| 01. | Las espinas del dinero Reinaldo Escobar |
| 02. | Cosme de la Torriente: la oportunidad de una fecha Dimas Castellanos |
| 03. | Constitución: apuntes para su historia Wilfredo Vallín |
| 04. | Revolución, llena eres de gracia
Leonardo Calvo Cárdenas |
| 05. | ¿Hacia dónde va la ética en la sociedad cubana actual?
Juan Lázaro Besada |
| 06. | Socialismo real: síntesis dialéctica de lo trágico-social y lo socio-cómico Andrés Barrios |
| 07. | Martí, el fin de un mito
Jorge Camacho |
| 08. | Acerca del José Martí de hoy
Rogelio Fabio Hurtado |
| 09. | Sacerdotisas y Brujas Maybell Padilla Pérez |
| 10. | "Soy" y "Plegaria a la Virgen de la Caridad" (poemas) Tomás Burgos |
| 11. | Nota al cierre
Fallecimiento del Dr. Rafael Cepeda Clemente |
4. Fue el primer congresista que propuso se concediera el voto a las mujeres en condiciones de igualdad con el hombre, y finalmente en los años cincuenta, encabezó el Diálogo Cívico, defendiendo la democracia y la institucionalización contra la disyuntiva entre dictadura y violencia revolucionaria, con la consigna “Elecciones generales con garantía”.Su predilección por los métodos no violentos, precisamente en Cuba, donde esa tendencia constituye uno de nuestros males raigales, lo llevó a declarar en una oportunidad:
5. En una oportunidad expresó: “Siempre he sido contrario a los alzamientos armados como solución política; y también fui y soy contrario declarado de las violencias personales, que son el origen fundamental de nuestras perturbaciones”.
“He sido y seguiré siendo firme y decidido enemigo de todo derramamiento de sangre, tanto legal como arbitrario: en nuestra tierra la sangre derramada injustamente es la semilla que más germina y más poderosos frutos produce. Quizás sea este modo de pensar mío un sentimiento ancestral, algo que me viene de muy lejos; pero en la paz y en la guerra, en todas mis edades, siempre he sentido una viva aversión contra los que no dan importancia a la vida de sus semejantes”.Como abogado de profesión siempre creyó en la fuerza de la ley y no en la ley de la fuerza. Como político actuó desde la moderación en un medio caracterizado por la intransigencia y la ruptura. Convencido profundamente de lo infructuoso de la violencia cuando de fundar pueblos y conformar naciones se trata, encaminó sus pasos hacia la conciliación, la gradualidad y el diálogo como cimientos ético-culturales de la acción política. Una obra que Brown Scott sintetizó así: “Feliz el hombre que liberó a su patria con las armas en la mano y que definió luego sus fronteras y derechos en la paz”.
Sus palabras, que evocan el amor al prójimo –ese mensaje universal de dignidad, amor y humanismo contenido en el evangelio cristiano– deben erigirse como fundamento de las relaciones interpersonales entre cubanos y como pilar de la nación que estamos convocados a completar, al margen de cualquier diferencia natural, política, social, cultural, religiosa o económica, desde el diálogo y la reconciliación.