
| 01. | Desde la Catedral de las yaguas Entrevista con Dagoberto Valdés por Yoani Sánchez |
| 02. | Religión y Revolución Rogelio Fabio Hurtado |
| 03. | Trabajadores sociales ¿el nuevo ungüento de la Magdalena? T. Avellaneda |
| 04. | Beneficios colaterales Reinaldo Escobar Casas |
| 05. | Las dos izquierdas Teodoro Petkoff |
| 06. | No fueron días hermosos Micael Ávalos |
| 07. | Lennon y Castro se encuentran en La Habana Leonardo Calvo |
| 08. | Graham Greene regañado Antonio José Ponte |
| 09. | Individuo y Sociedad José R. López |
| 10. | El carácter de los cubanos José Manuel Cortina |
Nunca como ahora1 necesitan los cubanos practicar el precepto que los filósofos griegos consideraban base de la sabiduría, o sea: conócete a ti mismo.
Somos plenamente independientes y responsables en el orden internacional, después de abolida la Enmienda Platt. Entregados al juego libre de nuestras pasiones, buenas y malas, y de nuestros intereses, altos y bajos, estamos estructurando una democracia y sufriendo las caídas y vaivenes que el ejercicio de esa difícil forma de gobierno determina.
Gran tarea es la que tiene Cuba delante, pero la primera de todas es la reeducación espiritual de nuestro pueblo, disminuyendo, por la acción de la escuela y del ejemplo, los defectos que nos caracterizan, y exaltando las buenas cualidades, que también tiene latentes y poderosas nuestra población.
Para ello son buenos estos estudios, porque hacen pensar, y de la reflexión puede venir la mejor orientación futura. Nuestra Patria puede llegar a ser un gran país de brillantez extraordinaria, pero necesita hondas reformas espirituales, especialmente en nuestra educación temperamental.
Hace muchos anos que el notable ajedrecista y diplomático Andrés Clemente Vázquez, formuló un juicio sobre el carácter cubano, que a mí me pareció cuando lo leí —transcripto por el eminente periodista y escritor cubano Gastón Mora y Varona—, una obra maestra de observación y síntesis.
Como este juicio sobre la psicología del cubano fue hecho hace muchos años, resulta muy interesante comparar los cambios que hayamos podido sufrir en las capacidades, defectos y cualidades que se señalan, y observar además cuáles de esos defectos o cualidades nos han producido grandes perjuicios en el curso de los tiempos actuales.
Aparte de comentar el juicio de Andrés Clemente Vázquez en otro escrito posterior, ahora me voy a limitar a transcribir textualmente ese trabajo sobre el carácter cubano, que considero, como digo antes, extraordinariamente perspicaz y muy aproximado a la verdad.
"El pueblo cubano, como todos los pueblos, tiene virtudes y defectos.
Es afable, expansivo, valiente, obsequioso.
En el trato social es agradable.
Posee potencia de imitación y asimilación.
Pero carece del sentido de la medida o del límite.
En él predomina más la imaginación que la reflexión.
Está más en los extremos que en el medio.
Le desagrada la transacción.
Le gusta más la lucha, la pelea, que la armonía.
En lo político se halla o en la sumisión o en la rebeldía.
En lo económico prefiere no tener nada a tener poco.
En lo religioso es indiferente, y si cree procede como si no creyese.
O es retraído o es asequible.
Es bastante suspicaz e impresionable.
El día presente le preocupa e interesa más que el día de mañana.
En los negocios rara vez es práctico y eficiente.
Es grande su capacidad de concepción, pero muy poca su capacidad de ejecución.
Quiere resolver los negocios según su propio deseo o su particular conveniencia y no dentro de las realidades.
A éstas se ajusta con dificultad.
Muchos de estos defectos desaparecerían si la instrucción que se diese al pueblo cubano fuese más científica y utilitaria, que literaria e idealista."