Consenso
Numero 4 de 2006 Numero 6 de 2006
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. El poder de Olokún
Entrevista a Víctor Betancourt por Rogelio Fabio Hurtado
02. Para leer debajo de la cama
Reinaldo Escobar
03. Despedida
Rafael Artime Medina
04. Política de la exquisitez
Manuel Cuesta Morúa
05. Reminiscencias del malecón
Juan Lázaro Besada
06. Los apodos de los héroes
Emilio Ichikawa
07. Momento paradojal
Yndamiro Restano
08. Dialogando con Yndamiro
Dimas Castellanos
09. El rey del eufemismo
José Prats Sariol
10. Cuba es soberana por historia y por derecho
Roberto Simeón
11. Textos Imborrables
Discurso de Raúl Roa en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 24 de septiembre de 1959
12. Los lectores nos escriben
Respuesta a Tena. Miriam Celaya González
   
La XIV Cumbre de los No Alineados en La Habana


Para la mayoría de los cubanos resultó inusual escuchar los discursos pronunciados por los jefes de delegaciones en la 14 Cumbre de los Países No Alineados celebrada en La Habana el pasado mes de septiembre. En un país caracterizado por una rica diversidad racial, cultural, religiosa, económica y política; y a la vez dirigido de forma absoluta durante casi medio siglo por un partido único, con una sola verdad y un único pensamiento, forzosamente fue asombroso y significativo presenciar desde las pantallas televisivas que, a pesar de la heterogeneidad que en todos los sentidos se manifiesta entre las naciones que integran el MNOAL, al término del cónclave se pudo arribar a consensos en temas complejos y controvertidos, gracias y mediante el debate respetuoso.

Consenso, espacio alternativo de reflexión y debate del pensamiento progresista cubano –que nació para ponernos de acuerdo, desde la diferencia, respecto a qué país queremos para nosotros y para nuestros hijos y qué nos corresponde hacer para lograrlo –por su naturaleza y esencia, no puede dejar de aplaudir esa rara manifestación de cultura política que pudimos presenciar en nuestro patio. En consecuencia, aprovechamos tan exquisita oportunidad para llamar la atención sobre un aspecto ético insoslayable: si el diálogo respetuoso, el debate argumentado, y el consenso resultante, han demostrado su utilidad para llegar a acuerdos en torno a complicados asuntos internacionales, ¿por qué desaprovechar esa experiencia para la solución de los graves problemas que nos aquejan al interior de la nación?

Aunque lo lógico es que la política externa dimane de la interna, en nuestro caso esta realidad se manifiesta invertida. Lo posible entonces, ante esta peculiaridad, es tratar de poner en correspondencia la política doméstica, trasladando las experiencias foráneas al interior de la sociedad cubana; primero para coadyuvar a la solución de los problemas internos y también para que el gobierno pueda, de forma coherente, cumplir con los compromisos contraídos al asumir la presidencia de los No Alineados.

A tenor de lo antes planteado resultan incongruentes los siguientes aspectos:

La exigencia del respeto a la soberanía e integridad territorial de todos los Estados y de asegurar la realización plena del derecho de nuestros pueblos al desarrollo y a la paz, si tal exigencia no comienza, o al menos se acompaña, con el respeto a la soberanía popular y la aceptación y respeto a los derechos cívicos y políticos reconocidos universalmente.

La eliminación de actos de agresión u otras violaciones de la paz y la estimulación a la solución pacífica de controversias internacionales, sin la suspensión de los actos de repudio que son una nefasta manifestación de intolerancia y de barbarie, como ocurrió el pasado 16 de septiembre con la agresión verbal y física de la que fueron víctimas nuestros colegas del Consejo de Redacción, Marta Cortizas Jiménez y Eugenio Leal García.

Un mundo pacífico, donde todas las naciones tengan derecho a un futuro mejor, con un orden mundial justo y equitativo, basado en el desarrollo sostenible de todos los pueblos, si paralelamente a los ciudadanos, que son la razón de ser de ese orden mundial justo, se les cierran las vías para que alcancen tales objetivos dentro de su país; un cambio de conducta del gobierno en ese sentido sería un gran aporte de Cuba al movimiento tercermundista.

La promoción y participación en un verdadero proceso de democratización y reforma de la Organización de las Naciones Unidas, a la vez que se prohíbe todo intento de democratización al interior de nuestro país.

En el discurso recientemente presentado en el 61 período de las Naciones Unidas, el representante cubano, en nombre de los No Alineados, expresó: Cuba avanza y continuará enfrentando el futuro con optimismo y unidad. Su pueblo culto y laborioso, para el que la Patria es la Humanidad, luchará junto a los pueblos que ustedes representan para conquistar el derecho a vivir en paz, justicia y dignidad para todos. La pregunta es si esa afirmación es realizable en ausencia de las libertades y derechos fundamentales que constituyen la base de la participación ciudadana en los asuntos de su interés de forma individual o colectivamente a través de la sociedad civil.

Consenso considera que los compromisos asumidos por Cuba son realizables, de forma plena, sólo si se procede a poner en concordancia lo que se proclama en las relaciones internacionales con lo que ocurre al interior de nuestra sociedad. Al asumir la presidencia de los No Alineados el gobierno cubano tiene la oportunidad y la obligación de abrirse a la diversidad y pluralidad de la nación, así como al respeto a los derechos humanos en todos sus órdenes. Solo de esta manera podrá liderar con congruencia, constancia y eficacia, la búsqueda de soluciones a los problemas difíciles y globales que afectan a los países del Sur.

Consejo de Redacción

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