Con fecha 22 de marzo de 2008, la primera plana del periódico Granma publicó un mensaje enviado a Fidel Castro por los participantes en el Encuentro de Cubanos residentes en el exterior contra el Bloqueo y el Terrorismo, celebrado en La Habana entre los días 19 y 21 de marzo. En la página 3 del propio periódico, se publicaron las Declaraciones finales de los participantes en esa reunión, con su compromiso de adhesión a la revolución y a la defensa de sus “conquistas”, así como al apoyo a la “lucha de nuestro pueblo”.
El premio Ortega y Gasset, uno de los más importantes galardones en lengua española, fue entregado a nuestra colega Yoani Sánchez en la categoría de periodismo digital. Yoani , licenciada en Filología en la Universidad de La Habana e informática autodidacta, es fundadora de la revista digital Consenso. Desde abril de 2007 tiene en el portal desdecuba.com un blog personal con el sugerente título de Generación Y.
Desde el 19 de marzo de este año se ha vuelto muy complicado y en ocasiones prácticamente imposible, acceder desde Cuba a los sitios independientes que varios cubanos colocan en Internet de forma individual y colectiva, usando las propias redes de la isla.
El portal Desde Cuba, que alberga a la revista digital Consenso, varios blogs personales y otros portafolios culturales y humanitarios, se ha visto afectado por esta situación. Nadie ha reivindicado algún tipo de acción en nuestra contra. O se trata de un transitorio accidente tecnológico o es una medida del gobierno para impedir a quienes viven en la isla que tengan acceso a los debates y reflexiones que publicamos.
El artículo Sería imperdonable que hipotecáramos el futuro, del director del periódico Granma, publicado en ese órgano el viernes 14 de marzo, contiene una gran contradicción. A la vez que reconoce el grado de penuria actual de los cubanos cuando dice que: “la sed en el desierto genera espejismos y hacen falta más que oasis para calmarla”; observa con preocupación “que algunas personas están a la espera de que el anuncio de determinadas medidas resuelvan de por sí, de ahora para ahorita” las necesidades acumuladas, y añade “… desgraciadamente hay un segmento no despreciable en nuestra sociedad que no tiene en el centro de sus inquietudes la mentalidad de productores, quieren vivir sin trabajar…”
La ansiedad de los cubanos por constatar la introducción de cambios se ha elevado notablemente desde que concluyó el proceso de sucesión del poder, iniciado con la enfermedad del Jefe de Estado cubano el 31 de julio de 2006 y consumado formalmente el pasado 24 de febrero con la elección de un nuevo Consejo de Estado, encabezado por Raúl Castro.
En varias ocasiones, antes de su nombramiento, Raúl Castro evidenció la intención de variar aspectos de la política exterior e interior de Cuba. El 18 de agosto de 2006, en referencia a Estados Unidos, planteó: siempre hemos estado dispuestos a normalizar las relaciones en un plano de igualdad; idea que fue reiterada el 2 de diciembre de ese mismo año. Luego, el 26 de julio de 2007 en Camagüey, se refirió a la necesidad de introducir los cambios estructurales y de conceptos necesarios.
Aunque ya era una decisión tomada por el anterior gobierno, la primera
medida del recién constituido gobierno cubano ha sido firmar en New
York el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Ahora, la firma debe
acompañarse con la actualización de la legislación cubana en
corrspondencia con los compromisos contraidos y con la formación de una
cultura de derechos humanos, lo que significa, entre otras cosas,
divulgar el contenido de los pactos firmados y de la Declaración
Universal de los derechos humanos y fomentar un debate ciudadano
encaminado a conformar una cultura cívica hoy insuficiente. Por otra
parte, en breve tiempo se espera la aplicación del tan mencionado
“paquete de medidas” sobre el cual prácticamente cada cubano tiene su
propia ensoñación.
La coincidencia entre agotamiento de
un modelo obsoleto, el estancamiento de la nación, el descontento
ciudadano y la sucesión del poder, sitúan a Cuba ante la única opción
positiva: cambiar. Esa parece la intención del gobierno.
