Consenso
Número 3 de la revista Número 5 de la revista
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Yo soy el cubano que
quiero ser

Entrevista con Pedro Luis Ferrer
02. Notas para Utopía
Rogelio Fabio Hurtado
03. ¿Maestros emergentes: verdadero magisterio?
Juan Lázaro Besada Toledo
04. Tipo de cambio
José Pérez León
05. Páginas del movimiento sindical cubano
Roberto Simeón
06. 100 mil viviendas: ahora tampoco
Dimas Castellanos
07. Sobre crítica
M. Musa
08. Sartre centenario
Antonio José Ponte
09. En el dédalo de las Utopías
T. Avellaneda
10. Un hombre contra un pueblo
Emilio Roig de Leuchsnring
11. La censura
Pedro Luis Ferrer
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>Yo soy el cubano que quiero ser (3)
Entrevista a Pedro Luis Ferrer por Reinaldo Escobar


Todo lo que atente contra las libertades humanas, contra las posibilidades del hombre de expresarse en todos los sentidos de la vida: en la política, en la economía, la religión, el arte, en todo y ser feliz, todo lo que atente contra eso, para mí, no está bien.

Hábleme de su público ¿alguna vez se ha sentido distante de él?

He recibido sorpresas muy grandes con el público, como llegar un día a un lugar y ver que cientos de personas cantaban conmigo canciones que nunca se habían puesto en la radio ni en la televisión. Eso fue un aprendizaje enorme porque tomas conciencia de que la sociedad no es pasiva sino un ente activo. Hoy el desarrollo tecnológico del mundo hace posible que casi cualquier persona tenga acceso en su casa a un equipo que reproduce la música que cada uno selecciona y ya no hay que esperar por el disco que ponen en la radio. Mi tío me dijo una vez una cosa que fue una gran lección para mí y es que la radio y la televisión no son masivas por el alcance que tengan, sino especialmente por la masividad con que se atienda y si la radio o la televisión transmiten algo que yo no quiero atender, simplemente no lo oigo. Hay quien piensa que porque la radio esté transmitiendo todo el mundo la está oyendo. Descubrí que si una persona le pide a otra que oiga una canción porque en ella se expresa lo que él tiene necesidad de escuchar, se va creando un consenso alrededor de eso que funciona de persona a persona. Eso da cumplimiento a una máxima asiática que dice que el artista es el trueno y el pueblo es el viento. La lección es que tú no me puedes prohibir. Tú me podrás prohibir en la radio, pero a mí no. Yo tengo la capacidad de hacer música y hay muchos medios de hacerla llegar a las personas. Tendrían que editar una ley que prohíba escuchar mis canciones.

Pero lo cierto es que si bien todo el mundo lo conoce en Cuba, no todo el mundo puede escucharlo.

Es cierto que los sectores que escuchan mis canciones son más reducidos pero también es cierto lo que decía Arnold Hauser que el arte no le da respuestas a quien no le hace preguntas. Hace unos días, cuando hacía las gestiones para mi viaje en el Ministerio de Cultura tropecé en un pasillo con un funcionario que me dijo. “Oye, ya no estás cantando” a lo que yo le respondí: “Sí, lo que pasa es que tú no me estás oyendo”

Hay que decir que la censura suele tener muchos canales para ejercerse y también diferentes gradaciones ¿ Hasta donde se ha llegado con usted? ¿Se han limitado a prohibir algunas canciones suyas en la radio, o también ha recibido presiones o amenazas de otro tipo?

Yo diría, para ser más precisos, que en Cuba la censura no existe ni falta que le hace. Nosotros vivimos en una sociedad que está diseñada por el estado con un estilo totalitario y como se sabe el totalitarismo también es diverso. Lo que mata no es el plomo, sino la velocidad, la fuerza con la que llega a uno. Y es con esa fuerza o con esa intensidad con la que puede hacer daño cualquier tipo de diseño totalitario. Lo digo sin intención de faltarle el respeto a nadie: vivimos en una sociedad totalitaria con una concepción caudillista del estado que no ha permitido que las instituciones se desarrollen. Aquí no solamente ha habido una lucha con el imperialismo yanqui, ha habido también una lucha entre el caudillismo y la tentativa de crear un estado institucionalizado y diverso. Por eso la censura no hace falta y por eso creo que a mí en particular no me han hecho nada. Eso está diseñado para todo el mundo. No pueden decirse determinadas cosas y no se dice y punto. Eso está establecido en todas partes así, no es un problema conmigo, no es nada personal en contra mía. Es parte de un diseño totalitario que tiene su propia velocidad, como tuvo su propia velocidad el fascismo con Mussolini o el nazismo con Hitler o el totalitarismo comunista con Stalin. Unos se mueven más a la derecha o más a la izquierda.

El asunto es que nosotros nos insertamos dentro del diseño totalitario del estado que de alguna manera se entronca con algunas experiencias anteriores por la sencilla razón de que niega la diversidad política. En ese medio el caudillismo está en su propia salsa pues todos estos diseños han incluido siempre dosis enormes de caudillismo. Caudillismo que entraña al caudillo y a los caudillistas. Nuestra política nace de la cultura que tenemos. A nosotros nos gusta mucho ser cubanos y decir que somos divertidísimos y que somos una maravilla en la cama, que los frijoles negros como los preparamos nosotros es la mejor comida del mundo y tenemos la mejor música y las mujeres más lindas, pero no hablamos de nuestros defectos ni de nuestros problemas históricos, de las cosas que arrastramos, de las cosas que debemos superar como cultura para poder tener una política diferente. No puede haber caudillismo sin caudillistas y la censura está entronizada en el diseño mismo del estado. Hay funcionaros que han querido que yo me presente ante el público, pero ellos no tienen la libertad de tomar esa decisión. Uno de los resultados de este entramado que mucho más allá de la censura es que todo esto que yo estoy diciendo aquí puede ser catalogado fácilmente como un acto de disidencia, pero al disidente lo creó el totalitarismo. ¿Quienes son los disidentes de Estados Unidos o de Holanda o de Suiza?

A usted todo el mundo lo conoce como cantante y compositor ¿Por qué el poeta Pedro Luís Ferrer no publica su obra?

En realidad he publicado mi poesía en los mismos espacios donde canto mis canciones. Quizás algún día aparezca alguien que quiera imprimir en un libro esa poesía, como apareció ahora alguien que quiso reproducir los discos con mis canciones. De hecho si comparamos hay más textos que música en lo que hago, incluyendo algunos que fueron concebidos para canciones que a lo mejor se quedan sin música para siempre, pero que fueron hechos con una estructura y con un lenguaje que funcionan en la transmisión oral, que es muy diferente a lo que se escribe para ser leído. He elegido los octosílabos porque, por una razón que habrá que estudiar algún día, aquí los octosílabos son muy eficaces para la comunicación, quizás por una estructura mental de la sociedad.>>

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