
| 01. | El fenómeno iyáonifá en Cuba Víctor Betancourt Estrada |
| 02. | Réplica a "El fenómeno iyáonifá" Jorge Felipe Marín |
| 03. | Cerrar el paso a la violencia Dimas Castellanos |
| 04. | 10 de abril. Gloriosos aniversarios, retos vigentes Leonardo Calvo |
| 05. | Los partidos políticos en Cuba Byron Miguel |
| 06. | El proyecto revolucionario y los homosexuales Tomás Fernández Robaina |
| 07. | Maximalismos y minimalismos en Cuba, las estrategias alternativas de transición en perspectiva Manuel Cuesta Morúa |
| 08. | Cuba: realidades y perspectivas para un nuevo año T. Avellaneda |
| 09. | Exigencias de un diálogo nacional cubano María Cristina Herrera |
| 10. | La muerte de un maestro Rogelio Fabio Hurtado |
| 11. | Novela negra a lo cubano Raúl Antonio Capote |
En el trabajo de Víctor Betancourt se plantea que a partir de 1985 fue cuando se inició este proceso de consagrar a mujeres en Ifá, pero solo hace poco más de un año que el asunto ha cobrado relevancia en nuestro país. Estoy totalmente en contra de las consagraciones de mujeres en Ifá.
No se trata de que haya algo en contra de la mujer. La vida en la tierra sería imposible sin ella. No estamos renegando de la mujer. Nacimos de una mujer, tenemos hijas, hermanas, esposas, las amamos, nos doblegamos; de lo que estamos hablando es de quiénes pueden ser sacerdotes de Ifá. El tema de la discriminación de la mujer es una discusión entre sociólogos y políticos y ésta es una discusión religiosa. No somos estudiantes de sociología, somos babalawos. Hay muchas cosas que no puedo decir porque esto que planteamos aquí será publicado, pero nos podemos hacer la pregunta de por qué esto de la iniciación a mujeres no ocurrió cuando existían Miguel Feble, Bernardo Rojas, Joaquín Salazar, Tata Gaitán, Norberto Noriega, todos aquellos babalawos que existieron al principio del siglo pasado. Todo el mundo sabe que el mejor babalawo que ha pasado por la tierra en todos los tiempos fue Miguel Febles Padrón, Ordina. Las cosas que él logró realizar, todavía no ha pasado ningún babalawo ni antes ni después que lo haya podido hacer. En esa época esto no hubiera sido posible. Surge ahora, cuando se sacan 4 ó 5 letras del año. Unos la sacan en diciembre, otros en junio, y se argumenta para algunos cambios que así se hacían las cosas en África, pero es que nosotros somos antillanos, somos cubanos donde se han mezclado todas las culturas.
En Nigeria, hoy en día Ifá no es la religión que predomina, sino la religión musulmana, allí te encuentras un babalawo muy aislado de otro y trabajan un Ifá diferente, por eso pienso que Nigeria no es una referencia obligatoria. Es en Cuba donde Ifá ha cogido fuerza. En Cuba todos los babalawos tienen el mismo Ifá. Preliminarmente podrá haber diferentes ceremonias, pero dentro del cuarto de Ifá todo el mundo tiene hecho lo mismo. Si usted se hace santo y es hijo de Changó, el día de la iniciación usted tiene que tener también un santo hembra que sea su mamá, Oyá, Yemayá, Ochún, algún santo hembra tiene que ser su mamá. Sin embargo, cuando hacemos Ifá no tenemos allí ninguna madre. Cuando un hombre se consagra a Ifá lo que ocurre es una nueva creación que se le impone a Olofi. Todos los babalawos de Cuba y del mundo saben que no es la voluntad de Olofi Dios hacer un babalawo, que eso es una cosa impuesta, gracias a que Changó, después de recibir lo que le corresponde, le da la entrada al advenedizo.
El autor del artículo plantea que hay un solo signo, un Odón de Ifá (Ìrètè Ogbè) donde hay más o menos una historia que justifica la negativa a la entrada de las mujeres, pero no alcanzaría el tiempo para demostrar, con caminos en historias, en cuantos orden (historias, caminos) de Ifá se hace evidente que las mujeres no pueden llegar a ser sacerdotisas de Ifá.
Como se sabe, Yemayá fue la esposa de Orula y como era muy astuta, con buena identidad espiritual y como le gustaba el trabajo de Ifá se le despertó una gran curiosidad y llegó a entender lo que decía un ordun y las soluciones que Orula le daba. Un día que Orula tuvo que salir Yemayá aprovechó la ocasión y tiró elekule de Ifá (cadena que se usa para adivinar), adivinó y resolvió el problema de una persona que se había consultado con ella. Cuando Orula regresó se dio cuenta de que en su casa había habido una transformación, sobre todo por la presencia de regalos, cuando él le preguntó a su esposa a que se debía aquello, ella le confesó que había trabajado con Ifá. Entonces Orula consultó su Ifá y le salió el signo odi weni, donde Ifá le decía a Orula que le diera Cofá (consejos, influencia espiritual) a su mujer y que hiciera dejación de aquella unión conyugal con Yemayá. Ese es el nacimiento de la mujer no como babalawo, ni sacerdote sino como apeterbí de Orula, esclava de Ifá, sirviente de Orula o mujer de Orula, según la interpretación que se haga del término apeterbí.
Por otra parte, en el ordun de Ifá conocido como oddiche, se narra que Orula vivía con su esposa y un día que él tuvo que salir, la mujer aprovechó la ausencia de su marido para meter a su amante en la casa, le cocinaba la comida de Orula, le mataba las ardillas que tenía en el patio, le ponía su bata de casa, le brindaba su cama, y así dentro de su propia casa, la mujer lo traicionaba.