
| 01. | Yo soy el cubano que quiero ser Entrevista con Pedro Luis Ferrer |
| 02. | Notas para Utopía Rogelio Fabio Hurtado |
| 03. | ¿Maestros emergentes: verdadero magisterio? Juan Lázaro Besada Toledo |
| 04. | Tipo de cambio José Pérez León |
| 05. | Páginas del movimiento sindical cubano Roberto Simeón |
| 06. | 100 mil viviendas: ahora tampoco Dimas Castellanos |
| 07. | Sobre crítica M. Musa |
| 08. | Sartre centenario Antonio José Ponte |
| 09. | En el dédalo de las Utopías T. Avellaneda |
| 10. | Un hombre contra un pueblo Emilio Roig de Leuchsnring |
| 11. | La censura Pedro Luis Ferrer |
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Pienso que es muy encomiable el propósito de mejorar cada día mas los niveles educacionales de nuestro país, pero este plan de formación de maestros que no poseen el mínimo de aptitudes para tal empresa es desacertado. No pueden lograrse resultados meritorios con personal que no posee la calificación requerida para tal empeño. Además, me pregunto: ¿es la improvisación en el campo pedagógico algo admisible, si se considera los alcances de la misma para el porvenir de una nación cualquiera?
Igualmente quisiera referirme, aunque no sea el tema central de este artículo a los Profesores Integrales de Secundaria Básica, otra idea con la que estoy en absoluto desacuerdo por las razones que a continuación ofrezco.
El siglo XXI, más que nunca antes en la historia, se ha convertido en el siglo de los especialistas, hasta tal grado, que dentro de una determinada profesión, hay especialidades y ramas dentro de cada una de ellas, pues el saber ha alcanzado tales niveles de especialización, que es imposible encontrar mentes tan universales como para abarcar el inmenso cúmulo de conocimientos existentes. Por ello, cabría perfectamente afirmar, que en la enseñanza secundaria es imposible pedirle a un solo profesor que se haga cargo de todas las asignaturas, pues esto implicaría que la enseñanza se torne superficial y deficiente, ya que no es posible especializarse en temas tan diversos como lo son, por poner un ejemplo, la química y la historia, las matemáticas y la geografía.
He hablado con antiguos profesores de Secundaria Básica, por demás bien competentes en sus materias, que han optado por abandonar esta enseñanza debido a que, por sentir un profundo respeto por su profesión, se han negado a impartir contenidos para los cuales no están preparados. Han sido personas honestas, pedagogos que, por respetar profundamente la carrera a la cual han dedicado muchísimos años de sus vidas, se sintieron en el deber moral de no aceptar convertirse en sombras de lo que durante tanto tiempo fueran: verdaderos educadores, profesores respetables y respetados por su capacidad y entrega al trabajo.
No puedo estar de acuerdo ni apoyar la idea de profesores de enseñanza media que impartan todas las asignaturas de modo mediocre, para que los alumnos abandonen las aulas sin el mínimo de conocimientos requeridos para continuar avanzando en el hermoso mundo de los conocimientos. Me gustaría, que esta opinión fuese tema de debate entre pedagogos y educadores que tengan los ojos bien abiertos y los cerebros despiertos para comprender que, por simple decreto, no se logran procesos educativos de calidad.
Respetemos la enorme tradición histórica de la pedagogía cubana que nombres como José de la Luz y Caballero, Rafael María de Mendive, José Martí, Enrique José Varona y tantos otros se encargaron de elevar hasta niveles bien encumbrados. Una educación cada día mejor para nuestros niños y jóvenes, ¡sí!, pero una educación cimentada en profesionales que puedan, porque posean los requisitos para ello, de hacer de la educación el nutriente imprescindible del futuro de la patria.