
| 01. | Yo soy el cubano que quiero ser Entrevista con Pedro Luis Ferrer |
| 02. | Notas para Utopía Rogelio Fabio Hurtado |
| 03. | ¿Maestros emergentes: verdadero magisterio? Juan Lázaro Besada Toledo |
| 04. | Tipo de cambio José Pérez León |
| 05. | Páginas del movimiento sindical cubano Roberto Simeón |
| 06. | 100 mil viviendas: ahora tampoco Dimas Castellanos |
| 07. | Sobre crítica M. Musa |
| 08. | Sartre centenario Antonio José Ponte |
| 09. | En el dédalo de las Utopías T. Avellaneda |
| 10. | Un hombre contra un pueblo Emilio Roig de Leuchsnring |
| 11. | La censura Pedro Luis Ferrer |
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En la mañana del lunes 10 de octubre, en el 137 aniversario del alzamiento de Céspedes en la Demajagua, unas 300 personas se congregaron en los bajos del edificio donde se ubica la sala de redacción de la revista digital Consenso para realizar lo que, desde hace más de veinte años se conoce como “mitin de repudio”. Dicha sala de redacción es la vivienda particular de Marta Cortizas y Eugenio Leal, ambos miembros del Consejo de Redacción de nuestra publicación.
El propósito práctico e inmediato era impedir por medios violentos la realización del encuentro que hacemos allí cada lunes para la confección de la revista. A largo plazo, había objetivos de mayor alcance, como lograr el cierre definitivo de la publicación y amedrentar a otros para que no sigan el ejemplo. El resultado fue dos semanas de retraso en la salida de este número cuatro.
Al mediodía de ese lunes se presentaron en la casa de Marta y Eugenio, dos colaboradores habituales de Consenso, el periodista Leonardo Calvo y Manuel Cuesta, vocero del Arco Progresista, quienes intentaron subir las escaleras, lo que fue impedido por los manifestantes. Ambos fueron calumniados, insultados, empujados y alejados a la fuerza del lugar. Posteriormente a Maurice Vicent, corresponsal en La Habana del periódico español El País, también se le bloqueó el acceso a la sede de la revista.
El martes 11 cuando Eugenio Leal se dirigió a su trabajo le informaron que estaba de “vacaciones” hasta que se definiera su situación. Posteriormente, Reinaldo Escobar, jefe de redacción de la revista, pasó en bicicleta por la calle donde se ubica el edificio asediado. Después de un intercambio de palabras con uno de los acosadores, fue detenido por una patrulla de la policía y conducido hacia los bajos del edifico de Marta y Eugenio, donde ya se aglomeraban unas decenas de personas. Allí, dentro del auto y esposado, fue igualmente insultado. Finalmente fue llevado a una estación de policía, donde permaneció un par de horas bajo el cargo de “manifestaciones contrarrevolucionarias”, y donde fue tratado de forma respetuosa. Al ser liberado, el oficial a cargo del asunto le dijo: “En cuanto a nosotros, la Policía Nacional revolucionaria, ya hemos terminado. Pero le voy a dar un consejo: no provoque al pueblo.”
El mitin de repudio frente a la sede de la revista se prolongó por el resto del día y de la noche, y continúo con un carácter de “guardia permanente” al menos hasta el jueves 13 de octubre, que se redacta esta nota. Los participantes han advertido que continuarán el acoso mientras sea necesario.
Parte de estos hechos han sido divulgados por la prensa internacional y han sido calificados por algunos observadores como una demostración de “cero tolerancia”, pues esta es quizás la primera vez que se ataca de esta forma al sector más moderado de quienes difieren de la política del gobierno cubano.
Como la prensa nacional no ha divulgado estos hechos (y a pesar de que en nuestra política editorial rige el principio de la renuncia a la violencia verbal) en un gesto de buena voluntad, cedemos nuestro espacio para reproducir aquí, sin rebatir nada, un resumen de las acusaciones de que hemos sido objeto. Sólo omitiremos las obscenidades, con lo que lamentablemente se pierde la mayor parte del testimonio. Según lo dicho y gritado por estas personas:
“Somos anticubanos, anexionistas, negros malagradecidos, blanquitos intelectuales, lacayos del imperialismo, vagos, cobardes, contrarrevolucionarios, empleados a sueldo de los yanquis. Tenemos el propósito de regresar al pasado batistiano, pero nos falta el coraje de tomar las armas para derrocar al gobierno, aplaudimos el bloqueo, somos cómplices de la mafia terrorista de Miami, imprimimos la revista en la Florida o en Puerto Rico y la distribuimos desde la Oficina de Intereses de estados Unidos. Deberíamos abandonar el país o ir a prisión por muchos años y…”
No vamos a replicar, sólo pedimos que nos lean. Los que hacemos Consenso estamos en la disposición de continuar este proyecto, que nació con el propósito de ponernos de acuerdo dentro de la diferencia.