Consenso
Número 3 de la revista Número 5 de la revista
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Yo soy el cubano que
quiero ser

Entrevista con Pedro Luis Ferrer
02. Notas para Utopía
Rogelio Fabio Hurtado
03. ¿Maestros emergentes: verdadero magisterio?
Juan Lázaro Besada Toledo
04. Tipo de cambio
José Pérez León
05. Páginas del movimiento sindical cubano
Roberto Simeón
06. 100 mil viviendas: ahora tampoco
Dimas Castellanos
07. Sobre crítica
M. Musa
08. Sartre centenario
Antonio José Ponte
09. En el dédalo de las Utopías
T. Avellaneda
10. Un hombre contra un pueblo
Emilio Roig de Leuchsnring
11. La censura
Pedro Luis Ferrer
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>100 mil viviendas: ahora tampoco (4)

Dimas Castellanos



La posible solución del problema habitacional en Cuba que fue imposible sólo desde el Estado, lo será también desde la exclusión de los no revolucionarios. Estamos frente a un nuevo episodio que tiene un fracaso asegurado. Hay, definitivamente, que situar en primer plano al ser humano y desde ahí definir la función social de la vivienda como fundamento de la participación ciudadana al margen de criterios políticos, ideológicos o de cualquier otro tipo. La experiencia histórica, nacional y foránea, ha demostrado que sin la participación activa de la ciudadanía –de toda y no sólo de los revolucionarios– es imposible e inviable la realización de los nuevos proyectos anunciados desde el Estado.

Entre otras cosas es necesario: un reanálisis de la propiedad, un derecho natural emanado del instinto de posesión de bienes que explica la posesión milenaria que los hombres tuvieron sobre herramientas y utensilios del hogar y que hoy se extiende a cuantos bienes brindan seguridad y estabilidad, entre los cuales la vivienda ocupa un lugar privilegiado; la realización de estudios multidisciplinarios sobre el problema habitacional con un enfoque integral y humanista del asunto; un nuevo organismo rector con rango de ministerio que absorba las funciones que realizan los organismos existentes e incluya otras nuevas, pues ninguno, ahora, abarca toda esa complejidad; fomentar bancos de créditos especializados; explorar nuevas fuentes de financiamiento; liberar el comercio de materiales y la compraventa de inmuebles; permitir la creación de pequeñas y medianas empresas para construir, reparar y producir materiales de construcción. Todo ello acompañado de un trabajo educativo dirigido a crear una conciencia urbanística y de protección del entorno.

Por su gravedad, magnitud y complejidad el problema habitacional exige un debate con la participación conjunta de autoridades, especialistas, instituciones y ciudadanos –estos últimos hasta ahora impedidos de una real participación– para discutir y analizar causas, experiencias, posibles soluciones y desatar toda la creatividad, inteligencia e intereses de los cubanos en la solución de la tragedia. De no ser así, ahora tampoco se construirán las anunciadas 100 000 viviendas anuales.



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Dimas Castellanos, Jiguaní 1943
Licenciado en Ciencias políticas. Miembro de la Corriente Socialista y del Arco Progresista
Director del Centro de Estudios del Socialismo Democrático
Miembro del Consejo de Redacción de la Revista "Consenso"

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