Consenso
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ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Comentarios a una resolución
Antonio Martínez
02. Tristes por el tigre
Rogelio Fabio Hurtado
03. Cultura sin fronteras
Leonardo Calvo Cárdenas
04. César Leal a sí mismo
César Leal Jiménez
05. La responsabilidad de ser libres
Raúl Antonio Capote
06. Una propuesta electoral
Reinaldo Escobar
07. Bocadito de croqueta sin pan
José Prats Sariol
08. El linaje masónico de la enseña nacional
Eugenio Leal
09. ¿Como en Irak?
Cristina lobo
10. SOS El racismo que se lleva dentro
Manuel Cuesta Morúa
11. Manifestaciones del racismo en Cuba: varias caras de un viejo mal
T. Avellaneda
12. La vivienda en Cuba
Rogelio Fabio Hurtado
13. Respuestas a Felipe Ifaláde
Víctor Omolófaoró
   
   
   
El linaje masónico de la enseña nacional
Eugenio Leal


La manipulación de los símbolos patrios, en los últimos cuarenta y seis años, es algo que nunca pudieron imaginar los padres fundadores de la nación ni los compatriotas de las primeras décadas de vida republicana. Sobre lo anterior mantuve un intercambio de criterios con un vecino, cuando sustituíamos algunos cables y colocábamos un interruptor para el encendido del motor del agua, en el edificio donde vivimos. Para este vecino, que milita en el Partido Comunista de Cuba, mi familia y yo somos desviados ideológicos, a los que su filiación política le exige salirles al paso si disienten de lo orientado o decidido por su partido en el gobierno omnímodo.

Recuerdo que en esos —ya lejanos— días en que de común acuerdo los vecinos nos repartimos las tareas y comenzamos la reparación de nuestra edificación, recién se había abanderado a la delegación cubana que viajaría a los Juegos Panamericanos de Mar del Plata. La bandera que se enarboló en el evento deportivo fue entregada en un acto público que transmitió la televisión nacional. El jefe de Estado y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba estampó su firma en la estrella, su hermano Ministro de las Fuerzas Armadas y Segundo Secretario del Partido lo hizo en el triángulo, otros de sus colaboradores más cercanos lo hicieron en las franjas.

Le conté el origen masónico de la enseña nacional y le mostré el texto Bandera, Himno y Escudo de Cuba. Notas históricas, disposiciones legales, usos. (La Habana, Publicaciones del Ministerio de Estado, diciembre de 1950) del que leí algunas de las reglas de uso:

  1. La bandera es uno de los símbolos más representativos de la nación. No es considerada sólo un objeto material, sino como algo viviente. Presenta una parte superior y otra inferior; derecha e izquierda; pero no tiene reverso.

  2. Sobre la bandera no se debe estampar, escribir, pintar o colocar letreros, retratos ni objeto de clase alguna, ya sea de propagandas comerciales, políticas o de tendencia o clase alguna.

  3. Cuando se coloca la bandera en un sobre o tarjeta postal, se debe poner en el reverso, para que no sea acuñada con el matasellos.

  4. La bandera no debe ser utilizada en anuncios o propaganda comerciales o políticas o de otras clases, ni aún en las fechas patrióticas.

  5. La bandera no se debe utilizar como vestido o parte de un uniforme. Tampoco se debe bordar, pintar, dibujar o estampar en pañuelos, cojines, servilletas, cajas, o en piezas de loza, cristal o material de clase alguna con destino a menesteres domésticos.

Mi vecino recurrió a contestarme con consignas: que la bandera la habrían creado masones pero que ya el Comandante había dicho que ellos serían como nosotros y nosotros habríamos sido como ellos. Los decretos y disposiciones legales de uso, para él, no tenían la menor importancia por ser de un estado burgués en una republica mediatizada.

Lo que me ha provocado recordar lo anterior y motivado a escribir sobre el linaje masónico de nuestra enseña nacional, es que hace unos días el vecino – que según me dijo, ya está jubilado y milita en el núcleo de la zona- tocó a mi puerta, mencionó la conversación y me pidió que le hablara sobre lo que yo conocía de la bandera.

Creación de la bandera

El novelista cubano Cirilo Villaverde es el que nos legó el testimonio sobre la creación de la enseña nacional, cuyo génesis presenció, según cuenta en carta de febrero de 1873 al Director del periódico La Revolución de Cuba. El acontecimiento ocurre en una casa en la ciudad de Nueva York en los primeros días del mes de junio de 1849.

En la vivienda residían Miguel Teurbe Tolón casado con su prima Emilia Teurbe. Reunidos: junto al matrimonio anfitrión se encontraban Cirilo Villaverde, Pedro Santacilia, Juan Manuel Macías, Domingo Goicuría, Gaspar Betancourt, Manuel Hernández y Narciso López. Éste último les comunica su proyecto de diseñar una bandera que represente los ideales independentistas que los anima.

Como López tenía maduro el proyecto le explicaba el formato al dibujante Teurbe Tolón que realizaba los trazos sobre el papel. En su diseño plasma su experiencia militar, su filiación masónica y la esperanza en el triunfo de los ideales patrióticos. El selecciono los tres colores –azul, blanco y rojo – que figuran en el estandarte de los Estados Unidos de Norteamérica - posiblemente, influido por las ideas anexionistas – y que a su vez tienen su antecedente en el pabellón de la Revolución Francesa símbolo de la libertad.

Respecto al azul y al blanco, López decidió que el primero fuera distribuido en tres franjas para representar a los departamentos militares, en que los españoles dividían la Isla. Acordaron que las mismas fueran azules porque la bandera americana las tiene roja y para que el blanco contrastara en la distancia. Por eso trazaron tres franjas azules horizontales, una en el borde superior para representar el departamento Oriental, otra en el centro por Camagüey y las Villas, y una tercera inferior por el Occidental. Las franjas sobre el fondo blanco que significaba la pureza de las intenciones independentista.

En cuanto al rojo, en lugar de ser introducido formando un cuadrado o un rectángulo como era característico, López optó por el triángulo equilátero.

En el triángulo equilátero Manuel Hernández sugirió que se colocara en el centro el ojo de la Providencia símbolo que está presente, sobre el sitial del Venerable Maestro, en los templos masónicos. López rechazó la idea y, posiblemente, por el recuerdo de haber pertenecido a la respetable logia La Estrella Solitaria del Oriente de Luisiana, se decide por la estrella de cinco puntas.>>

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