El
planteamiento de que Cuba cambió en 1959, es cierto sólo en el sentido
de que la Revolución fue un momento de nuestra historia; tomarlo como
argumento para no cambiar constituye un disparate. La historia,
resultado de la actividad humana a través de la sucesión de
generaciones, es inagotable; y el cambio, su característica principal.
Hablar de que ya se cambió y por tanto echar anclas en el pasado, es lo
mismo que decir que la historia terminó; a menos que los que lo afirmen
piensen que con ellos termina la historia.
Escrito por Natalia Bolívar Aróstegui y Natalia del Río Bolívar
sábado, 01 de marzo de 2008
La comparsa del farol
(bamba uenibamba bó)
Pasa tocando el tambor.
¡Los diablitos de la sangre
se enciende en ron y sol!...
…Sudando los negros van tras el farol
Los congos dan vueltas y buscan el sol
pero no lo encuentran porque ya bajó…
…Amarra el pañuelo
Que lo atajo ya.
Y ¡enciende la vela
que’l mueto salió!
Enciende dos velas
¡que tengo el Changó!...
¡Qué lejos!... Lejana… muriéndose va.
Se apaga la vela, se hunde el tambor.
¡La comparsa conga, desapareció! 1
Por primera vez en los últimos sesenta años los cubanos se están preguntando quién será su próximo presidente. El 24 de febrero se dará a conocer el nombre, lo que posiblemente nunca se sepa son las interioridades del mecanismo para nombrar al presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba, así como al resto de los vices, secretarios y demás miembros del Consejo de Estado.
Sabemos, porque así se ha explicado oficialmente, que la Comisión de candidaturas, como indica el Artículo 143 de la Ley Electoral “presenta las proposiciones” que serán votadas por los 164 diputados a la Asamblea Nacional y que antes realizará consultas. Sabemos que esas consultas consisten en reuniones personales a puerta cerrada en las que, uno a uno, cada diputado ofrecerá su criterio. Lo que desconocemos es si los miembros de la Comisión les preguntarán ¿Quién cree usted que debe ocupar estos cargos? o si la pregunta será ¿Cree usted que estas personas son los que deben ocupar estos cargos? Ese detalle metodológico no se ha dado a conocer, también se ignora, en el caso que se usara la segunda variante, cómo se confecciona la lista que se somete a consulta.
Tímidamente, como en puntas de pies, han comenzado a aparecer algunos atisbos de "periodismo crítico" en los medios de prensa. Sin abandonar las habituales poses revolucionarias, y sin escamotear los espacios destinados a enaltecer a la más alta dirección del país, el monopolio del Estado sobre la prensa parece estarse enfocando en ofrecer una imagen más aperturista en un país donde el menor signo de disminución de la censura constituiría un inequívoco indicador de cambios.
Damos la bienvenida al espacio digital a una nueva publicación hecha desde Cuba: Convivencia a la que se accede desde la dirección http://www.convivenciacuba.com
El equipo que realiza esta revista está dirigido por Dagoberto Valdés y es realizada desde la ciudad de Pinar del Río.
La visita del secretario de estado del Vaticano a cuba
Escrito por Dagoberto Valdés
domingo, 17 de febrero de 2008
Para celebrar los diez años de la inmarcesible visita del Santo Padre Juan Pablo II a Cuba, viene desde el Vaticano el Secretario de Estado de Su Santidad, el Eminentísimo Señor Cardenal Tarcisio Bertone, s.b.d.
En sí misma, la visita de la segunda figura de la Santa Sede es ya un evento significativo desde el punto de vista político y religioso, aún más teniendo en cuenta el contexto internacional y la inédita coyuntura histórica en la que se encuentra el pueblo cubano.
Cuba, ¿cambios en la comercialización de productos agropecuarios?
