Consenso
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ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE DEL PENSAMIENTO PROGRESISTA CUBANO
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01. Un periodista sin mandato
Entrevista con Raúl Rivero
02. En busca de la reconciliación
Rogelio Fabio Hurtado
03. Derechos humanos: una pincelada general en perspectiva
Rosa M. Rodríguez
04. Ser mujer en Cuba
T. Avellaneda
05. La necesaria abolición de la pena de muerte en Cuba
Siro del Castillo
06. ¿La efímera violencia?
Lino B. Fernández
07. Nota para la revista Consenso
Rafael León Rodríguez
08. Nuevo País
Dimas Castellanos
09. Consenso progresista
Manuel Cuesta Morúa
10. Diglosia cubana
José Prats Sariol
   
   
   
Derechos humanos: una pincelada general en perspectiva
Rosa M. Rodríguez



La Declaración Universal de los Derechos Humanos es el instrumento jurídico internacional que proveyó la Organización de Naciones Unidas a los pueblos para el respeto y salvaguarda de los derechos fundamentales de la persona humana. La misma, en los 56 años que lleva de redactada, ha sido sometida al escrutinio, revisión, modificación y perfeccionamiento de su articulado a través de la firma de protocolos, convenios y pactos que comprometen cada vez más a los Estados en la observancia y el cumplimiento de los derechos humanos en sus respectivos territorios.

Pero, desafortunadamente, el tema de los derechos fundamentales ha devenido arma política y proselitista entre modelos o bloques antagónicos. Así, finalizada la “caliente” guerra fría muchos países que integraban el otrora campo socialista escaparon a la mirada escrutadora del concierto de los del primer mundo, que arbitran o lideran junto a los Estados Unidos el tema de los derechos humanos a escala global, para pasar a ser aliados de estos en relación a este vital aspecto.

En cuanto a Cuba, las críticas y censuras de la comunidad internacional acerca del tópico de las violaciones de los derechos fundamentales de la persona humana, también le han proporcionado argumentos al gobierno cubano para mantener su inmovilismo. Han jugado a la par de los grandes intereses de los sectores más conservadores de cubanoamericanos y norteamericanos que se afanan y/o ufanan en el mantenimiento del status interno en nuestro país y para los cuales una renovación de la sociedad en Cuba representaría una pérdida económica y política. Con el estado de crispación mostrado, las autoridades han diseñado a la sazón una actitud y estrategia reactivas que los ha ubicado dentro de la órbita de sus críticos censores; procediendo, en muchos casos, de forma análoga a estos para parapetarse dentro de un esquema confrontacional que nada aporta en la dirección del mejoramiento de los derechos humanos en Cuba.

Tampoco contamos con una cultura de derechos. Y la actitud de la crítica internacional sobre el tema de las violaciones de los derechos humanos en Cuba en alianza con los intereses estadounidenses, parece aportar poco al mejoramiento de la situación de los mismos en nuestro archipiélago. Cada puerta que se abre al alineamiento con EE.UU. sobre este tema, es un portazo que se le da al diálogo con las autoridades cubanas para tratar de avanzar en esta asignatura.

Por eso impulsamos el acercamiento e integración de Cuba en todos los foros internacionales donde se diriman los derechos inalienables e indivisibles de la persona humana. Pensamos que la posibilidad del debate distancia los intentos de manipulación que sobre los derechos humanos esgrimen las autoridades cubanas y los sucesivos gobiernos estadounidenses, a la vez que crea la posibilidad de un espacio real de análisis sobre esta temática.

Hemos visto cómo a pesar de las reprobaciones que ha tenido el gobierno cubano en múltiples foros internacionales, continúa violando los derechos humanos y negándose a la modernización de la sociedad. Su papel de David agraviado le ha permitido, en nuestra opinión, cerrar los espacios al debate y enmarcar este importante tópico en la fórmula simple del diferendo con Estados Unidos; justificando así también la imposición y preeminencia del Derecho del Estado frente al Estado de Derecho.

En los últimos días hemos sido testigos, con regocijo, de la liberación de algunos opositores y periodistas que se hallaban encarcelados desde el primer trimestre del pasado año. Los mismos, que habían sido sancionados a descomunales condenas, son testimonio de la arbitrariedad y el irrespeto que muestran las autoridades en este aspecto. De esta forma, se ha evidenciado una vez más, cómo la repulsa internacional cuando es asistida por un espíritu de negociación y crítica constructivas, produce mejores resultados, el caso de la nueva posición del gobierno de España así lo confirma. Porque cuando la crítica se queda varada únicamente en la denuncia y la protesta sin recursos viables de negociación, comunicación y diálogo para demostrar su carácter constructivo y no discriminatorio, se congelan los espacios y no produce resultados fecundos en la dirección de los derechos. No obstante, esperamos que las excarcelaciones continúen produciéndose y que no queden en las penitenciarías o cárceles cubanos sancionados por motivos políticos. Ese es el eslabón medular del nuevo país que estamos bosquejando desde la oposición independiente de Cuba.

De igual manera, reconocemos el gesto del Estado cubano de devolverles la libertad a estos compatriotas –de la cual nunca se les debió privar–, y también al gobierno español por su preocupación y ocupación inteligentes acerca de los 75 prisioneros del pasado año, a la vez que felicitamos a este último por intentar devolver la política exterior de España al entorno natural de su región, la Comunidad Europea.



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Rosa María Rodríguez Torrado
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