
| 01. | Yo soy el cubano que quiero ser Entrevista con Pedro Luis Ferrer |
| 02. | Notas para Utopía Rogelio Fabio Hurtado |
| 03. | ¿Maestros emergentes: verdadero magisterio? Juan Lázaro Besada Toledo |
| 04. | Tipo de cambio José Pérez León |
| 05. | Páginas del movimiento sindical cubano Roberto Simeón |
| 06. | 100 mil viviendas: ahora tampoco Dimas Castellanos |
| 07. | Sobre crítica M. Musa |
| 08. | Sartre centenario Antonio José Ponte |
| 09. | En el dédalo de las Utopías T. Avellaneda |
| 10. | Un hombre contra un pueblo Emilio Roig de Leuchsnring |
| 11. | La censura Pedro Luis Ferrer |
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Pedro Luis Ferrer
Cuando aceptas la censura
y te propones burlarla
dulcificando la charla
de tu propia desventura;
haces gala de tu altura
porque Censor es enano;
y vas poniendo en su mano
lo que él te deja pasar
ya que, según tu pensar,
irle de frente es en vano.
Confías en que la gente
captará tu sutileza
porque la naturaleza
hizo al hombre inteligente.
Y con el tono prudente
que la censura te marca
echas al agua tu barca
de metáforas sutiles
que aunque no la noten miles
alguien recibe la marca.
Piensas que el censor ignora
el juego que tú haces:
con tu aliño de disfraces
él consigue la demora.
retardándote la hora
de hacer plena tu verdad
se enferma la libertad,
se mutila el pensamiento
y perdemos el momento
de matar la soledad.
Cuando Censura pretende
sutilizarte el paisaje
quiere cambiar el mensaje
de la voz que se defiende.
“La poesía trasciende
cuando trata lo divino”
te recuerda con su tino
el dialecto censurante;
y te convida triunfante
a pasar por el molino.
Quien juega con la censura
termina siendo censor
porque en el caso mejor
labra su propia locura.
No es que la suerte sea obscura:
la obscurece quien se engaña
y se sube a la montaña
olvidándose del llano
como un mínimo aeroplano
sobre una tela de araña.
Quien acepta la censura
termina siendo censor:
aplauso quiere el cantor
para llegar a la altura.
Aunque la vida sea dura,
aunque exista la injusticia,
disfrazará la malicia
con un ropaje decente
porque sólo un imprudente
discrepa con la milicia.
La censura es el poder
que puede no divulgarte
y no le importa ni el arte
cuando se trata de vencer.
La censura es Lucifer
y el que trata con el diablo
termina usando el vocablo
que está en boga en la caldera
saludando la bandera
que se impone en el establo.
Agosto l997