Escrito por Osacr Espinosa Chepe
domingo, 17 de febrero de 2008
El tercer y último artículo de la serie ¨Viaje al Centro de la Tierra¨, publicado en Juventud Rebelde el 27 de enero pasado, fue dedicado a los complicados problemas en la comercialización de los productos agropecuarios.Sin dudas, el escollo principaldel insuficiente abastecimiento y los estratosféricos precios al consumidorradica en la baja producción debida a extensas áreas sin cultivar, rendimientos muy bajos y las rígidas limitaciones impuestas a los campesinos.
Sin embargo, no es menos cierto que los problemas existentes con el acopio, la posterior comercialización y la innecesaria variedad de mercados también han incidido considerablemente en la falta de oferta de alimentos a la población. Está reconocido oficialmente que la empresa de acopio estatal ha tenido siempre muchos problemas para recolectarlo cosechado y, en no pocas oportunidades, los productos se quedan y deterioran en los campos.
Como podrán apreciar nuestros lectores, ahora al marcar la dirección electrónica de nuestro sitio desdecuba.com, aparece una portada general donde se encuentra la revista Consenso, una plataforma blog y un espacio de galerías y portafolios. A partir de este momento dejamos atrás el concepto de números mensuales y pasaremos a una actualización permanente, que no podrá ser diaria por las conocidas limitaciones de acceso a Internet, pero que será mucho más dinámica que antes.
Los lectores podrán ahora acceder a una información más variada y podrán evaluar los artículos publicados y dejar comentarios. Como estamos todavía en el proceso de transformación, de momento no será posible acceder a los trabajos publicados en números anteriores, pero en un breve plazo todo estará guardado en el Archivo.
Desde que el General Raúl Castro asumió provisionalmente el poder a fines de julio de 2006, ha sido constante la espera de cambios trascendentales en la economía que pudieran aliviar la desesperada situación que atraviesa el pueblo cubano desde hace muchos años.
Esta ansiedad por transformaciones se ha acrecentado impulsada por su discurso en julio pasado, en el cual junto a fuertes críticas al estado de la economía y el reconocimiento de que los salarios no alcanzan para vivir, indicó la posibilidad de cambios estructurales y de conceptos. Posteriormente, sus palabras se discutieron en reuniones del partido comunista, centros de trabajo y otros lugares, donde se efectuaron cientos de miles críticas y propuestas, según informaciones oficiales.
La manipulación del proceso constitucional por el Presidente Chávez, aunque fallida en su más reciente etapa, es una ominosa señal de la crisis actual de las democracias latinoamericanas.
La redacción de nuevas constituciones como recurso de autócratas, caudillos y dictadores es un medio de legitimar una situación de poder que no aspira a la democracia ni, mucho menos, al consenso nacional indispensable para un buen gobierno, sino que busca la perpetuación y la hegemonía de una persona, un partido o un sector dominante de la sociedad. Esta es la estrategia de Chávez, Morales y Correa en nuestro hemisferio.
El referendo constitucional efectuado recientemente en Venezuela constituye una clara manifestación de la función de la sociedad civil en la participación ciudadana. Gracias a ella fue rechazado el intento de reformar la Carta Magna. Lo ocurrido, al poner en evidencia las limitaciones del “socialismo del siglo XXI” proclamado por Chávez, trasciende el intento de reelección indefinida para adentrarse en el proyecto de socialismo venezolano, una relación establecida desde que Chávez llamó a votar por el Sí como premisa para implantar un sistema dotado de un presidente vitalicio con poderes absolutos.
Una mirada retrospectiva a la historia de las ideas socialistas pone a la luz las limitaciones de dicho socialismo. En La República, Platón[1] adelanta un estudio sobre la organización de una sociedad perfecta. En el Nuevo Testamento[2], Pablo narra cómo los que poseían propiedades las vendían, traían el dinero y lo depositaban a los pies de los apóstoles, quienes lo repartían según las necesidades de cada uno. En Utopía (1516), Tomás Moro[3] describe la vida en una isla de ficción donde los intereses de los individuos se encuentran subordinados a los de la sociedad y la tierra pertenece a todos. La ciudad del Sol (1623), de Tomás Campanella[4], nos habla de una sociedad ideal siguiendo el modelo expuesto por Platón. Babeuf[5], defendía en sus escritos la colectivización de los bienes, la absoluta igualdad política y económica de todos los ciudadanos y la supresión de la propiedad privada
La segunda discusión más importante que hemos tenido en el Consejo de Redacción durante los tres años que tiene de existencia nuestra revista digital, se centró en el tema de esta entrevista. En lo que menos nos detuvimos fue en la andanada de críticas que la misma pudiera desatar, especialmente por la esperada acusación de que a través de nuestro espacio “la voz del enemigo” estaría trasmitiendo su mensaje. Tampoco nos preocupó demasiado que en “la otra orilla”, en la Cuba multilingüe que desanda medio planeta, no se entendiera que fueran éstas y no otras las preguntas formuladas.
