Consenso
Numero 0 de la revista Numero 2 de la revista
ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
Portada | Nosotros | Números Anteriores | Humor Gráfico | Contacto
indice

01. El fenómeno iyáonifá en Cuba
Víctor Betancourt Estrada
02. Réplica a "El fenómeno iyáonifá"
Jorge Felipe Marín
03. Cerrar el paso a la violencia
Dimas Castellanos
04. 10 de abril. Gloriosos aniversarios, retos vigentes
Leonardo Calvo
05. Los partidos políticos en Cuba
Byron Miguel
06. El proyecto revolucionario y los homosexuales
Tomás Fernández Robaina
07. Maximalismos y minimalismos en Cuba, las estrategias alternativas de transición en perspectiva
Manuel Cuesta Morúa
08. Cuba: realidades y perspectivas para un nuevo año
T. Avellaneda
09. Exigencias de un diálogo nacional cubano
María Cristina Herrera
10. La muerte de un maestro
Rogelio Fabio Hurtado
11. Novela negra a lo cubano
Raúl Antonio Capote
   
   
Novela negra a lo cubano
Raúl Antonio Capote


En la década de los 70 se produce en Cuba, un verdadero auge de la novela policíaca, se publican cientos de títulos de variada calidad, destacándose la obra de Luis Rogelio Nogueras y de Daniel Chavarría, este último uno de los más prestigiosos escritores del género en la actualidad.

Esta producción nacional enmarcada fundamentalmente en la década del 70 al 80, va a rescatar en Cuba la figura del policía, que por su papel durante la dictadura de Batista estaba excluida del género. Sin embargo este personaje termina anquilosado en fórmula simplistas. Esta novelística queda limitada por una visión edulcorada de la realidad y el alejamiento de los conflictos esenciales de la sociedad cubana, apartándose de uno de los elementos fundamentales de la novela negra desde Dashiell Hammett para acá, su compromiso social.

La llegada de Leonardo Padura con su detective Mario Conde, trajo un cambio radical. La novelística de Padura retoma lo mejor de lo ocurrido en Cuba en este campo y lo lleva a planos superiores de realización, colocando al género en el centro de atracción del lector cubano. Su compromiso con la realidad, su marcada crítica social lo emparentan con sus colegas en España y el resto del mundo.

Daniel Chavarría continúa produciendo con su habitual calidad y aparecen voces nuevas. Lorenzo Lunar, escritor villaclareño se presenta con una renovada visión de la novela negra, alcanzando de inmediato reconocimiento internacional, sus libros Échame a mí la culpa y La vida es un tango, muestran una visión crítica de la realidad actual en Cuba y sus personajes se mueven en la sordidez de la marginación. Amir Valle Ojeda, con un expediente largo de éxitos literarios, incursiona en el género con sus novelas Si Cristo te desnuda, Las puertas de la noche y Los muertos y la sombra, tres magnificas historias narradas con maestría propia de un consagrado. El éxito de Amir Valle se debe entre otras cosas, a su capacidad para elaborar una historia con todos los ingredientes de la novela negra universal, pero profundamente imbricada su trama en Cuba, su detective Alan Bec, es un cubano más, con sus virtudes y defectos, se mueve en un entorno fácilmente identificable por el lector nacional y propio de ambientes similares en el resto del mundo.

La novela negra desde su aparición ha sido un género comprometido, no es lo mismo la novela de persecución y captura policíaca que los libros de Dashiell Hammett y Montalbán.

La nueva novela negra en Cuba, se enmarca perfectamente en esa línea, tanto Lorenzo como Amir, crean una obra comprometida, utilizando el concepto inaugurado por Hammett, de narración policíaca.

En la novelística de estos dos autores están presentes la preocupación por el referente ético, el diálogo constante entre su escritura y los conflictos que le dieron origen, el contacto entre su realidad creada y la vida que como seres sociales descodifican.

Su gran preocupación es el hombre, aquí no solo se está contando un hecho, real o ficticio, y esto va a ser un signo de la literatura de los 90, el hombre abordado a partir de las posibilidades infinitas del lenguaje.

La unidad dada a partir de la fusión de tres intensidades

Una vigorosa construcción de caracteres, un realismo que a veces quema, uno no puede menos que recordar lo del espejo en la carretera, todo eso escrito con un raro lirismo. Una amiga abogada, muy buena lectora, dijo en una ocasión que no le gustaba leer los libros de Amir porque duelen.

Y es que estos dos escritores sitúan al lector habituado a ciertos cánones literarios, a una literatura ajustada a arquetipos entronizados, desde hace varios años, en la mente del lector cubano, frente a la prueba, rechazo-aceptación. En todas estas historias, no hay hipérbole barata, regalada, se alcanza una agudeza crítica a partir del tratamiento de motivos universales, la subversión y el acentuamiento de las situaciones extremas y el sobredimensionamiento de la razón, razón vital de una generación que se enfrenta al escamoteo de la libertad de escritura, porque han comprendido que existe un compromiso mayor, que es salvar al hombre en su dimensión ética. Mimesis y ficción establecen una dialéctica, en la cual tiene mucha importancia la efectiva relación con lo real (regida, indirectamente, por las convenciones literarias y mucho por las concepciones del mundo subyacentes), y a la finalidad que ellos atribuyen a la formulación de "modelos".

Esta narrativa no se limita a describir, peligro que se puede correr cuando se anda sin cuidado por los senderos del realismo, así como la pintura intenta no ser fotografía. Manera de narrar que hace más refinada y sensible nuestra percepción de lo real, corrobora nuestras facultades críticas, revela, a través de la paradoja, fuerzas y motivaciones. Es como estirar al máximo el hilo que nos une con lo real. Un hilo, por lo demás, que puede alargarse no sólo más allá de los límites de lo real, sino dentro de los límites mismos. Entonces la ficción no apunta a mundos fantásticos, sino al nuestro, porque sus conexiones y sus medidas, arrancadas de su engañoso equilibrio, se nos aparecen con una brutalidad reveladora: en lugar de proponer mundos imposibles, presenta el nuestro como es.

En ningún otro género puede sentirse más a gusto un autor que pretenda ahondar en el lado oscuro de la realidad, Amir, Lorenzo , deben sentirse como pez en el agua, la Novela Negra le permite expresarse en un terreno escabroso, le permite moverse con facilidad dentro de su mundo de prostitutas, policías corruptos, traficantes de drogas, corruptores de menores, le permite mostrar sin tapujos la otra cara de la luna. Historias que nos hacen reflexionar, escritas con rigor, resultado del proceso de maduración de los autores, son el fruto de largos y pacientes años de trabajo, No hay maestría sin constancia dijo Salustio y Amir y Lorenzo son sobre todo, constancia. ___________________________
Raúl Antonio Capote

REVISTA DIGITAL