Consenso
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ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Comentarios a una resolución
Antonio Martínez
02. Tristes por el tigre
Rogelio Fabio Hurtado
03. Cultura sin fronteras
Leonardo Calvo Cárdenas
04. César Leal a sí mismo
César Leal Jiménez
05. La responsabilidad de ser libres
Raúl Antonio Capote
06. Una propuesta electoral
Reinaldo Escobar
07. Bocadito de croqueta sin pan
José Prats Sariol
08. El linaje masónico de la enseña nacional
Eugenio Leal
09. ¿Como en Irak?
Cristina lobo
10. SOS El racismo que se lleva dentro
Manuel Cuesta Morúa
11. Manifestaciones del racismo en Cuba: varias caras de un viejo mal
T. Avellaneda
12. La vivienda en Cuba
Rogelio Fabio Hurtado
13. Respuestas a Felipe Ifaláde
Víctor Omolófaoró
   
   
   
Respuestas a Felipe Ifaláde
Víctor Omolófaoró



Ifálade: El tema de la discriminación de la mujer es una discusión entre sociólogos y políticos y ésta es una discusión religiosa.

Omolófaoró: Debo expresarle que el tema de la discriminación de la mujer concierne a la intervención de Ifá, conjuntamente con sociólogos y políticos puesto que, la universalidad de Ifá incluye todas las disciplinas. Ifá recoge en su corpus literario todos los problemas existenciales. Sepa usted. De lo contrario estaría usted limitando las amplias posibilidades que tiene Ifá de intervenir en cualquier tema social. En la antigüedad un Bàbálawo era el sociólogo, el político y hasta el médico de su comunidad; sus sabios consejos contribuían a legislar las medidas disciplinarias que se debían imponer para la mejor convivencia.

Ifálade: ¿Por qué esto de la iniciación a mujeres no ocurrió cuando existía Miguel Febles?

Omolófaoró: La iniciación de mujeres no ocurrió cuando existía Miguel porque las coyunturas sociales eran diferentes, el conocimiento de esos ritos no se conocía y quizás, si el propio Miguel poseía el conocimiento de las mismas, habría que averiguar el porqué no las quiso hacer. El que un hombre no realice un tipo especial de ceremonia no niega que exista y que otros la puedan realizar. Así ha pasado en la historia. Recuerde que el panteón yoruba consta de 200 divinidades con sus correspondientes 200 consagraciones y a Cuba sólo llegaron 24 de esas divinidades. También recuerde que la consagración de Òrò, el hermano Miguel no la conocía y fue Pedro Arango quien trajo los conocimientos de Nigeria y consagró a Miguel. Ese hecho es bastante reciente. Sin embargo, por ello, el propio Miguel era cuestionado y criticado por muchos Bàbálawos. Por tal motivo Miguel expresó en una carta: “Tengo por costumbre, no hacerle caso a los enanos mentales que me calumnian y difaman, porque sé que los resentidos y frustrados no pueden ser justos además, sé que ningún religioso que me conozca le hace caso a las habladurías”.

Miguel Febles Padrón. (Carta al Sr. Miguel Campos, 654 – w 161 – St. Apto. 2 – 4, Manhattan, New York. N.Y. – 10032. Día 4 de mayo de 1979).

Ifálade: Las cosas que él logró realizar, todavía no ha pasado ningún bàbálawo ni antes ni después que lo haya podido hacer.

Omolófaoró: Respetando la memoria de Miguel Febles Padrón, usted debería informarse mejor de nuestra historia religiosa popular. Miguel fue ahijado de Bernabé Menocal, Bàbá Éjìogbè, Ifábi Mayesi Òrúnmìlà, su Ojigbòná lo fue Olúgere Eulogio Rodríguez “Tata Gaitán”, Ògúndá Òfún. Sus abuelos (Bàbánlá) de Ifá lo fueron Ifá omí, Ògúndá Tetura y Olúgere, Òyèkú méjì, dos precursores de Ifá en Cuba. Estos últimos hicieron maravillas dentro del ámbito religioso afrocubano; no hay dudas que tuvieron mucho más conocimientos que Miguel, además, habría que incluir su maestro y padre Ramón Febles awo Ogbè Òtura ahijado de Ño Carlos Adebí awo Òwònrín Boká (líder de mi rama de Ifá), esclavo que residió en La Habana hasta principios del siglo XX; logró su libertad en el ingenio Calimete de Matanzas, cuando curó a su amo enfermo, por lo que recibió además una bolsa de oro. Algo parecido hizo Ifá omí y se ganó su libertad.