Las naciones, cuya historia está preñada de hechos violentos, le restan importancia a las figuras o acontecimientos ajenos a ese tipo de acciones. Si además, esa violencia se divulga como paradigma de avance social, entonces en la conciencia de una gran parte de los ciudadanos esa idea se va arraigando, hasta devenir cultura que establece una falsa identidad entre guerras e historia, entre revoluciones y patriotismo, y al tomarlas como tal solapan otras formas también válidas de hacer patria, de hacer historia y de fomentar la cultura y el engrandecimiento de los pueblos.
Ganar la libertad tiene un alto precio, pero este nunca es comparable al resultado. Aunque es difícil para una mujer creer en sí misma, aprender a hacerlo es su camino a la liberación. Camino que en la práctica encierra un andar entre espinas, encrucijadas, abismos y páramos, e implica en primera instancia enfrentar el miedo de mudar la piel, romper el propio cascarón, “dejar de ser” eso que… a fin de cuentas ¿qué es? ¿un animal hermoso? ¿un humano de segunda? ¿un objeto de… qué?… ¿culto?... ¿placer?... ¿compañía?... ¿escarnio?… ¿instrumento de trabajo? ¿qué somos? ¿qué perdemos dejando de ser lo que creemos ser?
José Antonio Saco: de la plantación al capitalismo
Escrito por Gerardo Martí
miércoles, 06 de febrero de 2008
Los esfuerzos de la oligarquía criolla por una mayor participación en la administración de la Isla desde mediados del siglo XVIII, están expresados en: la demanda de Arrate[1] dirigida a la equiparación de derechos entre criollos y peninsulares; los adelantos técnicos y la liberación del comercio negrero propugnados por Arango y Parreño[2]; el proyecto de gobierno autonómico elaborado en 1811 por Caballero[3]; y en el segundo proyecto de autonomía, en el de abolición de la esclavitud y en las ideas de la independencia expuestas por Varela[4]. Cuatro momentos del proceso de conformación de la nacionalidad y de los cimientos de la nación cubana.
José Antonio Saco y López, autor de una obra enciclopédica que abarca desde las ciencias naturales hasta la sociología y la historia, fue la figura política de mayor alcance teórico y conceptual de los primeros 60 años del siglo XIX. El hilo conductor de su accionar, a diferencia de sus antecesores, consiste en la propuesta de una sociedad capitalista a partir de la realidad colonial cubana. Para ello se concentró en la forja de una cultura, una ciencia y una conciencia que, desde el patriotismo, dieran forma a la nación. Un magno propósito que implicaba la autonomía, la independencia y la abolición de la esclavitud.
Los más recientes comicios en Cuba para designar a quienes tendrán la responsabilidad de regir los destinos de la nación durante los próximos cinco años, han despertado las más acuciantes expectativas, quizás como nunca antes imaginadas, tanto dentro como fuera del archipiélago. Varias son las razones para tanta movilización de opiniones y ojos inquietos puestos sobre el futuro de los cubanos.
En primer orden la salida del presidente Fidel Castro de sus funciones hace 18 meses, provocan una lógica curiosidad por si retornará a la silla presidencial dado el caso que en alienante decisión el nuevo parlamento así lo considere, o si en definitiva asume la plaza vacante el general Raúl Castro, actual vicepresidente primero de los Consejos de Estado y de Ministros.