Consenso
Número 3 de la revista Número 5 de la revista
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
Portada | Nosotros | Números Anteriores | Humor Gráfico | Contacto
indice

01. Yo soy el cubano que
quiero ser

Entrevista con Pedro Luis Ferrer
02. Notas para Utopía
Rogelio Fabio Hurtado
03. ¿Maestros emergentes: verdadero magisterio?
Juan Lázaro Besada Toledo
04. Tipo de cambio
José Pérez León
05. Páginas del movimiento sindical cubano
Roberto Simeón
06. 100 mil viviendas: ahora tampoco
Dimas Castellanos
07. Sobre crítica
M. Musa
08. Sartre centenario
Antonio José Ponte
09. En el dédalo de las Utopías
T. Avellaneda
10. Un hombre contra un pueblo
Emilio Roig de Leuchsnring
11. La censura
Pedro Luis Ferrer
.  
   
   
>Páginas del movimiento sindical ...(5)

Roberto Simeón



La movilización popular comenzó, prácticamente sin organización, por dirigirse los huelguistas masivamente al Palacio Presidencial para manifestar su respaldo al gobierno revolucionario que se desplomaba. La contrarrevolución reaccionó de inmediato. Cuando los obreros y simpatizantes comenzaron a agruparse frente a la residencia del ejecutivo, el Capitán Belisario Hernández, ayudante de Batista, mandó a balearlos. Hubo dos muertos y decenas de heridos.

La huelga fue bastante efectiva en los servicios públicos y el comercio. Pero no tenía la adecuada organización, y el pueblo, por otra parte, se hallaba exhausto por los múltiples esfuerzos revolucionarios. La prensa, propiedad de elementos económicamente pudientes, trató de minimizar la huelga. Las campanas de la publicidad tocaron a rebato por el derrocamiento del gobierno revolucionario. Los tres frentes contrarrevolucionarios movilizaron todos sus recursos para hacer fracasar el movimiento social. Fue un gran revés para el movimiento obrero en particular y el proceso social-revolucionario en general.

El gobierno de los Estados Unidos reconoció inmediatamente al gobierno de Mendieta, a pesar de no tener éste elemento alguno de legitimidad, y saludó el acontecimiento con veintiún cañonazos desde el acorazado Wyoming anclado a la sazón en el puerto de La Habana con una importante dotación de infantes de marina lista para desembarcar. La CNOC ordenó regresar al trabajo y cooperar en forma activa con la política del gobierno norteamericano. Las instrucciones fueron dadas por Palmiro Togliatti, director de asuntos latinos y del continente latinoamericano, quien estaba subordinado al Guralski, letón así llamado que era encargado de Latinoamérica y del “camarada” Juan, polaco o checo, que los representaba en Cuba. En esta organización, Earl Browder que fuera dirigente del Partido Comunista de los Estados Unidos, ejercía una labor de supervisión sobre el Partido Comunista cubano. Así quedaba establecida una vinculación más estrecha entre el partido comunista de los EUA y el de Cuba, en tanto se producía un distanciamiento y separación entre el Partido Comunista cubano y los demás partidos comunistas de la América Latina.

El gobierno inició una política de tolerancia para con los comunistas. El Partido celebró su II Congreso en La Habana con pleno conocimiento público y en él recibió al dirigente norteamericano Bob Minor como invitado especial. Éste, a su vez, fue quien pronunció el discurso principal mediante el cual se impartía la orientación política a los participantes. La tolerancia del gobierno para con los comunistas contrastaba con la persecución violenta emprendida contra la militancia de la Federación Obrera de La Habana.

A partir del 15 de enero de 1934, Antonio Guiteras tuvo que sumergirse en la clandestinidad. La lucha insurreccional se arreció. Se llevaron a cabo conversaciones con otros sectores que habían participado en el gobierno revolucionario, muy especialmente con la Federación Obrera de La Habana a fin de constituir un instrumento político genuinamente social-revolucionario. El primer paso fue la fundación de Joven Cuba, nombre adoptado en recuerdo de la Joven Cuba fundada en Estados Unidos en 1852, por cubanos enemigos del colonialismo español. Otras organizaciones emergieron en el proceso, como el Partido Aprista de Cuba, el Partido Agrario Nacional y algunas organizaciones de menor definición ideológica, pero todas ellas acariciaban la idea de un partido obrero revolucionario y de una huelga revolucionaria que daría al traste con el gobierno establecido bajo el tutelaje norteamericano.

En marzo de 1935, los elementos más impacientes precipitaron la huelga en contra de la opinión de las mismas organizaciones que la habían concebido y que consideraban que no estaban dadas las condiciones para que el movimiento tuviera el éxito y alcanzar sus fines. Se trataba de una huelga política y revolucionaria y no había equipo armado suficiente para respaldarla; el país estaba violentamente sacudido, fraccionado en múltiples facciones y las fuerzas contrarrevolucionarias podían presentar una acción combinada. Así ocurrió que la acción ingobernable arrastró a las organizaciones revolucionarias, que se vieron incapaces de maniobrar acertadamente.

En los primeros momentos, el Partido Comunista pareció comprometerse con la huelga. Pero apenas iniciado el movimiento, le retiró su apoyo, por instrucciones que provinieron directamente de Guralski y del Camarada Juan. En un primer momento, no fue fácil imponer las órdenes de la Internacional a los cuadros de la CNOC que no estaban subordinados al Partido, ni a muchos militantes comunistas que continuaron activos en el proceso revolucionario. La brutal represión policíaca, con la asistencia técnica suministrada desde el exterior, acabó por aplastar la huelga, las protestas y el movimiento popular y sus organizaciones. Los viejos políticos volvieron por sus fueros en un medio que de nuevo estaba bajo el control de los intereses foráneos.

A consecuencia del fracaso de la huelga, la represión se enseñoreó del país. Los cuadros revolucionarios fueron cazados como ratas. Antonio Guiteras y Carlos Aponte cayeron en una emboscada militar el 8 de mayo de 1935. En esta operación, paso final de una traición y delación consecuente, intervinieron muy diversos factores tanto nacionales como extranjeros. En un futuro trabajo explicaremos este triste episodio del proceso revolucionario cubano.

Con la muerte de Guiteras se inicia un período de estancamiento del proceso revolucionario cubano. La presencia de aquél en la vida pública cubana fue breve. No obstante, ofreció experiencias, enseñanzas y ejemplos que habrán de ser muy útiles para el proceso de reencauzamiento de la Revolución Cubana que tendrá que llevarse a cabo en tiempo no muy distante. El país continuó en desazón durante buen rato. La represión policíaca fuera de control y la violencia revolucionaria ambas se agotaban, mientras los que pretendían imponer el viejo orden, ya deshecho desde la época de Machado, estaban enfrentándose a una realidad que trascendía a la de un simple cambio de gobierno. Esta situación se conjugaba con los vientos de tormenta que ya se asomaban anunciando lo que sería la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno entró en una larga alianza con el Partido Comunista, con múltiples expresiones publicas. Hubo la más amplia tolerancia para con los sindicalistas estalinistas; en tanto la persecución se hacía cada vez más violenta y creciente contra los sindicalistas que no se plegaban al Partido. >>

REVISTA DIGITAL
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7