
| 01. | Comentarios
a una resolución Antonio Martínez |
| 02. | Tristes
por el tigre Rogelio Fabio Hurtado |
| 03. | Cultura sin
fronteras Leonardo Calvo Cárdenas |
| 04. | César Leal
a sí mismo César Leal Jiménez |
| 05. | La responsabilidad
de ser libres Raúl Antonio Capote |
| 06. | Una propuesta
electoral Reinaldo Escobar |
| 07. | Bocadito
de croqueta sin pan José Prats Sariol |
| 08. | El linaje
masónico de la enseña nacional Eugenio Leal |
| 09. | ¿Como en
Irak? Cristina lobo |
| 10. | SOS El racismo
que se lleva dentro Manuel Cuesta Morúa |
| 11. | Manifestaciones
del racismo en Cuba: varias caras de un viejo mal T. Avellaneda |
| 12. | La vivienda
en Cuba Rogelio Fabio Hurtado |
| 13. | Respuestas
a Felipe Ifaláde Víctor Omolófaoró |
Pero si ese fuera el peligro, estaríamos enfrentado sencillamente el riesgo de conocer el nombre real de los problemas y la postura que frente a ellos tienen los candidatos elegidos, más las consecuencias que se deriven de que los electores favorezcan con su voto secreto a quienes respondan a sus reales intereses que no tienen que ser necesariamente los que exhiban una biografía más rica en acontecimientos y méritos. Aclaro que el costo podría ser alto para unos y para otros. Para los que piensan que todo está bajo control y para quienes quieren descontrolarlo todo.
No he mencionado, porque me parece obvio, que habría una absoluta libertad para proponer temas, como de hecho y por ley la hay para proponer candidatos. De aceptarse una iniciativa como la que aquí sugiero, sujeta claro está a todas las modificaciones que otros propongan, empezarían a verse en las asambleas de nominación caras que hace tiempo no se veían en esas reuniones, el debate político (confieso que tuve la tentación de poner estas dos palabras con mayúsculas), estaría como nunca a nivel del pueblo, y si funciona como lo imagino, estaríamos dando un paso importante en el deseo compartido por todos de tener una democracia auténtica y original.