
| 01. | Comentarios
a una resolución Antonio Martínez |
| 02. | Tristes
por el tigre Rogelio Fabio Hurtado |
| 03. | Cultura sin
fronteras Leonardo Calvo Cárdenas |
| 04. | César Leal
a sí mismo César Leal Jiménez |
| 05. | La responsabilidad
de ser libres Raúl Antonio Capote |
| 06. | Una propuesta
electoral Reinaldo Escobar |
| 07. | Bocadito
de croqueta sin pan José Prats Sariol |
| 08. | El linaje
masónico de la enseña nacional Eugenio Leal |
| 09. | ¿Como en
Irak? Cristina lobo |
| 10. | SOS El racismo
que se lleva dentro Manuel Cuesta Morúa |
| 11. | Manifestaciones
del racismo en Cuba: varias caras de un viejo mal T. Avellaneda |
| 12. | La vivienda
en Cuba Rogelio Fabio Hurtado |
| 13. | Respuestas
a Felipe Ifaláde Víctor Omolófaoró |
Capítulo sobre los derechos humanos.
No se trata de apoyar todos los esfuerzos que se realicen para que el pueblo gane conciencia de los derechos que le corresponden, sino aquellos que de forma pacífica y no injerencista se realicen. Aquí habría que tomar partido o al menos hacer una valoración en relación a las reiteradas condenas, resoluciones y llamados de atención que se realizan en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, por otra parte no basta con proclamar el apoyo y demandar el respeto a la Declaración Universal de Derechos Humanos, sino que además habría que pronunciarse por el cumplimiento de todos los acuerdos internacionales que durante medio siglo se han hecho al respecto, en particular el Pacto de derechos económicos, sociales y culturales y el Pacto de derechos civiles y políticos, así como todo lo avanzado en materia de derecho a la información.
Capítulo sobre la apertura económica.
Cuando se titula un capítulo con el enunciado de “apertura económica” se da la idea de mantenerlo todo como está y “abrir” en algunos sectores, sin embargo no es de eso de lo que se habla aquí, sino de introducir cambios económicos profundos. De los cuatro puntos de este capítulo los dos primeros no se refieren a la apertura,(ni a los cambios) sino que se limitan a reconocer la situación actual de franca crisis y a constatar que para el actual régimen la política es más importante que la economía. La libertad económica de los ciudadanos es una meta compartida por todas las tendencias opositoras, pero hay que aclarar de alguna forma que libertad no es sinónimo de desamparo. Con todo el fárrago de propaganda que se ha hecho en Cuba sobre los modelos neoliberales y las “infamantes condiciones que impone el FMI”, etc., hablar de inversiones extranjeras requiere de sumo cuidado para no dar la impresión que se pretende vender el país. Hubiera sido muy interesante, desde el punto de vista estrictamente académico, conocer la relación de causa y efecto que tendrían sobre la sociedad civil cubana el tema de las inversiones extranjeras. Llama la atención que en este capítulo el documento elude el tema de la propiedad, donde habría que enfrentar el espinoso, pero inevitable asunto de la devolución de propiedades y nuevas privatizaciones, cooperativización y/o mantenimiento de la actual propiedad estatal. Por otra parte nada se dice aquí de los efectos del embargo norteamericano, ni siquiera para negar que haya tenido malas consecuencias para la economía nacional. Saltarse ese punto solo es comparable con haber obviado, a lo largo de toda la Resolución, el tema del diferendo entre los gobiernos de Estados Unidos y el de Cuba, que es el punto más fuerte de la propaganda oficial para descalificar cualquier intento opositor.
Capítulo sobre la política gubernamental actual.
Una cosa es que el gobierno siga proclamándose marxista (hace mucho tiempo ya que no se habla de leninismo) y otra es que se basen en esas teorías para su batalla de ideas. Nada se dice aquí de las alianzas con China y Venezuela, ni del proyecto específico del ALBA, que resultan temas de mayor actualidad para la política gubernamental. Un comentario adicional merecería el tratamiento que dentro de este capítulo se le da al terrorismo. En principio la extensión desmedida que ocupa el tema le da un fuerte sabor coyuntural al documento y no esconde su intención de encerrar al gobierno en una contradicción entre el pasado y lo que se proyecta para el futuro sobre ese punto en particular. Los ejemplos resultan desafortunados. Pero donde se lleva la vendetta a un extremo insostenible es en la propuesta de retirar los monumentos de los mártires que durante la tiranía de Batista acudieron al terrorismo como método de lucha. ¿Habría que retirar el monumento de Máximo Gómez que aplicó, casi con placer, la Tea Incendiaria?..¿Acaso manifiestan voluntad de diálogo quienes, estando muy lejos aún de aspirar al poder, ya están amenazando con el derribo de monumentos y con la exigencia de que el gobierno pida disculpas, por “los fusilados en procesos sumarios” donde se incluirían necesariamente las ejecuciones de los culpables de crímenes y torturas ? Llegara el día de pedir disculpas. Tendremos que hacerlo con ánimo de reconciliación y a coro, porque a coro y gritando pedimos el fusilamiento para los sicarios de Batista y uso la primera persona del plural no solo para incluirme, sino para invitar a quienes redactaron la Resolución, pues supongo que a ninguno les haya faltado edad ni militancia para participar en aquellas manifestaciones de los primeros años de júbilo y furia en las que repetíamos hasta el cansancio ¡paredón!, ¡paredón!, ¡paredón!
Capítulo sobre el trabajo anterior de la APSC.
Se expresa que al evento han estado vinculados “los representantes de la gran mayoría de las organizaciones disidentes” No es lícito calcular la mayoría de las organizaciones disidentes a través de una operación aritmética que tiene como base el listado de entidades que atesora la Asamblea, donde abundan las bibliotecas independientes y otras entidades que carecen de una base programática. Atendiendo a lo notorio de los ausentes, el texto debió ser más modesto en este sentido. Por otra parte no se ha publicado (en la versión a la que he tenido acceso) los listados de las organizaciones participantes, lo cual anula su personalidad política y hace dudar de su importancia.
Capítulo sobre el ulterior trabajo de la APSC.
Aquí se plantea crear como célula fundamental de la APSC la Agrupación Cívica Comunitaria, con el objetivo de luchar a nivel local en pro del fomento del amor al prójimo, los principios éticos y el patriotismo. Cualquiera coincide en que los valores enunciados son importantísimos, pero no forman parte de los objetivos programáticos para la democratización del país, ni para la promoción de la sociedad civil. Aquí se perdió la oportunidad de formular el contenido de trabajo que deberían tener estas agrupaciones para promover la sociedad civil.
Capítulo sobre la unidad de la disidencia interna.
Todas las alusiones a mantener la línea unitaria de la Asamblea dan la impresión que se está satisfecho con el grado de unidad alcanzado, cuando a lo sumo se logró aunar a un sector de la derecha. Importantísimas organizaciones de la oposición* se negaron a participar en el evento. Sería muy bueno haber tenido aquí un comentario. >>