Ifálade: Nosotros somos antillanos, somos cubanos donde se ha mezclado todas las culturas.

Omolófaoró: El hecho que haya surgido una nueva forma de creencia sincrética en Cuba no descarta que haya quedado, aunque muy aislada una manifestación pura de la religión yoruba. Todo hombre tiene el derecho de profesar una religión de forma ortodoxa o sincrética, según le plazca. Pero existe una realidad que no podemos negar, Ifá surgió en los pueblos yorubas y fue traído a Cuba por los esclavos y sus enseñanzas están insertadas en los cantos que hoy, todavía, enarbolamos. Somos continuadores del culto de los yorubas y ello debería honrarnos.

¿Deberíamos realmente romper con nuestras tradiciones, con tal de preservar la deformación a que hemos llegado? Es más fácil improvisar que reflexionar en una posible reforma y en un acercamiento a lo que hacían nuestros abuelos y los bisabuelos de estos y los propios tatarabuelos de ellos. ¿Deberíamos romper con nuestra etnia, con nuestra familia ancestral? Eso sería una falta de respeto a la memoria de nuestros antepasados. La Sociedad Canaria, la Sociedad China, la Sociedad Árabe, entre otras, son fuertes porque sus descendientes no han roto con su ancestralidad; se asocian a ellas y hasta se acogen a su nacionalidad. Ellos sí, nosotros no ¡claro! somos negros o mestizos y los blancos que ayer detentaban el poder nos enseñaron a vivir aislados y apartado de nuestras familias y a desconocer nuestro origen. Ello ha quedado muy bien arraigado en la mente de los esclavos contemporáneos. Somos los negros los que renunciamos a nuestras familias; ¡que ironía! qué desvergüenza vivir de las enseñanzas de aquellos a quienes la esclavitud les costó la vida en y ahora negarlos; a ellos, a sus padres, a sus abuelos y a sus descendientes actuales.

Ifálade: Si usted hace Santo y es hijo de Chango, el día de la iniciación usted tiene que tener también un santo hembra que sea su mamá, Oyá, Yemayá, Ochún, algún santo hembra tiene que ser su mamá. Sin embargo, cuando hacemos Ifá no tenemos allí ninguna madre.

Omolófaoró: Primero debería indicar que uno no es hijo de ningún Òrìşà, somos continuadores de sus obras terrenales y celestiales y por ello lo poseemos (Olo u Oní). Nuestros antepasados esclavos y criollos de principios de la República; a los consagrados en Şàngó le decían Oní Şàngó, los consagrados en Oyá le decían Olo Oyá, los consagrados en Yémọjá le decían Oni Yémọjá y los consagrados en Òşùn le decían Olo Òşùn. Nunca Omo Şàngó, ni Omo Òşùn, etc. El Òrìşà que acompaña no le decían madre sino Òşà adimú. Eso era aquí en Cuba, que quede bien claro. Por otra parte debería saber que dentro del cuarto de Ifá tenemos representando la iniciación al Òrìşà femenino Odù, la madre de todos los seres vivientes y la primera mujer adivina, quien se casó con Òrúnmìlà y tuvo 16 hijos quienes se convirtieron en los 16 Olódù o signos mayores de Ifá. Esto demuestra que para consagrar a algún adivino (Bàbálawo) o adivina (Ìyáonifá) debe estar presente la participación masculina y femenina. Recuerde lo que dice la llamada de Igbódù (bosquecillo de Odù o cuarto sagrado de Ifá), si es que la puede descifrar. >>

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