
| 01. | Yo soy el cubano que quiero ser Entrevista con Pedro Luis Ferrer |
| 02. | Notas para Utopía Rogelio Fabio Hurtado |
| 03. | ¿Maestros emergentes: verdadero magisterio? Juan Lázaro Besada Toledo |
| 04. | Tipo de cambio José Pérez León |
| 05. | Páginas del movimiento sindical cubano Roberto Simeón |
| 06. | 100 mil viviendas: ahora tampoco Dimas Castellanos |
| 07. | Sobre crítica M. Musa |
| 08. | Sartre centenario Antonio José Ponte |
| 09. | En el dédalo de las Utopías T. Avellaneda |
| 10. | Un hombre contra un pueblo Emilio Roig de Leuchsnring |
| 11. | La censura Pedro Luis Ferrer |
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Hace aproximadamente veinte años, el tutor de mi tesis de doctorado sobre el tipo de cambio del peso cubano, me comentaba que Cuba carecía de políticas (estrategias). Hoy Cuba continúa necesitando políticas realistas que enfrenten los problemas económicos con soluciones económicas creando las premisas para que el tipo de cambio desempeñe un papel activo en la toma de decisiones. Estas decisiones deberían descentralizarse de tal modo que el agente económico que utilice el tipo de cambio (campesino, cuentapropista, empresario) asuma plena responsabilidad por los resultados de su gestión, sean pérdidas o ganancias. Así las cosas, es hora ya de que terminen “los tiempos felices” del subsidio externo a nuestra economía y, utilizando términos beisboleros, comenzar a jugar al duro.
Que el campesino sepa el precio de una caja de tomates, por ejemplo, en Canadá; que el cuentapropista se informe de cuánto le costó el café a su pariente suministrador de Miami; que el empresario del turismo conozca el costo real del vino chileno o español, todo ello expresado en pesos cubanos, para comparar sus gastos totales con sus ingresos.
Nota aclaratoria para los abogados del diablo: Sí, se trata de volver a la Cuba del 58, sólo en cuanto a la semilla racional del sistema económico: la independencia de los que toman las decisiones empresariales con respecto al gobierno y al presupuesto. No al latifundio, no a los vales como salario rural, no al mayoral, etc.
La economía cubana necesita políticas realistas:
1. Voluntad política
Se sugiere que para llevar a cabo las nuevas estrategias un grupo de dirigentes con experiencia e ideas renovadoras integren el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. La clave del éxito está en la creación de un amplio sector no estatal: cuentapropistas, campesinos privados y empresarios cubanos y extranjeros, incluyendo antiguos propietarios. Se sugiere, que ellos decidan por su cuenta y riesgo. Cuba tiene recursos potenciales: una fuerza de trabajo muy calificada. Riquezas para desarrollar un turismo capaz de robarse el mercado si se cuenta con una administración presionada por la exigencia de verdaderos dueños.
La nueva voluntad política está en Cuba. Ellos, los dirigentes renovadores, poseen experiencia de dirección, autoridad, conocen al aparato burocrático, tienen prestigio en los trabajadores y hasta la osadía de expresar ideas propias. Hablar hoy de las premisas de un tipo de cambio que oriente a la economía cubana hacia decisiones racionales obviando la falta de voluntad política no es serio.
El tipo de cambio es el precio de una moneda en términos de otra, es el puente entre precios externos e internos. ¿Para qué sirve? Para competir con libertad de acción, asumiendo plena responsabilidad para decidir las fuentes de suministros y la contratación de los trabajadores, así como sobre las ganancias o pérdidas. Esto lo saben los funcionarios renovadores, sólo faltan estrategias realistas.
2. Abrir el banderín a los cuentapropistas
En 1995 cuando se abrió tenuemente el banderín, utilizando el lenguaje de la calle en la Cuba de hoy, los cuentapropistas llegaron a 209 mil según las cifras publicadas por The Economist (15.10.04). En el 2001, ya bajaron a 154 mil y hoy la tendencia es de franca caída, gracias a la ofensiva que se emprende contra quien quiere ganarse la vida por cuenta propia, quien busca una opción, quien ha confiado ya varias veces en reglas que van para adelante y para atrás según convenga. Abrir el banderín significa hoy no poner límites al personal a contratar, ni al volumen del negocio, suministros libres de aranceles provenientes de familiares en el exterior y financiamiento por bancos privados como se está haciendo en Vietnam con el sector no estatal. Además, autorizarlos a la venta de vegetales, frutas, etc.
Se sugiere que los cuentapropistas no paguen impuestos y su cifra puede llegar a un millón en todo el país resolviendo el problema del desempleo agravado por la crisis azucarera. Tocado el tema tributario, una frase del economista gallego Guillermo de la Dehesa, publicada por Periodista Digital (15.08.04 ) define mejor nuestra aspiración para la Cuba del futuro:
"Un ejemplo a seguir es el de los países nórdicos, que soportan un modelo social generoso, pero con un mercado laboral más flexible, con un sistema fiscal que castiga poco el capital para que haya más ahorro, inversión, emprendimiento y empleo, y (castiga) mucho los hábitos como el fumar y beber y el consumo suntuario con un nivel de cooperación entre sindicatos y patronales para mantener la tasa de empleo elevada y con una asignación de buena parte de su presupuesto a la formación, a la educación y a la investigación y desarrollo. Lo que significa penalizar al gasto personal con los precios.
3. La tierra para campesinos de más altos rendimientos
Se sugiere que la mayoría de las unidades agropecuarias no rentables se ofrezcan en usufructo a campesinos privados que hayan alcanzado más altos rendimientos. Se sugiere, además, que de llevarse a cabo esta medida se realice con plena transparencia para evitar privilegios y discriminaciones. A los campesinos seleccionados por el mérito de haber obtenido mejores resultados sin haber tenido la posibilidad de adquirir equipos, se les debe conceder el derecho a participar en subastas de tractores, implementos agrícolas, camiones, etc., hoy subutilizados por las granjas estatales y los de uso militar que quedarían ociosos parcialmente ante la deseada eliminación del Servicio Militar Obligatorio.>>