martí le había hecho mucho daño a los cubanos. </p><p> Sospecho un complejo de inferioridad latente, ante la deslumbrante grandeza del ilustre habanero. Imposibilitados de ponerse a su altura, en vez de colocarse humilde y lúcidamente a sus pies como ávidos discípulos, optan por rebajarlo a cómo dé lugar. Así, Kozer recomienda no leerlo y Alejandro Armengol lo acusa de recurrir a la belleza metafórica para encubrir ideas mediocres, por supuesto sin sentirse obligado a presentar un solo ejemplo concreto de tamaño dislate. Recientemente, el también poeta Andrés Reynaldo cayó en la misma trampa y la prensa oficial en la Isla hizo su agosto con el artículo.</p><p> El tratamiento que recibe en la Isla el proclamado Autor intelectual del Asalto al Cuartel Moncada pone el énfasis en su condición de revolucionario independentista y antiimperialista. Su insistencia en vincular la doctrina leninista-stalinista del Partido único con la fundación por Martí del Partido Revolucionario Cubano es la deformación mayor que le imponen. En los últimos años, se han agregado al estudio y la pesquisa intelectual del legado martiano algunos escritores cristianos, como el habanero Julio Ramón Pita y el camagüeyano Rafael Almanza, cuyos ensayos han sido premiados y publicados en Cuba por la excelente revista pinareña Vitral .</p><p> En la Diáspora tampoco han cesado de investigar y enriquecer la bibliografía martiana, figuras como Carlos Ripol, Marifeli Pérez Stable, Emilio Ichikawa y Rafael Rojas no han cejado en el empeño. A este último, Rodríguez Rivera lo acusa de proponernos un Martí light , pero mi no menos light economía me ha impedido disponer de sus textos y no quiero exponerme a una visión superficial.</p><p> Lo cierto es que el legado martiano, felizmente copioso y bien preservado, sigue abierto frente a nosotros, más que tentándonos, exigiéndonos a todos el esfuerzo de usufructuarlo y ponerlo a laborar para aproximarnos a la Cuba suprema que él soñó.</p>
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